Los ingresos operacionales de los grupos aumentaron 9% el año pasado, muy por encima del 3,7% de las 5.000 empresas.

| 6/14/2002 12:00:00 AM

Grupos, se ve la luz

Los principales grupos económicos están empezando a ver el fruto de sus reestructuraciones: el año pasado, el conjunto de sus indicadores mejoró. El foco y la internacionalización se mantienen.

En los últimos tres años, los grupos económicos, al igual que el conjunto de las empresas colombianas, tuvieron que redimensionarse y reenfocarse para poder afrontar las nuevas realidades de un mercado cuyo punto más crítico se presentó en 1999. En el caso de los grupos, esto significó, además de un fuerte apretón en los gastos y la reducción de las plantas de personal, la venta de algunas compañías que no eran rentables, no hacían parte del negocio principal o cuya venta era necesaria para capitalizar otras compañías, en especial del sistema financiero.



La Organización Ardila Lülle tuvo que venderle el 44,5% de Leona a Bavaria a finales del 2000, mientras que el Grupo Empresarial Bavaria vendió el 51% de Celumóvil a BellSouth y su participación en Colseguros a Allianz AG. Por su parte, Colpatria, Bolívar y Social vendieron sus compañías administradoras de fondos de pensiones y, en el caso del Social, también las empresas de seguros generales y de vida, por citar solo algunos ejemplos.



Si bien el grueso de las operaciones se llevó a cabo durante el 2000, los grupos continúan depurando sus portafolios. La Casa Editorial El Tiempo vendió su participación en Tower Records y va a desinvertir en los negocios distintos a medios de información y libros. El grupo Superior entregó la franquicia de Wendy's y está liquidando la constructora de Bogotá y la inmobiliaria. Carvajal cerró la planta de libros animados en Ecuador. El Grupo Empresarial Antioqueño vendió La Parcela y Valores Bavaria acaba de vender el negocio de comidas rápidas de Presto.



Sin embargo, si bien los grupos saben que tienen que enfocarse en los negocios de su actividad principal, la mayoría de ellos no tiene tanto afán como hace dos años para salir de sus inversiones, entre otras razones porque el riesgo del país hace que la prima para invertir en Colombia sea muy alta. Por eso, se espera que las ventas se produzcan progresivamente y sin afanes, como afirman los empresarios. El único que tiene una estrategia agresiva de desinversión es Valores Bavaria, que necesita generar recursos propios para atender los requerimientos de capital de sus empresas, ya que no podrá seguir acudiendo al flujo de caja de Bavaria después de la escisión de cuentas que se produjo entre las dos en el 2001.



Las cifras



Los esfuerzos de reestructuración que hicieron los grupos ya empiezan a verse. El agregado del año pasado muestra una significativa recuperación de todos los indicadores. Los ingresos operacionales aumentaron 9% en términos reales, cuando el incremento fue solo de 3,7% para el conjunto de las 5.000 empresas analizadas por Dinero (ver página 32).



La recuperación de las utilidades también es significativa. La operacional llegó a $2,7 billones, cuando en 1999 fue de $1,3 billones. Por su parte, pasaron de pérdidas netas por $0,8 billones en 1999, a ganar $1,1 billones el año pasado.



Esta radical mejoría va de la mano con la recuperación en los indicadores de los grupos financieros y de la Organización Ardila Lülle. Aval, Colpatria, Bolívar, Social y Superior, aumentaron en su conjunto las utilidades operativas en el 2001 con respecto al año anterior.



Por su parte, la venta de Leona le permitió a Ardila reestructurar sus pasivos con el sector financiero, y asegurar los recursos para cumplir el pago de sus obligaciones. Esto le liberó recursos de capital, sobre todo en el caso de Postobón, que era la que garantizaba los créditos de Leona y generaba los recursos para inyectarle a esta empresa.



Si bien los grupos aumentaron sus ventas y sus utilidades, a la par que redujeron sus pasivos, siguen destruyendo valor. Esto significa que si los accionistas hubieran invertido sus recursos en otras actividades de similar riesgo, habrían obtenido mayores retornos que invirtiéndolos en sus empresas.



Este tema no se puede descuidar, porque independientemente del riesgo país, los grupos necesitan recursos para poder adelantar los proyectos estratégicos a mediano y largo plazo. Es cierto que se han ajustado, como lo demuestran los indicadores, pero crear valor es indispensable para que las compañías extranjeras tomen la decisión de invertir en ellos.



De acuerdo con la medición del Economic Value Added (EVA), realizada por Dinero y Stern Stewart (ver página 68), todos los grupos siguieron destruyendo valor en el 2001. Sin embargo, no todos lo hicieron en la misma proporción. Los que menos valor destruyeron fueron los grupos Mundial (-3,1%), Colpatria (-4,5%), Mayagüez (-5,6%) y Bolívar (-6,3%). Y los que más valor destruyeron frente al año anterior fueron Valores Bavaria (-18,4%) y El Tiempo (-18%).



