| 3/2/2007 12:00:00 AM

Henry Cubides el camionero mayor

Este hombre de carácter sencillo y apacible controla uno de los mayores conglomerados del sector transportador: Coltanques, con sus filiales Envía y Metrobus. Él solo moviliza cerca del 20% de la carga del país. Esta es su historia.

Era difícil que alguien se le midiera. Corría el año de 1984, cuando se inició la bonanza petrolera en el Casanar. Había que sacar el crudo por una carretera destapada, angosta, con muchos precipicios, frecuentada por la guerrilla y por la cual nunca había pasado una tractomula. Cuando llovía, se convertía en una verdadera trocha. El trayecto más peligroso estaba entre Yopal y Sogamoso.
 
Pero Henry Cubides se le midió al reto. Para entonces, su empresa Coltanques ya contaba con unos 70 carrotanques propios, y su experiencia en el transporte de crudo era reconocida por toda la industria de los hidrocarburos en Colombia. Pero 70 no eran suficientes, se necesitaban por lo menos 300 tractomulas, pues diariamente había que cargar unas 80. Para cumplir el contrato, Cubides empezó a buscar aliados en Duitama para que lo acompañaran en esta aventura.
 
 Programó varias reuniones con transportadores de la región, para convencerlos de que la plata les estaba pasando por el frente de la casa. Así motivó a muchos empresarios del sector a vincularse con el proyecto de explotación que duró 5 años, lo que generó gran prosperidad en la región y le dio a Duitama fama de ser un municipio transportador.

Quienes conocen a Henry Cubides reconocen que este contrato fue uno de los más importantes de su vida, por los volúmenes que manejó y porque lo posicionó definitivamente en el sector transportador. Sostienen que este caso refleja fielmente la intuición de Cubides para identificar un buen negocio, y lleva implícito ese grado de riesgo que siempre asume para sacar adelante sus proyectos. Y en efecto, Cubides reconoce que no ha sido fácil constituir una empresa de transporte que se moviliza en medio del conflicto armado y de una dura competencia. De hecho, la guerrilla le ha quemado unas 23 tractomulas, ha sido víctima de la delincuencia común y ya estuvo secuestrado.

Aun así, logró consolidar a lo largo de 30 años uno de los más grandes emporios del sector transportador, en cabeza de tres empresas líderes: Coltanques (carga en general, de líquidos, crudo y graneles), Envía (servicios de paqueteo y mensajería especializada) y Metrobus (operador de TransMilenio). Las tres congregan un parque automotor de 700 vehículos propios (tractomulas, carrotanques y furgones), generan unos 4.000 empleos directos y facturan más de $200.000 millones anuales. Sin embargo, Cubides insiste en que no hay fórmula secreta ni una clave para su éxito. "En este sector, a diferencia de muchas otras iniciativas empresariales, a veces hay que echarse la bendición y hágale. Tú tienes que arriesgarte para salir adelante", dice.

Pero no es del todo cierto. El crecimiento de cada una de sus empresas ha estado acompañado por mucho más que suerte. Carlos Restrepo, presidente de Brío Colombia, lo conoce desde hace más de 20 años. Dice que Cubides no se quedó toda la vida criticando el estado de las carreteras colombianas y, en vez de estar quejándose, estructuró sobre ellas su propio modelo de negocio, creando empresas y generando empleo. "El tipo es un visionario y pudo identificar otra serie de oportunidades con márgenes distintos. Siempre se ha preocupado por tener equipos propios, de última generación y no solo compite con precios sino con servicios, con infraestructura, con tecnología y eso es de admirar", sostiene Restrepo.

Y estas premisas son, al parecer, la principal huella que Cubides imprime a sus empresas. Con motivo de los 30 años de Coltanques, la revista de Colfecar, gremio que aglutina a los transportadores, señaló: "Si bien Coltanques ha crecido mucho en tamaño, es esencial resaltar, sobre todo, lo que se ha avanzado en mentalidad. Es una constante el interés por lograr una verdadera cultura de servicio, así como la evolución de los procesos, los avances tecnológicos, la optimización de su infraestructura y la gestión integral de la carga".

Pese a todos estos reconocimientos, hay quienes consideran que en el negocio del transporte, para salir adelante, también hay que ser cara dura y mover mucho más que carga y mercancía. Un empresario del sector, que prefirió mantener en reserva su nombre, sostiene que no es un negocio para 'peritas en dulce'. "La competencia aquí es dura, se mueven muchas intrigas, se dan golpes bajos, se manejan muchos hilos invisibles en el mundo político y empresarial y se aprende a convivir con las extorsiones de los actores del conflicto como garantía de subsistencia", dice.

