| 6/11/2004 12:00:00 AM

Grupos: Preparados para competir

En los años anteriores, los grupos aprovecharon la recuperación para consolidar sus inversiones y centrarse en los negocios estratégicos. Ahora el objetivo es acelerar la penetración internacional y buscar el mercado de Estados Unidos.

La tarea central para los principales grupos empresariales en el período reciente fue revertir su desbordada expansión hacia distintos sectores económicos y mejorar la rentabilidad de su negocio. Hoy la mayoría de ellos lo ha logrado y se ha retirado de negocios no estratégicos. La venta de Avianca, por parte de Valores Bavaria, un sueño que la holding ha acariciado por años, es un símbolo del cambio en la tendencia y representa el momento que pasan los grupos colombianos. El objetivo en esta etapa se logró y ahora vienen otras metas e iniciativas más ambiciosas.

Mediante una concienzuda labor para reducir costos y mejorar los resultados de la operación, los grupos mejoraron sus resultados y ahora están dedicados a consolidar los ajustes y mejorar sus estructuras de gestión para seguir ganando competitividad.

La posibilidad de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos es el elemento dominante. Varios grupos están fortaleciendo su presencia en Estados Unidos para aprovechar las oportunidades. Hasta ahora, la expansión de las empresas se había dado hacia los mercados vecinos, pero el TLC ha cambiado las prioridades. Quizás el ejemplo más destacado es Corona, que compró el 34% de la estadounidense Mansfield, una empresa de porcelana sanitaria con cerca del 8% del mercado de Estados Unidos (ver página 72). Grupos como Carvajal y Mundial también contemplan la posibilidad de entrar a ese país, mientras que la Nacional de Chocolates creó una distribuidora para sus compañías de alimentos en Los Ángeles. Por su parte, Cemento Argos evalúa su entrada al sudeste de Estados Unidos y Bavaria reconoce la necesidad de invertir en la cadena de distribución en ese país para impulsar sus exportaciones.

La mayoría de los grupos tiene el fuerte de sus negocios en sectores que no quedarán en seria desventaja tras la desgravación arancelaria del TLC, como alimentos, bebidas y finanzas, los cuales presentan altas barreras a la entrada por factores asociados a gustos locales, logística de distribución y regulación.

El sector financiero, por su parte, está abierto y acostumbrado a la competencia internacional. Los grupos financieros podrían verse afectados, si en el TLC se acepta que entidades de Estados Unidos abran sucursales sin poner capital. Sin embargo, es poco probable que eso suceda, dados los antecedentes de acuerdos anteriores firmados por ese país. Por su parte, si el TLC les facilita a los bancos colombianos abrir sucursales en Estados Unidos, proceso que en este momento demora un año y está sujeto a múltiples requisitos, habría un efecto positivo. Esto sería clave para atender el flujo de remesas de exportadores e importadores, que se dispararía una vez entre en vigencia el acuerdo.

En textiles, donde la Organización Ardila Lülle compite con Coltejer, volver permanentes las preferencias de acceso a Estados Unidos otorgadas por el Atpdea favorece el desarrollo de la industria. En el caso de Carvajal, hay una amenaza en la producción de papel, pues una baja de aranceles podría afectar a Propal.

En medios de comunicación, donde Valores Bavaria, Ardila Lülle y Casa Editorial El Tiempo tienen intereses, el resultado dependerá del balance entre dos efectos opuestos. Por una parte, como ocurrió con la apertura de 1994, el libre comercio se traduce en el ingreso de más productos, lo cual genera mayor pauta publicitaria y mayores ingresos. Por otra parte, se reduce la actividad de sectores perjudicados con el tratado. Sin embargo, si el crecimiento general de la economía se mantiene, lo previsible es que domine el primer efecto.

El gran beneficio del TLC está en que Colombia entrará en una etapa de reglas de juego más estables para sus inversiones. La estabilidad y el nuevo perfil que adquirirá el país cambiarán la mirada internacional sobre Colombia y harán que más inversionistas consideren seriamente este mercado como una posibilidad para su estrategia. Por su conocimiento del mercado y el elevado perfil de sus marcas, los grupos estarán bien posicionados para defenderse, pero además mejorarán sus posibilidades de ser considerados como aliados por grandes empresas del mundo en el desarrollo de plataformas de expansión internacional. Si juegan bien sus cartas en Colombia y el exterior, el TLC con Estados Unidos representa una gran oportunidad para los grandes grupos económicos colombianos.
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