| 4/25/2008 12:00:00 AM

Imperialismo indio

El colonizador ha sido colonizado. India acaba de comprar las lujosas marcas inglesas de vehículos Jaguar y Land Rover por US$2.300 millones para reactivarlas y conquistar el mercado global.

Tata, la empresa productora de carros más grande de India, anunció la compra de Jaguar y Land Rover a finales de marzo de este año. Después de largas negociaciones y una oferta que se postuló en junio del año pasado, Tata firmó un acuerdo por US$2.300 millones para obtener estas marcas que pertenecían a Ford.
 
En lo pactado, Ford acordó pagar US$600 millones al fondo de pensiones Jaguar-Land Rover, recibiendo un monto neto de US$1.700 millones. Cabe anotar que esta suma es un tercio del precio que pagó por las dos marcas hace unos años. Ratan Tata, presidente del grupo Tata y artífice del negocio, tiene clara su estrategia de impulsar su entrada a mercados extranjeros y a través del comunicado de prensa de la adquisición, dijo que "estaba muy contento" con la compra de estas marcas pues "son una parte significativa de nuestra industria automotriz". Esta compra tiene significado en muchos niveles, ya que es el primer conglomerado indio en asumir la tarea de revitalizar e incorporar marcas de consumo globales tan sofisticadas y lujosas como Jaguar y Land Rover.

En los años anteriores, el grupo Tata compró Tetley Tea y la siderúrgica Coros. Esta última operación sería la tercera compra por parte de Tata de compañías que fueron siempre consideradas como "joyas" de la industria británica. La prensa india considera que esta es una forma de "colonialismo invertido", pues India es ahora quien está actuando como un "imperio" impulsador de desarrollo y cambios económicos. "Esta compra le da una mayor credibilidad al perfil del conglomerado de Tata en el mercado global. A su vez, es una muestra de que las empresas indias cobran cada vez más un valor global, que están interesadas en fortalecerse y se convertirán en jugadoras claves del mercado mundial", le dijo al Financial Times V.G. Ramakrishnan, analista líder de la firma consultora Frost and Sullivan en India.

El negocio

La situación de Ford Motors Co. es crítica, pues en 2006 reportó pérdidas anuales por US$12.600 millones y el año pasado por US$2.700 millones, panorama que se complica a raíz del vertiginoso incremento en precios del acero, combustible y aluminio. Un efecto directo de su crisis fue la venta de Aston Martin en 2007 por un valor de US$955,2 millones a un consorcio de inversión liderado por el fundador de Prodrive, David Richards, el coleccionista de Aston Martin, John Sinders, Investment Dar y Adeem Investment Co., dos compañías de inversión internacional cuya casa matriz está en Kuwait. Esta movida fue el inicio de una serie de ajustes para solventar la crisis de la empresa. Actualmente, Ford está operando con activos hipotecados y espera estar gastando alrededor de US$12.000 millones a US$14.000 millones en su recuperación hasta 2009, año para el cual espera llegar a rentabilidad sostenida.

Con un nuevo plan de reestructuración, Ford decidió concentrarse en sus marcas principales Ford, Lincoln, Mazda, Mercury y Volvo, por lo cual puso a la venta Jaguar y Land Rover. En 1989 Ford compró Jaguar por un monto de US$2.500 millones y en 2000 pagó US$2.700 millones por Land Rover, sin embargo, vender estas empresas con una pérdida tan evidente muestra que dicha adquisición fue un error por parte de Ford.
 
"Jaguar no ha obtenido ganancias desde su compra por parte de Ford y en una coyuntura tan álgida para la empresa, como la actual, es necesario recortar gastos que están drenando capital y recursos", enfatiza Erich Merkle, vicepresidente del área de pronósticos de la industria automotriz para la empresa consultora IRN Inc.. Aunque Land Rover sí estaba generando ganancias y las ventas de los vehículos eran exitosas, fue una jugada enteramente estratégica. Merkle asegura que, aunque la decisión de vender estas marcas era necesaria, el objetivo de Ford debe ser concentrar todos sus esfuerzos en recuperar sus finanzas y en las otras marcas en el mercado estadounidense.

La negociación estableció que, además del pago del fondo de pensiones de Jaguar-Land Rover por parte de Ford, equivalente a US$600 millones, la empresa estadounidense continuará proveyendo estas marcas con motores, los sellos característicos de cada una y otros componentes, además de diversas tecnologías, como la ambiental, al igual que apoyo ingenieril. Otro aspecto importante es que Ford proveerá a comerciantes y clientes con financiación por un periodo transitorio de hasta 12 meses. Los 16.000 empleados no se verán afectados en términos laborales por la adquisición. En el segundo semestre, las marcas serán transferidas al grupo Tata.

Marca inglesa, industria india

Tata tiene el reto de reactivar estas marcas y darles el empujón que Ford no les logró dar. La marca más afectada es Jaguar, pues desde la adquisición por parte de Ford en el 89 no se ha visto una transformación significativa e innovadora en el diseño, que invite a nuevos compradores menores de 60 años a considerarlo un vehículo equivalente a un Audi, BMW o Mercedes, como en épocas anteriores. "Los compradores de carros son caprichosos, así que en estos días hay que sobresalir con el diseño...Jaguar es una marca que ha sido relegada y que no ha contado con el dinero y apoyo por parte de Ford para ser reactivada. Tata llega en el mejor momento para este cambio", asegura John Linkov, editor en jefe de Consumer Report, en su columna semanal.

Un curioso contraste: mientras los precios de los Jaguar y Land Rover oscilan entre los US$35.000 en adelante, Tata espera sacar un carro cuyo valor no supere los US $2.500. Todo esto hace parte de la visión de la empresa, que consiste en ampliar el espectro de oferta de vehículos de alta y baja gama. Cabe anotar que Tata Motors fue la primera empresa en crear un vehículo con diseño e ingeniería india. No obstante, para mantener la calidad y características de estas marcas, continuarán con el equipo inglés ubicado en Solihull, Castle Bromwich y Halewood. El grupo Tata está aumentando su dinamismo a partir de las inversiones globales para así convertirse en un participante clave del mundo automotor.
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