Insumos Industria de apoyo

| 2/8/2002 12:00:00 AM

Insumos Industria de apoyo

La industria soporte de los insumos para la confección -botones, cremalleras, marquillas- se pone a tono con las exigencias del mercado internacional.

Hace 3 años, Leonisa les exigió a sus proveedores que normalizaran sus procesos internos de producción. La firma confeccionista se encargó de capacitarlos y dirigirlos en esta tarea. Para Guarnetex, una productora de tejidos elásticos para ropa interior, que apenas llevaba 4 años en el mercado, Leonisa representaba en ese momento el 25% de sus ventas, así que no fue difícil tomar la decisión. Con ellos, arrancó el proceso.



"Una vez terminó y estuvimos metidos en el proceso de calidad, decidimos obtener la certificación ISO 9002, que recibimos el año pasado. Ahora, trabajamos en su actualización y en la ISO 14000. La exigencia que en su momento hizo Leonisa nos volvió mucho más competitivos, ganamos nuevos clientes, entramos a competir como uno de los principales proveedores de insumos de ropa interior para el mercado nacional y ahora tenemos un mayor valor agregado para enfrentar los mercados internacionales", explica William Stephanou, gerente de Guarnetex.



El dinamismo de las confecciones en los últimos años motivó a un grupo de empresas soporte de este eslabón de la cadena textil a apostarle a la tecnología de punta, a la capacitación, a los mercados internacionales y a nuevas oportunidades de negocio.



Aunque no hay un dato oficial sobre el tamaño del mercado, las cremalleras, los botones, las marquillas, los herrajes o los elásticos, entre otros insumos, pueden mover al año en Colombia más de US$50 millones. Incluso, las compañías más importantes tienen ventas cercanas anuales a los US$7 millones, cada una.



"Si tenemos una buena industria de calzado o de jeans o de confecciones, posiblemente también se deba a que hay una industria de apoyo, pequeños clusters que respaldan esta actividad", asegura Mauricio Rojas, director comercial de Multiherrajes.



La confección en el país evoluciona hacia el paquete completo. Y los insumos hacen parte de la oferta, pues se trata no solo de ensamblar piezas, sino que ya se genera mayor valor. "Con una eventual aprobación del Atpa para Colombia, se desarrollaría aún más la industria del paquete completo y seríamos la primera opción para los confeccionistas colombianos", asegura un empresario del sector.



Mientras esto sucede, algunas empresas están tomando la delantera. Por ejemplo, Marquillas S.A. confecciona en Colombia las marquillas para Levi's que se producen en el país y exporta a otras empresas maquiladoras de Centroamérica, en especial a Guatemala. El 12% de sus ventas corresponde a exportaciones directas y calculan que más del 10% de su producción va hacia exportaciones indirectas, por medio de empresas confeccionistas que envían sus prendas al exterior. Esta circunstancia ha llevado a Marquillas S.A. a invertir en el último año más de US$1.800.000 en ampliación y modernización de la planta lo que le permite hacer 24 millones de metros al año en marquillas.



Todos por el tiempo de respuesta



Pero no se trata solo de entregar un insumo. "El objetivo es mostrarnos como una solución que, en nuestro caso, suministre a tiempo cierres y cremalleras. Estos insumos pueden tener un valor de menos del 5% de la prenda, pero si no se tienen a tiempo puede significar pérdidas enormes para las compañías de confecciones", explica Rami Kadoch, director comercial de Industrias Eka, que produce cerca de 40 millones de cremalleras al año.



Para agilizar sus entregas tienen una bodega con US$1 millón en productos terminados estándar que surten, rotan diariamente y entregan en solo 24 horas en Colombia, para los confeccionistas o el comercio, y en máximo 3 días en países de la región.



La calidad y el precio son condiciones casi naturales en un proceso de venta. Pero el tiempo de respuesta y la solución integrada son los factores fundamentales que hoy definen el negocio. "Todo se volvió justo a tiempo. El cliente pide hoy y hay que despachar ayer", afirma Stephanou, de Guarnetex.



La respuesta en tiempo los ha llevado a ser muy innovadores. Multiherrajes decidió montar una pequeña planta para producir en Venezuela y atender pequeños pedidos urgentes no programados por los clientes. Industrias InterZip, antes Yidi, tiene una ensambladora de cremalleras en Medellín. Desde Barranquilla, donde está la planta, envían el cierre en cadena continua, terminan el proceso, lo cortan y le colocan los accesorios de acuerdo con las necesidades del cliente. Con este mismo modelo trabajan en Costa Rica y en los próximos meses arrancarán en Ecuador.



Tienen, además, que andar al mismo ritmo del mercado, no solo en producción y tiempos, sino en sus exigencias de moda. "A diferencia de las cremalleras o los botones, Marquillas S.A., salvo las tallas, no tiene productos de línea. Todos son pedidos específicos del cliente sobre prendas y marcas", dice Rodrigo Uribe, presidente de la compañía. Por eso, tiene que acomodarse a los cambios del mercado que pueden significar incluso disminución en sus ingresos. Por ejemplo, las modas de los pantalones descaderados hacen que las marquillas sean más pequeñas y más simples. En el caso de los herrajes para marroquinería, la moda ha impuesto una tendencia muy limpia en accesorios. "Ahora, las soluciones son más económicas. Antes vendíamos herrajes de $600 ó $700 muy elaborados. Hoy son productos de $150. Aquí el volumen tiene que aumentar y hay que buscar negocios internacionales para sostener el crecimiento", asegura Mauricio Rojas, de Multiherrajes.



Las posibilidades



El país está a la expectativa de la prórroga y ampliación de la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas (Atpa), que pasó en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, pero que en diciembre no fue aprobada por el Senado, y se espera que su análisis haga parte de la agenda del legislativo de Estados Unidos en el menor tiempo posible. Si se da una ampliación hacia la cadena textil-confección, la oportunidad de crecimiento es gigantesca. Incluso se estima que el país podría estar vendiendo US$2.800 millones en 5 años.



Para la industria de los insumos, las ventas pueden crecer en 20% en el corto plazo y, en algunos casos, incluso duplicar su producción. Según un vocero de Indubotón, una de las empresas más grandes de botones del país, "si el Atpa se da, podríamos crecer 40% en volumen", afirma.



Las ventas para estas empresas de insumos crecerían por exportaciones directas, y por las indirectas que se generarían con las prendas confeccionadas en Colombia. Pero para lograrlo, hay que dar un paso más. Trabajar, como ya lo hacen algunos de ellos, con las empresas estadounidenses para que verifiquen su calidad y se conviertan en proveedores de los que hacen paquete completo en Colombia, en países de Centroamérica y la Cuenca del Caribe. Indubotón, por ejemplo, trabaja con un comercializador estadounidense que hace el puente entre la compañía colombiana y el dueño de la marca, para que en Centroamérica utilicen sus botones. Sus exportaciones corresponden ya al 30% de su producción que es de 3 millones de botones diarios.



Este minicluster de insumos está preparándose para colocarse en el partidor y aprovechar una oportunidad real como el Atpa. Son empresas que trabajan silenciosamente y que les están permitiendo a los productores finales tener una solución competitiva en sus mercados que incluye diseño y calidad. El reto es crecer y expandirse en un mercado muy competido por proveedores de México y Brasil, especialmente. Una ilusión que ya están tejiendo.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.