| 8/23/2010 10:40:00 AM

Hidroituango, el matrimonio paisa

Después de grandes tensiones y presiones políticas, se dio vía libre para que EPM desarrolle el proyecto hidroeléctrico más grande del país: Hidroituango. ¿Cuáles fueron las principales dificultades para cerrar el negocio y qué viene ahora?

Tras un mes de intensas negociaciones, el Instituto para el Desarrollo de Antioquia (Idea) y Empresas Públicas de Medellín (EPM) firmaron un acuerdo el pasado 11 de agosto para que esta última entidad -bajo el modelo de concesión- construya, opere, mantenga y transfiera el proyecto hidroeléctrico más grande del país, Hidroituango, con una capacidad de 2.600 megavatios, que requiere una inversión cercana a los US$3.000 millones y que entrará en operación en 2018.

El acuerdo establece tres hechos fundamentales. Uno, que ni la Gobernación de Antioquia ni el Idea venderán ninguna de sus acciones en la sociedad Hidroituango, de tal manera que el departamento no perderá el control de la sociedad. Dos, que la Gobernación y el Idea reciban una remuneración significativa a la firma del convenio y la garantía de un pago anual durante los años de operación en que EPM tenga a su cargo el proyecto; y tres, garantizar a EPM la tasa interna de retorno similar a la que la empresa obtiene en promedio de sus proyectos de generación de energía.

A pesar de las tensiones que generó, el convenio se convirtió en un gana-gana para las dos entidades. Para el Idea, porque le da la posibilidad de acceder a unos ingresos que estima en más de US$700 millones, US$205 millones ahora y el resto durante la vida útil del proyecto, y el retorno de la central a los accionistas en 50 años; y para EPM, porque incorpora en su cadena de generación uno de los proyectos más relevantes para el mediano plazo en Colombia y que en ocho años le permitiría a la empresa llegar a casi el 30% de participación de la capacidad instalada del país.

Las tensiones

Sin embargo, el acuerdo no estuvo ajeno a las dificultades y se alargó más de lo previsto. Inicialmente, su firma estaba programada para el 6 de agosto pasado, con la presencia del hasta entonces presidente Álvaro Uribe Vélez como testigo y uno de sus principales impulsores. Pero las dificultades en la búsqueda del acuerdo no fueron simples e, incluso, algunos observadores veían con pesimismo que, una vez pasada esa fecha, el acuerdo se diera sin el impulso del ex presidente Uribe.

Las principales dificultades fueron tres: definir si el dinero inicial que EPM iba a pagar al Idea era una prima o un anticipo, el monto de ese primer pago y las regalías que entregaría por 42 años EPM, después de que entrara en operación el proyecto. En el primer caso, para EPM no era claro pagar una prima, pues la convocatoria advertía la posibilidad de entregar directamente el proyecto. A su vez, el Idea no consideraba este valor como un anticipo a las regalías cuando entrara en operación el proyecto.

La tarea, entonces, pasó por buscar un vehículo que acercara a las partes. Las discusiones analizaron diferentes figuras. Una de ellas fue un fideicomiso para que EPM pudiera acometer la obra. Sin embargo, allí se dio un inconveniente: en el evento en que EPM saliera al sector financiero a buscar créditos, como esta figura es inembargable le dificultaría acceder a esos recursos.

De esta manera se llegó al mecanismo de una sociedad concesionaria, espejo de lo que es Hidroituango hoy. Es decir, tiene la misma composición accionaria y la sociedad actual le aporta sus activos, incluidas las inversiones que se han hecho hasta el momento. Esas acciones adquieren un valor intrínseco patrimonial y EPM se las compra a los otros accionistas, sin tocar la sociedad actual que sigue siendo dueña de los derechos del proyecto. "Esa sociedad transfiere los derechos de usufructo del contrato para construir, operar y mantener la hidroeléctrica, y EPM compra esas acciones por un valor de US$205 millones", explica Federico Restrepo, gerente de EPM.

La segunda etapa está relacionada con la discriminación de esos US$205 millones. US$70 millones por los activos de Hidroituango y US$135 millones por el derecho a desarrollar el proyecto. Sin embargo, de este último valor surgió un inconveniente que estuvo a punto de romper el acuerdo el mismo día de la firma: ¿qué pasa si el proyecto se desarrolla bajo el esquema de zona franca? La solución fue depositar US$35 millones en una fiducia. Si se logra el otorgamiento de la figura de zona franca para el proyecto, este valor será entregado a los accionistas que hayan vendido a EPM. Si la zona franca no se consigue, esos dineros regresarán a EPM.

El tercer aspecto está relacionado con las regalías que entregará EPM a los accionistas, una vez entre en operación la planta. "La banca de inversión Inverlink diseñó una fórmula para que en 8 años, una vez se conozca el costo total del proyecto y lo que se invirtió, se establezcan los parámetros y las cifras y allí se conocerá cuánto corresponderá cada año", explica Álvaro Vásquez, director del Idea.

Lo que viene

"Toda nuestra energía estaba concentrada en sacar adelante este acuerdo. Ahora tenemos que enfocarnos en el cierre financiero", dice Restrepo, de EPM.

Por el momento, no hay una estrategia definida pero, según el funcionario, puede ser una mezcla de emisiones, créditos, aportes de constructores y otros mecanismos que permitan estructurar financieramente el proyecto en el corto plazo.

Una de las alternativas que explora EPM es la posibilidad de vincular uno o varios socios a la construcción del proyecto -nacionales o extranjeros-, que compartan riesgos y aporten recursos para su desarrollo, "sin que se afecten las condiciones mínimas de rentabilidad y viabilidad del negocio", agrega Restrepo.

En este orden de ideas, ya firmas de ingeniería han manifestado su interés por participar en la construcción de las obras civiles de Hidroituango. Una de las primeras que anunció su interés fue ICA de México, a través de su gerente en Colombia, Rafael Cámara.

Luego de haber pasado por un complejo proceso de negociación, arranca la etapa definitiva de Hidroituango, que será la décimo primera planta de generación de energía de Suramérica.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?