| 2/5/2014 8:00:00 PM

Cambio de voltaje

Luego de un duro revés en Brasil, Interconexión Eléctrica S.A. cambia de estrategia para enfrentar el futuro. Este es su nuevo derrotero.

En 2012, ISA recibió una mala noticia. El gobierno de Brasil decidió ajustar las tarifas de energía para darles mayor competitividad a sus consumidores, en especial al sector industrial, y terminar anticipadamente los contratos de concesión en las redes de transmisión que tenía en CTEEP, una de sus filiales, y que vencían en julio de 2015.

Eso condujo a la suscripción de un nuevo contrato, con términos diferentes que implicarían solo la operación y mantenimiento de la red. Para compensarlos, el gobierno brasileño ofreció un esquema de indemnizaciones, que aún no termina y que está por definirse (ver recuadro).

Este hecho se reflejó en las cifras de la compañía: para el tercer trimestre del año pasado, los ingresos operacionales de ISA se situaron en $920.871 millones, con una reducción de 13,7% frente al mismo periodo de 2012. Entre enero-septiembre de 2013, las ventas fueron de $2,63 billones, mientras que en ese mismo tiempo en 2012 alcanzaron $3,25 billones; es decir, una caída de 19%. Los ingresos provenientes de Brasil redujeron su participación de 43% en 2012 a 23% en 2013. Además, la operación en ese país representaba cerca de 40% del Ebitda para el grupo y al tercer trimestre del año pasado cayó a 16%.

Ante este escenario, ISA está replanteando su estrategia y ajustando su estructura para respaldar el cumplimiento de su meta para 2020: triplicar las utilidades que registró en 2012 y llegar a $800.000 millones.

El golpe

En cifras gruesas, al año ISA recibía de su operación en Brasil cerca de 2.000 millones de reales y con el cambio en la operación la remuneración pasó a ser de unos 600 millones de reales. Según un análisis de Global Securities, al tercer trimestre del año anterior las modificaciones en Brasil llevaron a que se presentara un cambio en la contribución por regiones. En este sentido, Colombia se convirtió en el principal foco de generación de ingresos con una participación de 38% (US$1.018 millones) y Brasil pasó al tercer puesto (23%). Después de Colombia, se encuentra Chile, con ingresos de US$688 millones (26%), y Perú, con ventas por US$291 millones, que equivalen a 11%.

Este hecho tiene al mercado muy preocupado. ISA se ha caracterizado por moverse en negocios regulados y estables que le aseguraban un panorama sereno en la ejecución de la estrategia. Lo que se generó fue un cambio en la percepción y una visión distinta con mayores riesgos políticos y en un escenario económico global que empieza a transformarse.

Esto se ha reflejado también en el comportamiento de la acción: de techos con precios por encima de $14.000 en el segundo semestre de 2010, la acción ha tocado pisos cercanos a $7.000, como se encuentra hoy.

Los ajustes

Este hecho coincidió con un replanteamiento en la estrategia de ISA para revisar su visión. En 2006 se había trazado una serie de objetivos, como alcanzar ingresos por US$3.500 millones, así como aumentar la diversidad geográfica de su portafolio. Para 2012 la meta estaba cumplida en 70%, casi 68% de los ingresos provenían de fuera de Colombia y había ingresado a nuevos negocios, como el de las concesiones viales en Chile.

“Era el momento de hacer un alto en el camino, evaluar y ver qué ajustes eran necesarios para fortalecer la compañía hacia el futuro”, dice Luis Fernando Alarcón, presidente de ISA.

Se redefinió su estrategia buscando una mayor eficiencia, rentabilidad y crecimiento de los negocios. Por eso, su meta para 2020 es triplicar las utilidades de la compañía registradas en 2012 –es decir, llegar a $800.000 millones en utilidades–, mantenerse y crecer en los mercados en los que hoy opera –Colombia, Brasil, Perú y Chile– y en los mismos negocios –transmisión de energía, telecomunicaciones, concesiones viales y servicios–.

Pero era necesario hacer una separación de los dos roles de ISA: uno de matriz y otro de compañía operadora de transporte de energía. Que la matriz se concentre en el rol estratégico y de direccionamiento del grupo empresarial y la empresa que queda –Intercolombia– tenga bajo su cargo la gestión de los activos de transmisión en Colombia; escisión que está funcionando desde el primero de enero de este año.

