| 9/4/2013 6:00:00 PM

El aviador

Ignacio Cueto, presidente de LAN, le contó a Dinero su estrategia para quedarse con una tercera parte del mercado aéreo colombiano. Esta es su fórmula.

La guerra por el mercado aéreo del país está que arde. Uno de los accionistas de LAN y actual CEO de la compañía estuvo hace unos días en Bogotá y dejó claras instrucciones de aumentar la participación que hoy tiene en el mercado. La meta: la tercera parte de los 17 millones de pasajeros que se movilizaron en 2012 en rutas nacionales.

La compañía también anunció que en el mes de octubre ocupará un área de 1.000 m2 en el nuevo muelle nacional del aeropuerto capitalino. Habrá un espacio para una sala VIP de 650 m2 y, adicionalmente, 30 posiciones para chequeo.

D— ¿Cuál es la meta de LAN Colombia en el mercado local?

Hoy transportamos cerca de 4 millones de pasajeros al año y tenemos una flota de 24 aviones que hemos ido modernizando. Tenemos unas metas graduales que, en la medida en que la infraestructura lo permita, iremos ampliando.

Los planes de LAN Colombia son prósperos y prevén la tercera parte del mercado. No queremos grandes participaciones del mercado porque primero hay que ganarse la preferencia de los clientes.

D— ¿Es suficiente la infraestructura en los aeropuertos colombianos?

Las líneas aéreas siempre vamos a querer más y mejores aeropuertos. Este gobierno ha tenido como principal idea avanzar en eso. No necesariamente se ha hecho con la rapidez que a las aerolíneas nos hubiera gustado, pero en el caso de Eldorado se avanzó bastante. Hay que hacerlo más en pistas.

D— ¿Cuándo va a ser equiparable el servicio de LAN Colombia con el de LAN internacional?

LAN Colombia tiene un buen servicio y creemos que no hay una asimetría muy grande. Siempre se puede mejorar en asistencia o salones VIP, pero eso también puede encarecer el valor de los tiquetes.

D— Con todas las volatilidades de ahora y las quiebras de empresas en Estados Unidos y Europa, ¿sigue siendo un buen negocio tener una aerolínea?

Para LAN, los últimos 18 años han sido rentables. Partimos de una compañía muy pequeña con 12 o 14 aviones y hoy tenemos más de 300 con la fusión de TAM. Ese crecimiento se ha hecho a punta de buenos resultados. Lo que sí es cierto es que es un negocio muy complejo, difícil y con márgenes bajos. Esta industria es muy sensible y vulnerable a las externalidades como la crisis en Egipto, porque afectan el precio de los combustibles.

D- ¿Qué tanto le preocupa la desaceleración de la economía chilena?

Hay una disminución en el crecimiento y los pronósticos prevén una desaceleración. En los últimos años Chile ha aprovechado su oportunidad para desarrollarse, pero hay una cantidad enorme de demandas sociales en este y otros países que desbordan la capacidad económica. Hay un gran desafío por conjugar estas dos cosas.

Espero que países como Chile, que en los últimos años ha tenido un comportamiento fiscal serio, sigan ese camino y no caigamos en populismos. Hay que escuchar a la gente y combatir la desigualdad.

D— ¿La fusión con TAM complicó las cosas?

Es un asunto muy complejo. Allí influyen muchos temas, incluso culturales. Otro asunto es que no teníamos un nivel total de acceso a la información de la empresa. En todo caso se ha avanzado y tenemos sinergias importantes.

También se adoptaron planes de ajuste de oferta en el mercado doméstico brasileño que contribuyeron a mejorar el negocio. Todas las compañías en ese país venían con grandes pérdidas por exceso de oferta y eso se ajustó.

En todo caso, me hubiera gustado ir más rápido.
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