| 9/4/2013 2:50:00 PM

La reconquista

Una avalancha de ingenieros provenientes de países en crisis tiene agitado el mercado laboral. Se trata de un ‘ejército’ de españoles y venezolanos que viene por el nuevo Dorado de las licitaciones.

La historia parece repetirse. Ingenieros españoles, venezolanos, indios, mexicanos, entre otras nacionalidades, están desembarcando en Colombia en busca del ‘Nuevo Dorado’. La diferencia es que ya no vienen tras el precioso metal que marcó un capítulo en la historia americana. Ahora llegan atraídos por los más de $50 billones en contratos para obras de infraestructura y telecomunicaciones que están en proceso de licitación o construcción.

Las razones para explicar este fenómeno varían según el país de origen. En España, el grifo presupuestario está cerrado debido a la profunda crisis económica que vive el Viejo Continente. Eso ha llevado a que más de 300 ingenieros de ese país, de todas las ramas, hayan llegado a Colombia en los últimos 18 meses. En el caso de Venezuela el origen de esta diáspora es más político que económico. La estatización de empresas y la polarización política llevaron a que 559 ingenieros de ese país empacaran maletas y tramitaran ante las autoridades colombianas permisos temporales de trabajo.

La situación, que tiene sus defensores y detractores, ha generado una profunda molestia en la ingeniería nacional, pues los profesionales locales, sobre todo los dedicados a obras civiles, se sienten desplazados y en inferioridad de condiciones.

La presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros (SCI), Diana Espinosa, advierte que un ingeniero español con 5 años de estudio está llegando al país con título de máster, una situación inequitativa con los profesionales colombianos que logran su pregrado tras el mismo periodo de estudios.

Los ingenieros colombianos también se sienten amenazados porque los acuerdos de libre comercio suscritos catalogan como nacionales a todas las empresas que vienen del exterior y se instalan en el país. Adicionalmente, hay serias observaciones porque el patrimonio de algunas de esas compañías extranjeras no sería suficiente para respaldar la magnitud de los contratos que se licitan.?El reclamo también está relacionado con la transferencia de tecnología. “Las empresas extranjeras vienen, se quedan con los contratos y luego se van con los bolsillos llenos sin dejar software o tecnología de punta”, explica una fuente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura.

Gobierno cede


Ante las quejas de la ingeniería nacional por la falta de condiciones equitativas para competir con las empresas extranjeras, el presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), Luis Fernando Andrade, anunció que incluirá en los pliegos de licitación de la Cuarta Generación de vías, medidas especiales para proteger el talento humano local. Por ejemplo, se exigirá que mínimo 80% del personal especializado de una obra o contrato sea de origen colombiano. La situación es particularmente difícil teniendo en cuenta que, según cifras de los gremios, 70% de las firmas precalificadas en las nuevas licitaciones son extranjeras.

Andrade también anunció que se está evaluando obligar a las empresas ganadoras de los contratos a firmar acuerdos con el Sena para capacitar personal operativo. La idea es que con este programa se entrene a la población no calificada en oficios como: conductores de volquetas, soldadores y obreros.

El funcionario explicó que la Cuarta Generación de concesiones tiene el propósito de vincular grandes volúmenes de capital extranjero, pero sin afectar a las empresas locales de ingeniería. Basta revisar el ejemplo mexicano, en donde se protegió este sector sin limitar la llegada de multinacionales de la construcción; en el otro lado de la moneda está Chile, donde literalmente se afectó la ingeniería local.
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