| 4/27/2017 12:01:00 AM

La estrategia de ISA en Brasil y Colombia

Con sus firmas en Brasil, ISA se consolida como el transmisor de energía más rentable y de mayores utilidades en el vecino país. Quiere seguir creciendo allí y en nuevos mercados. En Colombia quintuplicará sus inversiones.

Con 208 millones de habitantes y un PIB de US$2 billones, Brasil es el mercado soñado para muchas empresas, pero son pocas las extranjeras que logran alcanzar un tamaño respetable en el gigante sudamericano. Una de ellas es la colombiana ISA, que no solo no proviene de un país desarrollado, sino que además tiene al Gobierno como su accionista mayoritario.

Llegó al vecino país en 2006, al adquirir 50,1% de la Companhia de Transmissão de Energía Eletrica Paulista –Cteep– y hoy de los $2,1 billones de utilidades que registró el año pasado, más de la mitad son aportadas por su operación brasileña ($1,4 billones).

Esto no solo demuestra la importancia que tiene Brasil para ISA, sino también lo importante que es ISA en ese mercado; pues allí, además de Cteep, tiene 41,6% de la Transmissora Aliança de Energia Elétrica S.A. (Taesa), –por la que pagó en diciembre del año pasado US$320 millones–. Con ambas empresas se convierte en uno de los jugadores de transmisión eléctrica más prominentes de ese mercado.

Bernardo Vargas, presidente de ISA, explica que en su negocio la clave está en tener presencia cercana a los centros urbanos para llevarles la energía, que tradicionalmente es generada lejos de allí.

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“Con Cteep estamos en São Paulo y con Taesa en Belohorizonte y Río Grande do Sul, que junto con Río de Janeiro son las zonas urbanas más grandes de Brasil, así que al unir las dos compañías quedamos como los mayores en las grandes urbes y adicionalmente con la empresa más rentable de Brasil, que es Taesa –su margen Ebitda es cercano a 90%–”, explica.

Una de las ventajas de Taesa frente a Cteep son las condiciones regulatorias de sus concesiones, que no tienen revisión tarifaria, mientras que las de Cteep se revisan cada cinco años.

“No nos volvimos los más grandes en kilómetros porque ese es Electrobras y sus filiales, pero si lo somos por utilidad o por Ebitda”, reitera el ejecutivo, el cual cumplirá en julio dos años al frente de la compañía, aunque desde 2012 estaba en su junta directiva.

ISA acaba de hacer una emisión de bonos por $700.000 millones, recursos que destinará a Brasil, donde además de Taesa debe invertir en dos convocatorias de líneas nuevas que ganó en octubre pasado.

El negocio

Vargas señala que la compra de Taesa es estratégica, pues llevaban varios años interesados, pero no la habían podido concretar, pues cuando iniciaron conversaciones Brasil era grado de inversión y la empresa era “incomprable”.

Pero la economía del vecino país cambió, lo descalificaron y los activos se abarataron, lo cual se convirtió en una ventana de oportunidad para ISA.

“No puedo decir si compramos por la mitad o por una tercera parte de lo que pedían antes, pero sí estoy seguro de que fue mucho más barato, ni siquiera tuvimos que pagar una prima de control”, reitera Vargas y aclara que la transacción aún no está finalizada porque siguen siendo dos compañías separadas. Calcula que en julio ya habrán terminado y decidirán si fusionan Cteep y Taesa.

No obstante, la experiencia de ISA en Brasil no ha sido toda color de rosa, dado que en 2012 el gobierno les anunció a todos los generadores y transmisores que les iba a rescindir los contratos, pues en su concepto les estaban costando mucha plata a los consumidores de energía

Para ejecutar su plan, el gobierno brasileño les dio dos opciones: seguir con la concesión, pero rescindiendo el contrato y pasándole la propiedad de sus activos al Estado, o no hacer cambios, pero quedarse sin la concesión.

Al modificar el contrato cambiaron los ingresos, lo que a ISA le costó 75% de su Ebitda. Esa operación se compensaría con una indemnización por los activos construidos después de 2000, el problema es que la concesión de ISA es antigua y no tenía muchos activos construidos de 2000 para acá. “Entonces le dijimos al gobierno que no nos interesaba, pero la noche en que vencía el plazo para cerrar el contrato aceptaron remunerarnos también los activos de antes de 2000; pero había otro tema y era la valoración de dichos activos, que debía hacerse con independientes y luego debatirla con el gobierno. Esa pelea empezó en 2012 y en 2015 aún no se resolvía y, por eso, no habíamos vuelto a invertir en Brasil”, recuerda Vargas.

A ISA la valoración le daba 5.000 millones de reales y al gobierno 3.600 millones. En 2016 se pusieron de acuerdo en 3.900 millones, que venían acompañados de un decreto estableciendo la forma de pago, que sería durante 8 años, más una actualización del valor de activos desde 2012, cuando empezó el pleito, lo que implica que la valorización subió a 4.100 millones de reales.

“Aceptamos, pero le pedimos al gobierno un descuento de impuestos y una actualización monetaria porque los pagos iban a futuro. Así formalizamos el acuerdo en septiembre pasado, pero eso nos obligó por Niif a contabilizar 8.000 millones de reales ($7,3 billones) en nuestras cuentas y nuestro patrimonio subió una cantidad” agrega Vargas.

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Sin embargo, cuando ya todo parecía resuelto y les habían empezado a pagar, el gremio brasileño de los grandes consumidores de energía demandó la decisión del gobierno de financiar la indemnización con las tarifas eléctricas y no con los recursos del fisco.

“Eso no implica que nos dejarán de pagar, ni afecta el monto acordado con la reducción de impuestos, pero sí amenaza la actualización monetaria, que puede valer unos 2.000 millones de reales ($1,8 billones). No nos parece justo, pero de todas maneras los ingresos van a llegar y nos van a permitir seguir invirtiendo y participando en nuevas convocatorias de energía, que ahora son atractivas porque con la rescisión de los contratos se afectó la confianza inversionista. Para que lleguen empresas, el gobierno hoy está pagando tasas de retorno altísimas”, añade Vargas.

Cuando se concrete toda la operación en Brasil, 40% de los ingresos de energía de ISA provendrán de allí; 30% de Colombia, 20% de Perú y el resto de Chile y Bolivia.

Pese a los buenos ‘números brasileños’, el presidente de ISA dice que el objetivo es diversificar el portafolio, tanto en países como en negocios (además de energía está en telecomunicaciones y concesiones viales). Por eso planea seguir creciendo en sus otros mercados y analiza nuevos como Argentina y México.

En Colombia va a invertir este año $1,4 billones en infraestructura de energía, lo que es cinco veces más que en 2016. En Chile construye una línea de transmisión que trae la energía eólica y solar del norte del país a los centros urbanos y que es considerada estratégica por el gobierno de ese país.

Así ISA se consolida como una multilatina de gran envergadura, que lo que más habla es portuñol.

Estrenando imagen

De la mano del fortalecimiento de su operación internacional, ISA también decidió actualizar su logo, pues consideran que el anterior representaba a una compañía que llevaba energía de un lado a otro, expresando un mensaje de ingeniería, pero ahora les interesa mostrar que son una empresa de servicios y que quiere estar más cercana a las comunidades de influencia, con las que busca asociarse.

Además, ha fortaledico su programa de responsabilidad social, que trabaja en reforestación y en proteger los jaguares, que están en extinción y viven en zonas en donde ISA opera.

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