| 3/16/2017 12:00:00 AM

Las batallas de Agrocampo, la marca más copiada del país

Agrocampo se ha convertido en el mayor hipermercado veterinario del país, tiene 3 millones de clientes y es la marca más plagiada. ¿Cómo lo hace? Esta es su historia.

En 1979, Alfonso Villa, empleado de Bayer, multinacional farmacéutica a la que ingresó siendo apenas un bachiller, decidió montar su propio emprendimiento y fundó Agrocampo. Con $1 millón, este visionario –quien llegó a Bogotá luego de que su familia fuera desplazada por la violencia en varias oportunidades– dio inicio a lo que hoy es considerado el principal hipermercado veterinario del país, con un crecimiento superior a dos dígitos cada año.

Su consolidación y reconocimiento han sido tales, que hoy es la marca más plagiada del país, una señal clara de que ha hecho las cosas bien, luego de haber superado por lo menos tres quiebras en sus inicios, debido a créditos que otorgaba y que sus clientes no pagaban. Hoy sus ventas alcanzan los $96.000 millones y para este año proyecta un crecimiento de 12%.

En los primeros años la compañía tuvo su local en el sector de Paloquemao, centro de Bogotá, y era manejada por los hermanos del fundador, pero ocho años después, el propio Villa y su esposa Esperanza Coy se pusieron al frente del negocio con la idea de convertirlo en una compañía grande y reconocida.

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Fue así como pasaron de vender pequeñas cantidades y tener un número reducido de compradores a comercializar más de 14.000 referencias y tener más de 3 millones de clientes distribuidos a lo largo y ancho del país.

Esperanza Coy asumió la gerencia y el liderazgo de la organización en 1987, momento en que se registraban dificultades en el sector agropecuario y altos niveles de competencia y contrabando. Pero su filosofía era clara: en la adversidad hay oportunidades y solo es necesario tener una actitud positiva y objetivos claros, porque no todo el mundo compra contrabando, ni le gusta lo falsificado.

Cuando los esposos tomaron la administración de la firma, hicieron el análisis de su viabilidad y encontraron que había un inventario de $2 millones y debían $8 millones; es decir, estaba en quiebra. Una vez al frente de la compañía, Villa (quien hoy no está en el día a día de la empresa) y su esposa empezaron a establecer alianzas con laboratorios, tanto nacionales como internacionales, y fue así como se empezó a allanar el camino que hoy le permite a Agrocampo atender 980 poblaciones en todo el país, con productos como vacunas para la ganadería, semillas y productos para las mascotas, entre otros.

“No atendemos ciudades principales sino poblaciones que están alejadas, a muchas de las cuales es muy difícil acceder debido a la infraestructura”, dice Esperanza Coy.

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Hace un par de años, Agrocampo montó su propio centro de logística, ubicado en el municipio de Cota, Cundinamarca, desde donde atiende a muchas de las poblaciones del país, gracias a su desarrollo tecnológico. Allí tiene un call center que les permite recibir todos los requerimientos y pedidos de los clientes, convirtiéndose en el más grande del sector agropecuario.

En 7.500 m2 de bodegas, con un software especial para atender las necesidades de los clientes y tras realizar una inversión superior a los $15.000 millones, el centro logístico de Agrocampo se ha convertido en referente en la región pues, según Coy, de forma permanente reciben solicitudes para conocer las características de esta infraestructura.

El centro tiene atención las 24 horas, con despachos permanentes, pues el objetivo es llegar a tiempo a las poblaciones, dado que los problemas de infraestructura hacen lento el suministro a las provincias. Su gerente tiene claro que el futuro de la empresa está soportado en el desarrollo tecnológico y la logística, pues es la forma de brindarles valor agregado a los clientes y ser sostenibles en el largo plazo.

La compañía, que genera 300 puestos de trabajo directos y por lo menos 200 indirectos, llega con los productos a los clientes en servicios multimodales, como Servientrega, Surenvíos y las flotas que viajan a poblaciones alejadas, entre otros.

En Bogotá atiende cerca de 6.000 domicilios al mes y cuenta con su propia flota para la prestación de este servicio, pues la compañía no terceriza nada, según Esperanza Coy.

El crecimiento ha llevado a la empresa a crear otras unidades de negocio alternas con el fin de lograr una integralidad que le permita soportar el negocio. Por ejemplo, tiene una distribuidora de productos para avicultura y porcicultura y una agencia de viajes dirigida exclusivamente a prestarles servicios de turismo a los clientes.

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Víctimas del plagio

Un tema complejo que ha tenido que enfrentar la empresa desde hace años tiene que ver con el plagio de su marca. Agrocampo es la marca más copiada del país, dice la gerente, quien confirma que han hecho bajar más de 300 avisos que imitan su nombre y han ganado por lo menos 15 casos en los estrados judiciales, lo que los llevó a ser reconocida como una marca notoria por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio en 2015.

Esta denominación otorgada por el ente de control ha fortalecido a la empresa en su defensa, pero no hay día en que no luche por protegerla. Antes registraban en el país entre 30 o 40 negocios nuevos cada año con esta marca y, como resultado de sus peleas judiciales, hoy lo hacen alrededor de 5, cuenta la directiva.

Pero, ¿por qué se presenta esta situación? La problemática radica en que las cámaras de comercio del país no están interconectadas entre ellas ni con la SIC, lo que permite que se hagan los registros. Esto ha motivado a Agrocampo a contratar a los mejores abogados para sacar adelante los procesos, lo que la ha convertido –de forma paradójica– en el cliente más grande de la Superindustria, dado sus permanentes litigios.

No cabe duda que su marca es uno de los activos más valiosos, como también lo es la promesa de no defraudar al cliente y por eso no ahorra esfuerzos en la búsqueda de estrategias y herramientas que les permitan atenderlos en menores tiempos y con productos de buena calidad.

Hoy Agrocampo tiene presencia directa en Panamá, Guatemala y Costa Rica y el objetivo para este año es comenzar a exportar a Perú. Cada uno de esos almacenes tiene sus propios proveedores e importan de diferentes países; sin embargo, este año en el caso puntual de Panamá los productos se empezarán a llevar desde Colombia.

Sin lugar a dudas esta empresa, que en el país tiene solo el almacén de Bogotá –pues no le interesa irse a otras ciudades a hacerles competencia a sus clientes– se ha convertido en el gran aliado de los ganaderos, de los campesinos y de los dueños de mascotas.

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