| 10/27/2016 12:00:00 AM

Industria de la moda sigue reinventándose

Las empresas de moda no se han amilanado ante los retos que les han impuesto el mercado y la macroeconomía. La industria se ha reinventado y está volcada a las necesidades del consumidor.

Si un sector tuvo una transformación extrema en los últimos años fue el de la moda. Factores como la tasa de cambio, la coyuntura económica de Venezuela, las crecientes importaciones asiáticas y los nuevos gustos de los consumidores obligaron a esta industria a reinventarse.

Muchas son las travesías que ha superado. Mientras en los años 80 se dedicó a la manufactura, una década después incursionó en el boom del diseño y luego llegó el retail, que en este momento está en furor.

A través de tiendas propias y virtuales, venta directa, kioskos y grandes cadenas de supermercados, las empresas nacionales se han dado a la tarea de llegarle a un mayor número de consumidores con productos de valor agregado, nuevas colecciones e historias alrededor de las marcas.

Luz Adriana Naranjo, directora de transformación estratégica de Inexmoda, asegura que hoy el foco de las empresas está en el último contacto con quien compra, tanto desde el canal de comunicación como el de comercialización. “Es acá donde vemos el crecimiento de grandes marcas, que ya no solo venden productos sino también experiencias”, dice.

Uno de los mayores cambios se dio en el modelo de negocio de las compañías que, en su gran mayoría, dejaron de ser exportadoras para volcarse a atender la demanda local, la cual ha crecido como consecuencia del aumento de la clase media, que ha dinamizado el gasto en vestuario. Mientras hace 10 años el consumo per cápita era de $186.200, el año pasado alcanzó $267.000.

Este cambio se evidencia en las ventas al exterior del sector moda integrado por textil-confección, calzado y marroquinería. Mientras en 2005 alcanzaron US$1.440,4 millones, en 2015 fueron de US$806 millones, según datos de Inexmoda.

Varios casos ilustran esta nueva realidad. Uno de ellos es el de Expofaro, firma que alcanzó a producir hasta 7 millones de unidades al año en la década de los 90, producto que en 99% estaba dirigido al mercado de exportación a través de maquila a marcas como Levi’s y GAP.

Cuando el país empezó a enfrentar el proceso revaluacionista en 2003, sus directivos entendieron que era necesario cambiar el modelo de negocio. En 2000 había obtenido la licencia para producir y comercializar Levi’s para Colombia, Venezuela y Ecuador y con ello inició su paso a la comercialización, el cual fue consolidando en los últimos los años.

En la década de los 90, 80% de los ingresos provenían de la industria; es decir, de la producción de grandes volúmenes y la comercialización de Levi’s solo representaba 20%. Hoy la parte comercial soporta 90% de los ingresos y la exportación solo 10%.

Juan David Rodríguez, su gerente, explica que esta decisión obligó a reducir la capacidad productiva, fabricar más referencias con mayor valor agregado y en menores volúmenes.

No muy diferente es la situación de Polito, empresa dedicada a la producción de ropa infantil. Hace cuatro décadas empezó fabricando paquete completo y maquila, produciendo en grandes volúmenes, pero la baja del dólar y los problemas enfrentados con Venezuela la obligaron a dar un vuelco en su estrategia productiva y de negocios.

Hoy la organización que hasta hace una década le fabricaba a marcas como Fisher Price, Disney y Crayola, además de su marca propia Polito, trabaja bajo un modelo de integración vertical y se dedicó a atender la demanda local. Actualmente tiene 30 tiendas y proyecta terminar el año con cuatro más.

Su gerente, Natalia Zabala, dice que el tamaño del mercado infantil en Colombia es muy interesante, pues mueve alrededor de $3 billones y las oportunidades son inmensas; por eso la proyección para los próximos años es tener 100 tiendas.

La misma historia la cuenta Karibik. Esta organización nació comercializando de forma mayorista ropa interior para mujer, comenzó hace alrededor de una década a brindar valor agregado, cambió su nombre a Karibik, diversificó su portafolio e incursionó en productos multifuncionales y se dedicó a la exportación y a las ventas por catálogo.

En 2007 abrió su primera tienda propia, hoy ya cuenta con 12 y espera cerrar el año con 14. Atrás quedaron las ventas por catálogo, las exportaciones y se centró en las tiendas propias, en donde ya no vende ropa interior ni multifuncionales sino que en su portafolio incluye medias, jeans, zapatos, accesorios, entre otros productos para consumidoras jóvenes.

Andrés Rojas, gerente de la empresa, dice que el mayor cambio se ha dado en la aplicación de valor agregado, pues no venden solo una prenda, sino marca y concepto, sin perder de vista la relación entre precio y producto.

En la larga lista de empresas que se han transformado están Onda de Mar, Cueros Vélez, Studio F, Totto, Color Siete, Agua Bendita, Leonisa, entre muchas otras.

Luz Adriana Naranjo, de Inexmoda, considera que el país está presenciando un cambio en el modelo de negocio de la industria, así como una transformación en la mirada de la manufactura y del consumidor.

No cabe duda que el sector de moda ha superado grandes retos a los que ha respondido con estrategia. Y la buena pinta va para largo.

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