| 12/7/2007 12:00:00 AM

Hágase la luz

Para Colombia, el año entrante será crucial a la hora de definir los proyectos de generación de energía, ponerlos en blanco y negro y asegurar el cubrimiento de la demanda futura. Regulación para la interconexión regional, sobredemanda de equipos y temas ambientales, los principales retos.

En 2006, los valores de los activos energéticos bursátiles en el mundo crecieron entre 15% y 20% por encima del promedio y el sector de energía eléctrica fue uno de los más dinámicos en transacciones, compras y fusiones. Tanto que, según cifras de ABN Amro Bank, los múltiplos, a la hora de las ventas de empresas que se ubican entre 7 y 9 veces Ebitda, en este sector son de hasta 13 veces ese indicador.

Así, el apetito no se ha calmado. No solo de jugadores del sector, sino de fondos de inversión que ven en el negocio una alternativa de crecimiento por su madurez y menores riesgos.

El crecimiento de la economía mundial, jalonado por China e India, demanda más energía, y en las posibilidades de suplirla surgen nuevas oportunidades de negocio. Colombia no es ajena a la dinámica del sector. Los crecimientos de la economía, proyectados en 4% anual para los próximos años, y las necesidades en materia de energía eléctrica tienen a nuestro país en un punto de definiciones.

Para el gobierno, la energía firme de Colombia hoy -cercana a los 13.500 megavatios, según la Unidad de Planeación Minero Energética, UPME, es suficiente para llegar sin sobresaltos a 2012. "Pero esto es confianza y no certeza", dijo Manuel Maiguascha, viceministro de Minas y Energía, en la Semana de la Energía en Medellín a la que asistieron Ministros y representantes del sector de América Latina y Europa. La razón está en que si al país llegan nuevas industrias, como grandes proyectos de aluminio, oro o ferroníquel, la energía que se demandará será superior y la que hoy existe no sería suficiente. Durante los próximos cinco años, las plantas actuales entrarán en procesos de repotenciación para generar más energía con la misma cantidad de insumos. El primer gran anuncio en este sentido fue el de Termoflores, hoy propiedad de Colinversiones, que aumentará en 150 megavatios su generación.

Entre 2013 y 2020, Colombia requiere entre 5.000 y 6.000 nuevos megavatios de energía para atender su crecimiento, es decir, inversiones cercanas a US$6.000 millones de hoy. En mayo de 2008 se dará una de las principales transformaciones en el modelo del sector eléctrico nacional: las subastas. Consisten en que los proyectos de generación de energía que se presenten ante la Comisión de Regulación de Energía y Gas, Creg, garanticen al sistema, en las condiciones más críticas, que pueden atender la demanda de energía cuando se requiera. Además de montar las plantas, hay que garantizar el suministro de combustibles y asegurar su transporte.

Pero hay varios retos que el país debe enfrentar y que van desde la regulación en la integración de los países, hasta las dificultades que se tienen con el aprovisionamiento de equipos en tiempos y costos, pasando por el medio ambiente.

Reglas del juego
La regulación en la integración eléctrica de los países no avanza como se desearía. De hecho, dentro de los países de la Comunidad Andina solo las interconexiones entre Colombia y Ecuador funcionan, pero el vecino país ha manifestado inconformismo por la regulación y el manejo de lo que se denominan rentas de congestión. A su vez, según Carmenza Chaín, ex directora de la Creg, en el marco normativo de la CAN se privilegian las transacciones de corto plazo sobre las de largo plazo. "El esquema impide la racionalización y optimización de las decisiones de inversión en la ampliación de la capacidad de generación de los países involucrados, que siguen realizando sus planes de expansión de manera autárquica", dice Chaín. De hecho, los contratos de compra venta entre generadores y clientes de otros países no funcionan en la actualidad.

Por su parte, para José Antonio Vargas, presidente de Codensa y de la Comisión de Integración Energética Regional, Cier; "los países pueden tener energía en firme en los vecinos y hacer una utilización muy eficiente de las complementariedades entre ellos y no incurrir en ineficiencias en inversiones muy grandes".