Cubides sostiene al respecto que lo único cierto es que la competencia es tenaz y que tiene mucho qué ver con el precio. "Por eso, es importante manejar volúmenes. Y hay que partir del hecho de que Coltanques es una empresa importante para sus proveedores. Si usamos sus productos, es porque son buenos. Por estas razones nos han dado muy buenos precios en el mercado para la compra de camiones, llantas, lubricantes, repuestos, servicios, etc. Y esos precios a los que se adquieren dichos productos nos han permitido ser más competitivos. Las economías de escala se las tiene que ganar la empresa para ser productiva", dice.

En cuanto a la política, Cubides aclara que cuando ha intervenido en ella es para beneficio de su región.  Agrega que a la hora de contratar, las compañías ahora tienen en cuenta la tradición de las firmas transportadoras, sus estados financieros, que su parque automotor sea de su propiedad, que entreguen información en tiempo real de la carga que transportan, el mantenimiento de los vehículos y la capacitación que se les brinda a los conductores, entre otros factores. "Por eso, hoy nos consideramos los aliados logísticos de por lo menos 500 empresas colombianas y extranjeras", dice.


El visionario
A Henry Cubides le reconocen en el sector la habilidad que ha tenido para innovar en el negocio, y que lo acompaña desde muy joven cuando decidió que no iría a la universidad para dedicarse al transporte. Estando aún en su ciudad natal, Moniquirá (Boyacá), y respaldado por su familia, consiguió algunos créditos y compró cuatro buses que viajaban a Bogotá y Bucaramanga. Eso fue en 1964. Pero un día, un señor le ofreció cambiarle un bus por un camión. Cubides aceptó la propuesta y descubrió que la operación del carrotanque resultaba mucho más rentable que la de los buses. Sin pensarlo dos veces, cambió su flota por 5 'piraguas', como se les denominaba entonces a unos carrotanques modelo 60 con los que inició una próspera relación con Grasco, Esso y Mobil, a los cuales les transportaba aceite de palma, crudos, derivados del petróleo y lubricantes.

Su olfato lo llevó a darse cuenta de que en el transporte de hidrocarburos había una gran oportunidad, la cual no desaprovechó. Por eso, tampoco dudó en cambiar sus 'piraguas' por 5 tractomulas, cuando estos vehículos llegaron al país como toda una novedad. Eran marca Ford y se las vendió Rafael Escamilla, un amigo de la familia, quien tenía una distribuidora de carros en Barbosa (Santander). "Eran unos carrotanques modernos, veloces, con capacidad para 28 toneladas, para los cuales hubo incluso que entrenar a los conductores, pues eran los primeros que llegaban a Colombia. Con esa movida, todos entendieron que había un jugador dispuesto a arriesgarlo todo.

En 1974 decidió fundar Colombiana de Tanques S.A., Coltanques. Con el respaldo comercial y legal de su propia firma y con un nuevo parque automotor, ganó nuevas licitaciones para transportar crudo hacia La Dorada desde Campo Dina y Tello, en el Huila. Luego trabajó con la Texas en Puerto Boyacá y posteriormente, en 1984, ganó el contrato en el Casanare, con el que se consolidó definitivamente.

Más adelante le apuntó a un nuevo negocio: el crudo de Castilla (Meta). Por su densidad, no se refina sino que se utiliza como combustible en las calderas de las industrias. Entonces, Cubides decidió juntar todas las partes de la cadena para eliminar intermediarios y ofrecer precios más competitivos en el mercado. Él mismo le compra el crudo de Castilla a Ecopetrol y lo comercializa en plantas de Bogotá, Cali, Medellín, Boyacá y el Eje Cafetero, y lo transporta directamente hasta sus destinatarios. De esta manera, se convirtió en el principal comercializador de petróleo crudo de Colombia.

Pese a su olfato y a ese talento innato para saber cuándo entrar en un nuevo negocio e innovar, también hay quienes dicen que la suerte sí ha estado de su lado. Cuentan que como proveedor de crudo de Acerías Paz del Río, recibió millones de pesos en acciones como dación en pago, luego de que esta empresa entró en concordato, cuando no valían "un centavo". Él las guardó durante todos estos años y hace pocos días las vendió en el mercado bursátil a un precio que nadie habría imaginado. "Es un premio a la perseverancia. No solo recuperé mi dinero, sino que gané mucha plata en ese negocio", dice, sin revelar más detalles de esta operación.

