| 2/5/2014 8:00:00 PM

Danza con lobos

El lobo de Wall Street, la película que ha resultado un éxito en los cines del mundo, tiene similitudes con los recientes escándalos financieros en Colombia. Cinco lecciones para el país.

Uno de los filmes más exitosos de la temporada, El lobo de Wall Street, no es solo un hit en taquilla sino una historia basada en la vida real: se trata de la biografía Jordan Belfort, un comisionista de bolsa que tocó la cima rápidamente.

Al frente de la firma Stratton Oakmont, Belfort llegó a manejar millones de dólares en operaciones y logró cifras astronómicas en utilidades. Pero esta historia no tiene final feliz. ‘Wolfie’, como lo bautizaron sus amigos, terminó en la cárcel y además tuvo que indemnizar con US$100 millones a muchos de los clientes afectados por sus operaciones.

El filme viene como anillo al dedo para Colombia, pues los escándalos en el mercado de valores local, como Proyectar Valores, InterBolsa, Factor Group o Torres Cortés, han puesto estos temas en la primera línea de la agenda pública.

Muchas de las operaciones promovidas por Belfort en Wall Street pueden resultar familiares para los lectores en Colombia, pues han sido mencionadas en medio de las investigaciones: las autoridades están indagando por cosas muy parecidas a las que se muestran en el filme. Estas son algunas de ellas.

1 | Vender a precios inflados.

Una de las jugadas de Belfort era ofrecer a sus clientes acciones cuyo precio él y sus amigos de corretaje habían inflado. Eso está investigando la Fiscalía colombiana en el caso de la acción de Fabricato, la de la propia InterBolsa y otras.

2 | Poner activos a nombre de otros y crear redes de empresas.

Belfort ponía a nombre de amigos suyos y familiares sus cuentas en el exterior o las acciones que quería mover para inflarlas. Igualmente utilizaba cuentas en paraísos fiscales para guardar sus ganancias. Esto le servía para eludir el control de las autoridades y para manipular los precios de las acciones en el mercado. En los recientes escándalos colombianos aparecen muchas compañías en el exterior, especialmente en paraísos fiscales.

3 | Activos DESCONOCIDOS.

Belfort empezó su fortuna vendiendo acciones de firmas completamente desconocidas. Esas acciones, que valían centavos, eran transadas con precios elevados a clientes que no tenían experticia en la bolsa y que confiaban en su asesor. En el caso colombiano, muchas acciones y vehículos de inversión eran poco conocidos y no tenían antecedentes en el mercado local; además, se ofrecían elevadas comisiones a los traders.

4 | ADMINISTRACIÓN DESLEAL.

El lobo de Wall Street les ofrecía a sus clientes tocar el cielo con las manos. En una escena, Belfort se burla abiertamente de su cliente, porque sabe que lo que está ofreciendo es una mala inversión o que implica riesgos altos. Es claramente una mala práctica en la asesoría. Hoy, las autoridades colombianas investigan si en una o varias de las operaciones del caso InterBolsa hubo, entre otras cosas, administración desleal.

5 | LA PLATA POR LA PLATA.

Belfort cree que “la gente normal siempre quiere volverse rica”. Esto no es del todo cierto, pues el lucro por el lucro puede terminar mal. Líos como el de InterBolsa son producto del afán por hacer muchas utilidades sin medir las consecuencias de los actos.

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