Al analizar la relación entre la rotación de capital y el margen operacional, que son las palancas de generación de valor, se observa que los grupos que mayor retorno sobre capital otorgan son Mundial y Colpatria. Se destaca el caso de Colpatria que mejoró considerablemente su margen operacional (ver gráfica).



Por su parte, Valores Bavaria disminuyó su margen operacional y es el que menor retorno sobre capital otorga a los accionistas. Bavaria, por su parte, destruyó menos valor el año pasado, al mejorar su margen operacional.



El grupo Ardila, aunque mejoró su rotación de capital, disminuyó su margen operacional, y se encuentra en los mismos niveles de generación de valor que en el 2000.



Los grupos están mejorando la eficiencia en sus operaciones, en el manejo de gastos y en la utilización de su capital, pero esto no ha sido suficiente para que le generen valor a los accionistas, de ahí que el esfuerzo tenga que ser mayor.



El futuro



Los grupos entendieron la dura lección de la década del 90. Hay que crecer ordenadamente y manteniendo el foco en lo que saben hacer. Las otras lecciones son la austeridad y la eficiencia. Después de los críticos momentos de 1999, y del esfuerzo que significó reducir las plantas de personal, es difícil que los empresarios vuelvan a sobredimensionarse. Inclusive un industrial como Carlos Ardila Lülle, que se enorgullecía de ser uno de los mayores generadores de empleo del país, tuvo que darse la pela y retirar 23.000 trabajadores en los últimos cinco años. Bavaria, por su parte, redujo el año pasado en casi 1.000 empleados su planta de personal en las cervecerías.



Crecer ordenadamente es la consigna. Después del duro apretón de los últimos años, los grupos están dedicados a fortalecer sus core business, generar caja y buscar nuevos mercados.



El grupo Social, luego de la limpieza que hizo a su portafolio, tiene el foco puesto en fortalecer lo que sabe hacer: prestarles a las clases populares. El Superior está reorganizando el negocio avícola y de comidas rápidas para dinamizar su crecimiento; a la vez, el banco lanzará la tarjeta American Express. Colpatria se está volcando más agresivamente al crédito de consumo y estudia internacionalizar la constructora. Bolívar se está tecnificando y busca ampliar su portafolio de servicios en el campo financiero y asegurador, mientras que el Tiempo tiene frenadas sus inversiones en entretenimiento.



En los grupos grandes, la tendencia es la misma. Bavaria volcó sus energías a dinamizar el mercado de la cerveza, cuyo consumo per cápita en Colombia cayó 30% en los últimos 5 años. Por su parte, Valores Bavaria está dedicada a sanear su portafolio. La primera victoria se produjo en el 2001, al aprobarse la integración entre Avianca, Sam y Aces, pero todavía falta mucho por hacer.



El Grupo Empresarial Antioqueño, por su parte, emprendió la tarea de desenrocarse para hacer más transparente el sistema de inversiones cruzadas entre compañías que ha caracterizado su propiedad. Esta acción es considerada prioritaria para tener acceso a recursos internacionales. Y, en su estrategia externa, tiene planeado ampliar mercados en alimentos y consolidar las operaciones en el exterior de cementos, seguros y comercio.



La Organización Ardila Lülle está enfocada en bebidas, medios y agroindustria, mientras que Sarmiento fortalece su grupo financiero y Corona se orienta a la internacionalización.



La búsqueda de aliados estratégicos sigue en la mira de los empresarios. Sin embargo, el riesgo país, que pasó de 6,8% en 2000 a 6,5% el año pasado, unido a la escasa recuperación de la economía, hace que los grupos prefieran esperar a que se dé una reversión de la tendencia para obtener mejores ofertas por sus compañías.



Si bien parece que los grupos lograron superar la crisis de finales de los 90, todavía no pueden cantar victoria. Hicieron la tarea, redujeron la grasa de sus organizaciones --aunque todavía falta-- salieron de algunos activos improductivos y mejoraron sus indicadores. Pero el fruto de este esfuerzo va a depender de las variables macroeconómicas del país. Que Colombia pueda superar el 0,5% de crecimiento de la economía durante el primer trimestre -la cifra más baja desde la reportada en el primer trimestre de 1999, cuando empezó la recesión- va a ser determinante para que las empresas puedan crecer.



La desaceleración podría afectar los resultados de un sector financiero que no ha terminado de recuperarse, e impactar los resultados de los grupos para el 2002. De todos modos, si se presenta una nueva crisis, los conglomerados van a estar más preparados para afrontarla que en el pasado.
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