Rara combinación
Con la llegada de los oleoductos, el negocio de los carrotanques quedó relegado a un segundo plano. Consciente de que había que moverse y rápido, Cubides decidió ingresar al transporte de carga seca o de producto terminado. Y lo hace imprimiéndole su sello característico. Se fue a visitar compañías transportadoras en Estados Unidos, donde observó con asombro que allá no existían los camiones con estacas y carpas, con los cuales se movilizaba la mercancía en Colombia, sino furgones herméticos. Entonces, decidió traer a Colombia una flota de estas tractomulas con las que Coltanques inició una nueva etapa comercial en el transporte de carga.

"En su momento, fue muy atractivo para los empresarios pues estas mulas eran más seguras, no les entraba la tierra y no había peligro de que se mojara la carga. Muy pronto, las grandes compañías colombianas y las multinacionales entendieron que se trataba de un paso importante en la modernización del transporte en ColomAsbia. Hoy, entre sus clientes figuran Procter & Gamble, Unilever, Dersa, Grasco y Colgate, entre muchas otras empresas, y hace poco ganó una licitación con Industria Nacional de Gaseosas (ING), la embotelladora líder de Coca-Cola en Colombia, por unos $200.000 millones, para los próximos 5 años", asegura un ex gerente de Coltanques.

Este mismo ex funcionario, que quiere pasar anónimo, cuenta que Cubides encarna una rara combinación: "Es sumamente conservador, pero al mismo tiempo está abierto al cambio. Se ha ido rodeando de personas que le aportan. Siempre introduce elementos que rompen con todo y que le introducen a la organización elementos nuevos en materia de tecnología, administración y relaciones comerciales.
 
 Por eso, entendió muy rápido que la información oportuna y veraz constituye hoy un valor agregado indispensable para el control, seguimiento y comunicación con sus clientes. Por eso, sus empresas cuentan con uno de los departamentos de informática y comunicaciones más modernos del sector, con ingenieros de desarrollo que han diseñado todo el software que respalda sus operaciones. Esto le ha dado mucha flexibilidad para adecuarse a los requerimientos de sus clientes", explica.

Esta cualidad y las anteriores le han permitido a Cubides incursionar en otros negocios. Así nació,  Envía el 11 de marzo de 1996. Luego se convirtió en uno de los más fervientes seguidores de TransMilenio, y cuando pocos le apostaban al nuevo sistema de transporte masivo, él se metió de lleno en el negocio y creó una nueva sociedad: Metrobus.

Cubides explica que Peñalosa hizo un gran esfuerzo, pero que ni los transportadores ni la ciudad ni los bancos, que tenían que financiar a los inversionistas, le creyeron al negocio.
 
"Conseguí unos aliados entre los transportadores urbanos como Universal y Metropolitana de Transportes y nos presentamos a la licitación. Pero ningún banco nos prestaba plata. Hubo que hacer 8 créditos en diferentes entidades y a nombre de varias empresas para poder obtener los recursos. Yo le creí al proyecto, donde iba a aplicar lo que yo sabía, hacer transporte. Era pasar de manejar tractomulas a buses pesados, con una responsabilidad adicional más grande: transportar personas. Eran unas deudas como de $30.000 millones. Ya se alcanzó el punto de equilibrio y estamos saliendo adelante", dice.

Así es Henry Cubides, resuelto, temerario. Se tiene mucha confianza y le gustan las grandes apuestas. "Él no pierde una. Con esa filosofía administra sus empresas. Tiene claro que en ningún negocio, por pequeño que sea, puede perder. Y esa fuerza se la inyecta a todas sus actuaciones", dice otro de sus ex funcionarios. Pese a ser uno de los empresarios más grandes del sector transportador, la sencillez es una de sus principales características, la misma que rodea sus cosas cotidianas, su oficina, sus pertenencias, sus amigos y los sitios que frecuenta. Él mismo gerencia Coltanques, pues sostiene que para ejercer ese cargo hay que untarse de grasa, estar pendiente de sus conductores, pasearse por los talleres y controlarlo todo, absolutamente todo.
 
 Esa es su naturaleza, trabajar, trabajar y trabajar. Por eso, no se ha ido del país y quizás nunca lo hará, pues todo lo que tiene y ama está aquí, en Colombia. Su caso es expuesto como ejemplo en varias facultades de administración y economía del país.
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