| 2/5/2010 12:00:00 PM

Hidroituango entra en su etapa definitiva

En medio de un debate por el modelo con el que se construirá y operará el proyecto hidroeléctrico más grande del país, ya se empieza a depurar el portafolio de candidatos.

En la primera semana de febrero, el proyecto hidroeléctrico de Ituango (Hidroituango) preparaba la selección final de proponentes entre las 11 firmas que precalificaron para financiar, construir, operar, mantener y explotar económicamente esta central hidroeléctrica.

Al cierre de esta edición, Hidroituango estaba analizando la información suministrada por China Three Gorges Corporation (China); Kepco (Corea), consorcio integrado por Korea Electric Power Corporation, Korea Hydro & Nuclear Porwer Co., Posco Engineering & Construction, Lotte Engineering & Construction, SK Engineering & Construction y Daewoo Engineering Company; Construões e Comércio Camargo Corrêa S.A. (Brasil); Electrobras (Brasil); Odebrecht S.A. (Brasil); Constructora Andrade Gutiérrez S.A. (Brasil); Sinohydro Corporation Limited (China); EPM (Colombia); el Consorcio Ingenieros Civiles Asociados S.A. de CV - FCC Construcción S.A. (México); Ojsc Power Machines (Rusia) y el Consorcio Internacional Ituango (Colombia), integrado por la Organización de Ingeniería Internacional S.A.-Grupo Odinsa, e Inter Rao Ues, para escoger cuáles irán a la etapa final y a la subasta el 21 de mayo próximo.

Por su tamaño y dimensión, esta será la principal central hidroeléctrica del país, con 2.400 megavatios instalados (el doble de Chivor, que le sigue) y una inversión superior a los US$2.800 millones. Según Luis Guillermo Gómez, gerente de Hidroituango, para 2018, año en que está previsto su ingreso al sistema, representará casi el 20% de energía instalada en el país.

De acuerdo con Gómez, es uno de los proyectos de menores costos por kilovatio instalado en el mundo -que está en cerca de US$1.000-, gracias a que la alta concentración de obras en un sitio cercano genera economías de escala, a lo que se suma un limitado impacto ambiental y social. Otros proyectos en el mundo son del orden de US$2.000 por kilovatio instalado.

Además de su tamaño e importancia estratégica para el sector y el departamento de Antioquia, el proyecto también se hizo famoso por las diferencias en su control accionario, que luego de una paridad que tenían Empresas Públicas de Medellín (EPM) y el Instituto para el Desarrollo de Antioquia (Idea), pasó a ser controlado mayoritariamente por esta última institución, tras un controvertido proceso de compra de acciones a minoritarios.

Ahora, el debate se está gestando alrededor del modelo de contratación de la obra, que será pionero en el sector. La firma individual, o el consorcio que se gane el proyecto, adelantará la estrategia financiera, la construcción, operación, administración y explotación económica, durante un determinado tiempo, al cabo del cual la revertirá a sus propietarios, el Idea y EPM (ver recuadro). A cambio, los accionistas recibirán una prima inicial por el negocio y unos ingresos fijos durante los años de la operación.

A mediados de febrero se conocerá el prepliego de condiciones, el 22 de marzo los términos de referencia y el 21 de mayo se llevará a cabo la subasta en la que ganará el jugador o consorcio que entregue la mejor oferta en términos de prima e ingresos fijos. "Aún no se ha definido la base de esta subasta ni el tiempo en el que se entregará la operación al tercero", dice Álvaro Vásquez, gerente del Idea.

Por su parte, Gómez explica que el nuevo operador tendrá total autonomía de manejo "y nosotros ejerceremos los controles. Estamos estudiando cómo introducir algunas bonificaciones o estímulos para que ese socio estratégico traiga grandes consumidores de energía, plantas industriales de gran capacidad y allí surge el tema de la planta de aluminio alrededor del proyecto", explica.

Este punto es vital para la viabilidad en el largo plazo porque, además de él, entrarán en operación otros proyectos de gran tamaño como Hidrosogamoso, Porce IV o Quimbo, entre otros, que aumentarán la oferta de energía para la segunda parte de la próxima década por lo que podría darse una tendencia de precios a la baja.

Precisamente, una de las mayores sorpresas en el proceso reciente de Hidroituango fue no haber encontrado a las multinacionales Vale y Alcoa que, en principio, habían manifestado su interés de montar una planta de aluminio en la región que aprovechara la energía que genera el proyecto. Según Vásquez, Vale no alcanzó a tener los estudios de factibilidad, pero ha manifestado la posibilidad de, una vez se conozca el ganador del proyecto, negociar con él la venta de energía.

Otro tema de discusión para atraer una planta industrial a la región está relacionado con el actual impuesto de solidaridad del 20% a la industria, que está incluido en la tarifa de energía, lo que a juicio de Gómez, de Hidroituango, hace inviable la planta.

Sin embargo, para Vásquez, del Idea, el impuesto no se le cobraría a la planta industrial que se instale comprándole la energía a Hidroituango, siempre y cuando utilice una línea de transmisión propia y además logre que la declaren zona franca. "Para el efecto, funcionaría como un autogenerador", explica.

Así, avanza uno de los proyectos emblemáticos de Antioquia y del país que, más allá de la controversia, logró atraer la atención de inversionistas internacionales que están viendo en el país y en el sector oportunidades de negocio.

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