La gran pregunta es cuál es el proyecto con el que se reemplazará el papel de Brasil. “No se trata de reemplazar a Brasil. Hemos venido en un proceso de crecimiento en las otras actividades. Solo unos ejemplos: el negocio de concesiones viales en Chile representa ingresos por US$400 millones al año. En ese mismo país adelantamos proyectos de transmisión de energía que implican inversiones por más de US$1.000 millones y seremos los segundos en el mercado; compramos el año pasado la empresa NQT en Brasil para seguir creciendo en el negocio de Internexa; también en Brasil pusimos en operación la línea de transmisión del proyecto hidroeléctrico de Madeira; participaremos en las nuevas convocatorias del gobierno en Colombia para transmisión de energía, cuyo monto asciende a US$2.000 millones, y estamos con Cintra –de Ferrovial, uno de los grupos más grandes del mundo en desarrollo de infraestructura– estructurando nuestra participación en los seis proyectos de concesiones de cuarta generación en los que estamos precalificados. Solo este año tenemos proyectos de inversión por $2 billones”, dice Alarcón.

Además, agrega, el proyecto de interconexión con Panamá “no está muerto” y la meta es empezar la construcción en 2015.

Para él, este conjunto de planes y desarrollos, más los que vienen, se ajustan a su nueva estrategia de crecimiento. “Se cayó el ingreso, pero podemos afirmar que a través de nuestra estrategia vamos a ser capaces de triplicar utilidades. Suena paradójico, pero es así”, asegura Alarcón.

Hoy los cambios son evidentes: no es lo mismo una compañía que tenía unos niveles de ingresos tan altos y un Ebitda gigantesco, a las cifras que están registrando en la actualidad. Especialmente porque con los datos de hoy es difícil soportar los niveles de endeudamiento que traía. Por eso, parte de las indemnizaciones se van a destinar a reducir deuda.

ISA ha sido referente en el país: fue la primera firma de capital público que desarrolló procesos de democratización accionaria, ha estado a la vanguardia en su expansión externa y hoy es una reconocida multilatina. Arranca una nueva etapa en donde el panorama ha cambiado. Lograr la transformación será un reto monumental.

La novelade Brasil

Tras la decisión del gobierno de Brasil de terminar anticipadamente los contratos de CTEEP y reconocer una indemnización, se inició el pago de un primer tramo –una parte de contado y otra a 30 meses– proceso que asciende a cerca de US$1.500 millones.

Está pendiente una indemnización adicional que, a juicio de ISA, se acerca a los US$2.000 millones. Allí lo que viene son las definiciones sobre qué se va a indemnizar, así como el tiempo y el monto de los pagos.

La primera discusión surgió cuando el gobierno dijo que solo iba a indemnizar aquellos activos que se pusieron en operación después del año 2000. ISA no aceptó esa propuesta y unos días antes de que venciera el plazo para la firma de los nuevos contratos –a finales de 2012– el gobierno reconsideró su posición y sacó una nueva medida en la que señaló que iba a indemnizar también los activos anteriores al año 2000.

Pero en la forma de pagar esa indemnización también sorprendió, pues iba a cancelar en 30 años, sin intereses reales y solo reconociendo inflación. Hecho que tampoco aceptó ISA. Luego, en conversaciones con el gobierno de Brasil, sus representantes aceptaron, en un acuerdo verbal, que pagarán un interés real.

¿Qué ha pasado? “Ha evolucionado bien, pero con una lentitud terrible”, dice Luis Fernando Alarcón, gerente de ISA. El año pasado Anel –la reguladora de Brasil– trabajó sobre la base de la valoración de los activos y en diciembre produjo una normatividad que establece que cada compañía contrate un consultor de una lista homologada por la entidad para que haga el avalúo. Ese es un trabajo de seis meses. ISA ya lo contrató y espera tenerlo listo para el 30 de junio de este año. Luego Anel tendrá cinco meses para revisar los documentos, fijar el monto de la indemnización y la forma de pago.

“Le hemos señalado a las autoridades que necesitamos que este año se utilice eficazmente para que se empiece a pagar –si es a plazos– a comienzos de 2015”, puntualiza Alarcón.

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