| 5/25/2007 12:00:00 AM

Inversión española en Buenaventura

El grupo TCB de España, operador del puerto de Barcelona y de diez terminales más, se vinculó al nuevo puerto que se construirá en Buenaventura, y que inicia obras en el segundo semestre del año.

La alerta sobre las limitaciones del puerto de Buenaventura se encendió al rojo en abril del año pasado, cuando 32 derrumbes cerraron la carretera que une el puerto con el resto del país, dejando incomunicada la única salida que tiene el país al Pacífico. Este episodio revivió las discusiones sobre la conveniencia de construir un puerto alterno en lugares como Tribugá, Tumaco o Bahía Málaga. Mientras gobierno y sector privado se enfrascaban en la selección del lugar, un grupo de inversionistas colombianos se les adelantó y estructuró un proyecto para construir un nuevo puerto antes del Puente del Piñal, que comunica la zona continental de Buenaventura con la isla Cascajal, donde opera el actual terminal de la Sociedad Portuaria de Buenaventura (SPB).

Un año después, el Grupo TCB de España, que maneja el puerto número uno de Barcelona, el número dos de Valencia y nueve terminales más en España, Brasil, Cuba y México, anunció su deseo de adquirir el 30% del Complejo Portuario Industrial de Buenaventura, la sociedad dueña de la concesión del puerto y de la licencia ambiental. El mayor accionista de esta sociedad es el Grupo Empresarial del Pacífico, liderado por Oscar Isaza, miembro de la junta directiva de la SPB. En ella también tienen asiento la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) y 850 accionistas más.

"Nos comprometimos a comprar el 30% de la sociedad y llegamos a un acuerdo de gestión de la terminal por el período de duración de la concesión. La previsión es que antes de finalizar 2007, se empiece a poner la primera piedra, y que en enero de 2009 se empiecen a mover las primeras unidades", comenta un vocero del grupo TCB. "Una de las características de nuestros terminales es que se puede visitar cualquiera de ellos y los esquemas productivos son muy similares, porque los esquemas de formación, software, maquinaria y mantenimiento son los mismos", afirma para explicar lo que harán en el nuevo puerto de Buenaventura.



El nuevo puerto

El complejo portuario es un proyecto que se venía gestando desde hace diez años, por iniciativa de la CVC, del municipio de Buenaventura y de la Gobernación del Valle, que estaban interesados en construir un puerto pesquero. Sin embargo, solo fue hasta 2004, cuando entró como accionista el Grupo Empresarial del Pacífico, que se decidió montar un puerto comercial en un lote de la CVC, enfocado a convertirse en una alternativa para la terminal de Buenaventura.

El gobierno les adjudicó la concesión portuaria por 30 años en 2005, proceso que debe quedar finalizado en los próximos meses, mientras que la licencia ambiental les fue otorgada en 2006. Con estas autorizaciones, el Complejo hizo un concurso de banca de inversión que ganó Inverlink, firma que desarrolló el proyecto y cerró el negocio con el grupo TCB.

El puerto tiene un costo de US$115 millones, de los cuales US$60 millones corresponden a construcción en obra civil, US$20 millones a dragado, US$25 millones en equipo y la diferencia, a capital de trabajo e interventorías. "Hoy tiene un área de 11 hectáreas, y va a tener 12 adicionales para el manejo de 220.000 contenedores", explica Oscar Isaza.

Actualmente, el terminal de la SPB crece a un ritmo de 16% anual, y el nuevo puerto aspira a capturar por lo menos el 50% de ese crecimiento. "No le vamos a quitar carga al puerto de Buenaventura. Solo queremos compartir ese crecimiento", afirma Isaza. Dinero intentó en innumerables ocasiones hablar con la directora de la SPB sobre este tema, pero fue imposible contactarla.

Por el momento, el Complejo Portuario es la alternativa más inmediata que tiene el país para solucionar la congestión de carga en el Pacífico. Todavía queda por debatir si es necesario construir un puerto de aguas profundas en una región distinta.

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