La traba con Ecuador, según Hernán Martínez, ministro de Minas y Energía, está en la fórmula como se establecen los precios. "Se establece un sistema de renta de congestión que trata de compensar el desbalance para que el país exportador no esté subsidiando la energía al comprador. Hay inconformidad en este sistema porque se piensa que debe haber otra manera de hacerlo, pero no se ha encontrado", dice el Ministro.

Esta situación podría afectar la interconexión con Centroamérica, para que Colombia pueda aprovechar el Plan Puebla-Panamá. "En marzo debe estar listo el modelo de regulación en el caso de Panamá", dice Maiguascha.

Para muchos de los inversionistas en el campo de generación, una de las posibilidades es exportar energía y que Colombia, por su posición geográfica, se convierta en 'bisagra' para las interconexiones de Centroamérica y Sudamérica, como quedó planteado con Colinversiones en su compra, por US$350 millones, de Termoflores.

Pero esta situación hoy no es viable. "Es necesario permitir y fomentar la suscripción de acuerdos bilaterales entre agentes exportadores e importadores de los países involucrados. Colombia no debe obligar a los otros países a adoptar su regulación. Es como si para exportar a China, ese país tuviera que cambiar toda su política económica", dice Chaín.

Este es uno de los temas más importantes para el gobierno y otros países de la región. Tanto que Chile, Ecuador, Colombia, Perú y Bolivia acaban de contratar un estudio para que dé resultados regulatorios comunes para mediados del año entrante y logre despegar el intercambio energético en América Latina.



Los equipos

Así como sucedió con los equipos de exploración y explotación de petróleo, por la demanda y precio de este commoditie, en energía eléctrica se están observando dificultades en la entrega de los equipos para la generación y distribución de energía.

Por ejemplo, una planta térmica que antes podía demorar entre tres y cuatro años en todo el proceso, hoy puede estar entre cinco y seis años. Asimismo, los costos han aumentado considerablemente. "En algunos casos se han triplicado", explica Mario Jaramillo, vicepresidente de energía de Siemens para la región andina.

"Las materias primas que se requieren para este tipo de productos —como acero y cobre, por ejemplo— tienen hoy una sobredemanda, que afecta la cadena de abastecimiento en cada una de sus etapas, en entregas y precios", agrega Jaramillo. De hecho, incluso se está pagando por los turnos y las reservas para la fabricación de equipos. "Se reservan los turnos, pero si llegase a fallar el proceso propio del cliente, tendrían que pagar una indemnización por esa reserva incumplida", dice Jaramillo.

Esta situación podría tener un impacto en la planeación de los proyectos que se van a presentar en las subastas, pues los plazos se correrían en el tiempo y este se convierte en un factor crítico para los planes de inversión y expansión. "Para presentarse a las subastas, las empresas deben tener amarrados a sus proveedores frente a las fechas en las que se van a comprometer. Este problema no existía antes", dice Vargas, de la Cier.

De otro lado, uno de los temores es qué va a pasar con las tarifas bajo estos nuevos retos. Mariano Gilles, de la banca de inversión de ABN Amro Bank, se pregunta cómo va a competir Latinoamérica por recursos escasos como las maquinarias y los equipos con otras regiones sin tener el sustento de tarifas más altas.

En el caso de Colombia, la señal se dará en las subastas. "Pero puede ser para arriba o para abajo", dice Maiguascha. Varios operadores en el país consideran que la competencia y las pujas que se darán en la subasta llevarán a que sobre las tarifas no se tenga impacto.

Finalmente, el medio ambiente será uno de los factores decisivos para que los proyectos tengan viabilidad. No solo por su impacto, sino por el proceso mismo para que las licencias no se conviertan en una traba. Un ejemplo a seguir es el caso brasileño donde los proyectos avanzan, desde su inicio, con las licencias ambientales aprobadas, lo que permite agilizar el proceso.

Sin duda, 2008 será un año trascendental para el país en materia de energía eléctrica, pues se pondrán en blanco y negro los nuevos proyectos y sus realizaciones. Pero es necesario agilizar procesos paralelos para que en el mediano plazo el país no se lleve una ingrata sorpresa.

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