| 2/6/2014 7:40:00 AM

Negocios divinos

Los cristianos ganan participación en el mundo empresarial colombiano. Ya hay incluso una cámara de comercio para esta comunidad.

No solo en la política, los deportes y la farándula, los cristianos –no católicos– han ganado una cuota de participación importante en Colombia. También la tienen en el sector empresarial, que hoy los ubica como cabezas visibles de grandes, medianas y pequeñas organizaciones.

A raíz de los escándalos recientes que involucran al Partido Mira y a sus fundadores, las críticas arreciaron contra esta comunidad; sin embargo, los ejecutivos cristianos prefieren mantenerse alejados y aseguran que no se debe generalizar.

La presencia de líderes de esta fe en el mundo de los negocios ha crecido a tal ritmo que hace año y medio se tomó la decisión de crear la Cámara Internacional de Empresarios y Emprendedores Cristianos. Ella cuenta con 963 afiliados pertenecientes a 69 congregaciones, que a su vez se traducen en 4.000 iglesias, según dice su presidente, Mauricio Ramírez.

En julio de 2012, Ramírez dejó la presidencia de la Asociación Colombiana de Pequeñas y Medianas Industrias (Acopi), para dedicarse, según afirma, a servirle a Dios. El gremio de empresarios cristianos es tan poderoso que en noviembre pasado el presidente de la República, Juan Manuel Santos, asistió a la clausura del Congreso anual organizado por dicha Cámara.

Esto evidencia que los miembros de las comunidades cristianas no católicas no solo se dedican a montar iglesias sino que están presentes en muchos frentes de la vida productiva nacional.

Por esta razón, con el apoyo inicial de diversas iglesias, Ramírez Malaver asumió el reto de conformar la agremiación que busca ayudarles a las pequeñas, medianas y microempresas “cristianas” a ser sostenibles.

La Cámara recibe el apoyo de entidades como el Fondo Nacional del Ahorro, presidido por Ricardo Arias –también cristiano– y quien cree que la principal característica de un empresario que practica esta forma de vida es que está muy enfocado en los valores y en desarrollar el amor por el trabajo y por la entidad en la que labora.

“Aparte de mis convicciones, no me interesa opinar ni presionar sobre temas religiosos en el trabajo, cosa distinta es lo que haga en mi casa. Todo el mundo sabe que yo soy cristiano, pero mi fe es un tema personal”, dice Arias.

El liderazgo es clave

Mauricio Botero, presidente de Sanofi para Colombia, Perú, Ecuador y Chile es otro ejecutivo que, sin predicar sus creencias a los colaboradores, tiene bajo su responsabilidad el manejo de una compañía que en 2013 vendió US$300 millones en el mercado local.

Botero practica el cristianismo desde hace 17 años y considera que los conocimientos y valores son clave en el proceso de liderazgo que ejerce en la organización, que para este año tiene previsto vender US$360 millones en Colombia y consolidar la comercialización de genéricos a través de Genfar –adquirida en marzo de 2013–. La actividad de genéricos es de US$150 millones, dice el ejecutivo.

“El cristianismo ayuda a actuar bajo valores que se pueden trasladar a la empresa y tener coherencia entre lo que se piensa y lo que se hace. La mejor forma de ser un líder es con el ejemplo”, agrega.

Esta opinión la avala Lupe Sáenz, gerente del Grupo OP Gráficas, quien se fijó el reto de incrementar el volumen de ventas en un sector en el que la oferta supera ampliamente la demanda.

Señala que los desafíos que le impone llevar las riendas de esta empresa familiar requieren de una paz mental que le permita tomar decisiones acertadas en un mercado en el que el impreso ha dejado de crecer como consecuencia de las megatendencias tecnológicas.

La compañía exporta libros de lujo y revistas a Estados Unidos y Panamá y tiene previsto retomar el mercado de Puerto Rico y aprovechar la demanda que hay en México para consolidar la operación, cuyas ventas anuales llegan a $36.000 millones, y mantener los 260 empleos que genera.

Jorge Echeverri, gerente de la Empresa de Genética Especial, EGE y David Duque, gerente de Dufón SAS, señalan que el cristianismo es una forma de vida que les permite hacer las cosas buscando la excelencia y así trabajan en sus firmas, la primera dedicada a la prestación de servicios en reproducción y, la segunda, a la comercialización de materias primas para la industria cosmética.

Sirviéndole a Dios

El reconocido humorista Pedro González es otro cristiano no católico que le aporta al sector productivo nacional con su cadena de restaurantes Don Jediondo Sopitas y Parrilla, que hoy tiene 50 puntos de venta.

Se convirtió al cristianismo hace año y medio y está convencido que de la mano de Dios todo es posible. Por eso, parte de su filosofía está en aceptar las pérdidas y las buenas épocas con la misma entereza.

Este año quiere llegar a terrenos internacionales para “entregar la comida de la tierrita a los paisanos que extrañen y añoren su patria”, dice el humorista. Para lograrlo, ha explorado oportunidades de negocios en países como Estados Unidos, China y Bosnia-Herzegovina, pues aunque no nos entienden, les gusta la comida, asegura en tono jocoso.

La cadena de restaurantes cuenta actualmente con 500 empleados y la proyección de crecimiento para este año es de 9%.

La lista de empresarios es larga y aunque la mayoría prefiere mantenerse en el anonimato, están haciendo empresa y viviendo su experiencia de vida. O, como aseguran, en búsqueda de mejores condiciones económicas y sociales para el país.

Población de 15 millones

El Consejo Evangélico de Colombia, Cedecol, aglutina algo más de 200 organizaciones cristianas del país, todas con muchas filiales. Según Darío Silva, presidente de la iglesia Casa sobre La Roca, una reciente encuesta preelectoral mostró que los cristianos evangélicos suman 30% de la población; es decir, unas 15 millones de personas.

Hay regiones como Casanare donde ya representan 36%, según el mismo sondeo. Por eso no es extraño que todos los partidos políticos quieran tener en sus listas a representantes de estas iglesias.

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