Inventos de "ciencia ficción"

| 10/8/1999 12:00:00 AM

Inventos de "ciencia ficción"

La sexta versión de Expociencia-Expotecnología estuvo cargada de inventos sorprendentes para un país que empieza a apostarle a la ciencia.

¿Alguna vez se le pasó por la cabeza que en Colombia hay diseñadores de estaciones lunares? Honestamente, ¿se imaginó que llegaría el día en que un colombiano desarrollara una nueva tecnología de motores? La respuesta seguramente es no; pero existe la posibilidad, y no es remota, de que estos proyectos que hoy se cocinan en nuestros laboratorios criollos, lleguen muy lejos. Son pasos que ya se están dando en Colombia para superar los problemas de competitividad. De acuerdo con el World Competitiveness Report, Colombia ocupa el puesto 57 entre 59 países en materia de tecnología. No obstante, eventos como Expociencia indican que la tendencia está cambiando radicalmente.



Hay colombianos obstinados que no se han dejado rendir por la falta de recursos y de apoyo del Estado para hacer ciencia. Muchos de ellos lo han dado literalmente todo para perseguir su sueño de hacer un desarrollo tecnológico, de crear un invento. Este es el caso de John Alejandro Sánchez, quien, a pesar de no haber terminado una carrera profesional, ha hecho un aporte significativo a la tecnología de los motores de combustión interna y , según conocedores del tema, podría convertir a Colombia en un centro de fabricación y exportación de los motores del nuevo milenio.



Las historias detrás de cada proyecto científico son verdaderos ejemplos de "ciencia ficción".



Todo comenzó hace 30 años con una obsesión heredada. Augusto Sánchez, el padre de John Alejandro, tenía una gran afición por los helicópteros y se dio a la tarea de inventar un motor más pequeño para aumentar la capacidad habitable de las aeronaves. Un día le comentó a John que lo tenía casi listo, pero que no había logrado obtener el resultado que esperaba. Después de varios años de trabajo, Sánchez logró terminar lo que su padre comenzó y el resultado fue un motor rotativo de combustión interna que, en contraste con los actuales que son lineales, funciona sin pistones, es de menor cilindraje, tiene mayor potencia, consume menos combustible y emite una menor cantidad de gases tóxicos. Las aplicaciones, según su creador, van desde motores para automóviles, hasta helicópteros. De resultar un éxito, sería una verdadera revolución mundial.



Pero el camino recorrido para llegar al "Turbovolante" no ha sido fácil e incluso se podría afirmar que tiene matices de novela. Los Sánchez hasta hoy han invertido en el motor más de $100 millones y 15 años de trabajo sin tregua. Este tiempo y dinero se tradujeron en la pérdida o la hipoteca de sus propiedades y en embargos a los amigos que sirvieron de fiadores. Superando todas estas pruebas y con el motor finalmente listo, el siguiente paso era patentarlo.



Así, empezaron a buscar la posibilidad de hacerlo en todo el mundo, pero se estrellaron contra una cifra impagable en medio de su difícil panorama económico, "una firma de abogados hizo la cotización y nos costaba cerca de $300 millones", dice Sánchez, esto debido a que Colombia no está en el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT) y estas se deben tramitar y pagar país por país. De esta manera, les quedó la posibilidad de patentarlo inicialmente en Colombia y hoy se encuentran en este proceso. Mientras se define la patente, tienen protección retroactiva sobre los derechos intelectuales y comerciales del invento desde el momento en que les sea concedida.



Sánchez decidió sacar su motor a la luz aprovechando el buen momento que pasaba, ya que otra de sus invenciones fue recientemente premiada y reconocida en el mundo entero. Se trata de una careta para soldadura que se abre y cierra mecánicamente, reduce a cero el riesgo de recibir luz nociva, es mucho más barata que otras con mecanismos electrónicos y aumenta el rendimiento de los operadores.



Para llegar a este premio, a finales de abril de este año, John Sánchez con careta en mano, 20 bolsas de café, varios afiches de Juan Valdés para distribuir en la feria --la condición para recibir una contribución de la Federación de Cafeteros-- y el apoyo de Industrias Plásticas GR, su actual socio en la producción de caretas, se fue a hacer historia a Suiza. Allí, en el marco del "27e Salon International des Inventions, Genève 1999", una especie de olímpicos para inventores, superó a competidores de todo el mundo: su careta recibió la medalla de plata en la categoría mecánica, motores y nuevas técnicas para la industria.

Augusto Sánchez y su hijo John Alejandro han hecho un aporte tecnológico significativo con el desarrollo de su "Turbovolante".



Sánchez espera lograr finalmente el apoyo del Estado para seguir adelante con su proyecto. Los próximos pasos son vender el turbovolante, recibir ingresos por un sistema de regalías o quizá concretar otro de los grandes sueños de Sánchez: montar una empresa exportadora.



Expociencia-Expotecnología, organizada por la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia, ACAC, presentó este y otros inventos de gente visionaria. Dinero muestra a continuación algunos de los más destacados de la feria.
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