| 12/7/2007 12:00:00 AM

Impulso al desarrollo

El turismo es un motor de inversión y desarrollo, pero para que sea motor de cambio, se debe concentrar en un crecimiento eficiente, que no vaya en contravía con el medio ambiente, ayude a disminuir la pobreza y sea sostenible.

El turismo es una fuente de crecimiento y desarrollo en todos los países del mundo. Entre 2006 y 2007 se evidenció uno de los periodos más prósperos de expansión económica, además del surgimiento de nuevos destinos internacionales. En 2006, según cifras de la Organización Mundial del Turismo, OMT, el turismo mundial creció 5,4% y contó con más de 846 millones de turistas internacionales. Todas las regiones reportaron un crecimiento de visitantes durante el año pasado: Europa recibió 22 millones más de turistas, Asia 12 millones, el continente americano y África, cada uno, más de 3 millones. La OMT confirmó que las ganancias del turismo internacional aumentaron 4,6% en 2006 con respecto a 2005, mientras que el crecimiento durante 2004 a 2005 había sido del 3,2%.

El turismo es uno de los mayores generadores de ingresos en el mundo, pero a la par de la contribución económica, es vital para su expansión determinar su impacto ambiental, su capacidad de reducir la pobreza y desarrollarlo de forma sostenible. En la XVII Asamblea de la OMT, realizada en Cartagena, se planteó que, para que el turismo sea sostenible y ayude a reducir la pobreza, es necesario formular su progreso a partir de los cambios climáticos, la protección del medio ambiente y convertirlo en una fuente de empleo para los países en desarrollo.

Cambio climático

El sector del turismo debe actuar rápidamente en respuesta al cambio climático, para reducir sus emisiones de gases efecto invernadero y crecer de manera sostenible. "Es vital para los destinos turísticos anticipar los cambios venideros y pensar sus posibles consecuencias desde ya", explica Francesco Frangialli, secretario general de la OMT. Es así como, se deben adaptar los negocios y destinos turísticos a las cambiantes condiciones climáticas, asegurar recursos para los países emergentes y usar las nuevas tecnologías para el uso eficiente de energía. La industria y los destinos turísticos están sujetos a las variaciones climáticas, puesto que es un factor de la elección del destino y el gasto potencial por parte del turista, ya que los cambios climáticos afectan el funcionamiento de la fauna y flora de una región, las condiciones de vida y salubridad. La Conferencia sobre el Cambio Climático y Turismo, realizada en octubre de este año en Davos, Suiza, confirmó que el turismo genera 5% del total mundial de las emisiones de gases efecto invernadero producidas por el transporte y la acomodación hotelera, entre otras actividades. "La industria turística internacional debe formular iniciativas de acción de largo plazo, que envíen mensajes a gobiernos, industrias y al público en general y ver que la mitigación y adaptación al reto del cambio climático tienen sentido económico y ambiental", explica Achim Steiner, director ejecutivo del Programa de Medio Ambiente para las Naciones Unidas.

Combatir la pobreza

En 2005, según cifras de la OMT, el sector turístico generó ingresos superiores a los US$203.000 millones, cuatro veces más a lo registrado en 1990, solo en países emergentes. La iniciativa ST-EP de la OMT (Sustainable Tourism - Eliminating Poverty) señala que hay que trabajar en proyectos locales que promuevan la eliminación de la pobreza a través de programas que involucren a la población y a la comunidad alrededor del desarrollo turístico en áreas naturales y culturales de interés. El turismo es un sector intensivo en mano de obra, tanto calificada como no calificada, lo cual permite que las personas de escasos recursos se beneficien de él. A su vez, esta industria incentiva actividades complementarias como son el transporte, la cultura, la gastronomía, las artesanías, entre otros, lo que fomenta la creación de pymes que promueven el empleo y desarrollo para la comunidad. "La población que no cuenta con preparación académica o formal, puede trabajar y participar en esta industria, que además amplía las posibilidades laborales para jóvenes y mujeres", explica Doris Solís, coordinadora del programa ST-EP para la región andina. El sector turístico representa un reto para quienes se benefician de él, puesto que el conocimiento del país o de la región es una exigencia implícita que surge de la industria. "El turismo se vuelve un vehículo de inversión y de ingresos que se reinvierte en el país y su gente. Canalizar estos recursos en educación y cultura es la herramienta más efectiva para acabar con la pobreza", expone Dho Young-Shim, presidente de la Fundación ST-EP de la OMT.

Turismo sostenible

"Sostenibilidad es crear una industria a partir de factores como el medio ambiente, los cambios climáticos, el desarrollo social y el crecimiento económico rentable a largo plazo", enfatiza Geoffrey Lipman, asesor especial de la Secretaría General de la OMT. Por lo tanto, para que el turismo sea verdaderamente sostenible, hay que optimizar el uso de los recursos naturales, elemento clave en el desarrollo turístico. Seguidamente, debe respetar la autenticidad de las comunidades anfitrionas donde haya un intercambio cultural y no una imposición cultural. Finalmente, debe asegurar operaciones económicas de largo plazo que provean beneficios socio-económicos para las partes interesadas, como la creación de empleo, proveer servicios sociales y contribuir a la reducción de la pobreza. La OMT enfatiza que el desarrollo de turismo sostenible necesita ser guiado bajo un firme liderazgo político, donde haya un constante monitoreo de sus impactos y un alto nivel de satisfacción por parte de los turistas. El turismo sostenible es la consolidación de una industria intensiva en servicios, mano de obra e inversión, que crece en un entorno al que no destruye sino del cual usufructúa. "Es necesario convertir las amenazas en oportunidades que se consoliden en una realidad competitiva", enfatiza Carlos Vogeler, vicepresidente de Cendant Vacation Network Group. Por lo tanto, los países deben encontrar sus fortalezas y construir su turismo a partir de ellas, donde se cimente un crecimiento que estimule el bienestar de la población, promueva los objetivos del gobierno del país, coopere con el sector privado y contribuya a la formación de un sector económico ambientalmente amigable.
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