| 3/3/2016 12:00:00 AM

Harinera del Valle no le teme a la crisis económica

Con el “overol puesto”, el nuevo gerente de Harinera del Valle quiere incrementar las exportaciones de la compañía y conquistar el paladar de los jóvenes. Esta es su estrategia.

Asumir la gerencia de una compañía, luego de muchos años de haber tenido la suya propia, no pareciera una decisión fácil. Sin embargo, para Eduardo Urdaneta Wiesner este es un reto más en su vida profesional.

Desde hace cinco meses asumió las riendas de Harinera del Valle, compañía que en 2014 vendió $615.000 millones, siendo uno de los jugadores más relevantes de la industria de alimentos del país.

Economista de la Universidad de los Andes, Urdaneta conoce bien esta empresa pues durante los últimos cinco años formó parte de su junta directiva y fue clave en la toma de decisiones de la misma.

Hoy, desde su nueva posición, tiene el reto de consolidar y crecer la operación de una organización que cuenta con 41 marcas en ocho categorías de consumo masivo y cuatro más en la línea industrial.

El empresario, reconocido en el sector floricultor por crear y liderar Rosas de Colombia –que hoy está en manos de uno de sus hijos–, tiene entre sus metas llevar marcas como La Muñeca, Conzazoni, Haz de Oros y Doña Arepa a más países en la región. Hoy, Harinera del Valle solo exporta 1,5% de la producción y su principal mercado es Costa Rica.

En su agenda también está la misión de llegarles con más productos a los jóvenes. Esta fue precisamente una de las razones que llevó a la empresa a renovar su imagen –por primera vez en su historia– después de 68 años.

Con el “overol puesto” recorre las ocho unidades productivas que la empresa tiene en el Valle. Dice que interactuar con todas las personas que participan en el día a día de la compañía es la única forma de gerenciar. Se considera un enamorado de la calidad total y por ello hace seguimiento de todos los procesos.

Inició su carrera profesional en el Citibank. Luego se le presentó la oportunidad de vincularse a Fiat, compañía que tomó la decisión de ensamblar en el país. Sin embargo, para adelantar este proceso el gobierno le impuso una serie de condiciones, entre ellas que debía compensar las importaciones de piezas para ensamblar (CKD) con exportaciones de cualquier tipo de producto, ventas que debían realizarse en Europa.

Fue en ese momento cuando Urdaneta decidió meterse en el negocio de las flores. Él representaba la filial de Fiat que manejaba las exportaciones y, en su búsqueda de nuevos productos para vender al exterior, le apostó a este sector, luego de intentar con madera y tabaco.

Con una finca en la sabana de Bogotá, el empresario empezó a sembrar flores, pero era claro que Europa no era un mercado para las rosas que producía, sino que el destino clave era Estados Unidos. Esto lo llevó a concentrarse en sus cultivos y alejarse de la compañía de automóviles.

Estuvo al frente de su empresa hasta cuando el presidente Ernesto Samper lo nombró agregado comercial de Colombia en Nueva York, cargo que ocupó durante cinco años. Cuando dejó su puesto en La Gran Manzana, se quedó viviendo en Miami, donde tomó el control de la oficina de comercialización que su compañía de flores tenía en esa ciudad.

Tras 10 años en los que alternaba su trabajo con largos ratos de navegación en su propio velero, Urdaneta llegó a la conclusión que a cierta edad debía estar en su país, al lado de sus amigos y con las personas que lo quieren y lo cuidan.

Con esta idea en mente, regresó a Colombia y se metió de nuevo en el cultivo, hasta septiembre del año pasado, cuando asumió como gerente de Harinera.

Este empresario, para quien su día laboral empieza a las 7 de la mañana y puede extenderse 12 horas, dice que encontró una compañía sólida, dinámica, ágil, posicionada, competitiva y con un gran equipo humano.

Uno de los mayores retos es lograr altos niveles de calidad dentro de un marco de responsabilidad social y ambiental, sin dejar de lado el tema de innovación. “Quiero que el producto de Harinera del Valle se vea en todas partes, desde el pequeño snack hasta el bulto de harina para el panadero”, explica.

Su plan apunta a que la compañía registre un crecimiento de 10% para este año y tiene claro que, aunque la situación de la economía no sea fácil, las empresas deben jugar con las cartas que tienen sobre la mesa y eso es lo que hará. “Estas son las reglas de juego y con ellas trabajaremos”, concluye.

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