| 2/19/2014 8:00:00 PM

Adiós al Llano

Los impedimentos legales para sembrar a gran escala en la Orinoquia llevaron al Grupo Santo Domingo a liquidar su inversión en la zona. Las pérdidas son millonarias.

El sueño de convertir los Llanos Orientales en una gigantesca despensa de granos, aprovechando sus amplias extensiones de tierra para sembrar, se enreda cada vez más.

Pese a las millonarias inversiones de los ‘cacaos’ del país, la incertidumbre jurídica sobre los predios tiene paralizados muchos proyectos y ya produjo la primera baja: la liquidación de Sugranel, una empresa creada para sacar la producción que se planeaba en la región y que pertenece a Valórem, una de las holdings de inversión de la familia Santo Domingo. 

Además de las inversiones personales de Alejandro Santo Domingo en la zona, mediante la siembra de soya y maíz, Valórem aprovechó su experiencia en el sector de logística y transporte para montar una infraestructura en la Orinoquia que incluía muelle, puerto, remolcador sobre el río Meta y hasta un planchón de 1.600 toneladas para evacuar carga.

“En razón a la situación legal y política de propiedad de las tierras en Vichada, hoy no es posible consolidar un proyecto agroindustrial en la región. Por lo tanto, las operaciones de Sugranel están suspendidas por ahora. Valórem espera que el marco legal pueda ser resuelto y permita el desarrollo agroindustrial, lo cual genera empleo formal en el campo, permite sustituir importaciones, hace posible fortalecer nuestra soberanía alimentaria y a la vez brinda seguridad jurídica para inversionistas y para los pequeños, medianos y grandes propietarios de la región”, explica Carlos Arturo Londoño, presidente de Valórem. 

Este ejecutivo, quien llegó al cargo en 2009, no solo supervisa la suspensión de operaciones de Sugranel sino que, recién finalizó un proceso de reorganización empresarial del conglomerado, que comenzó en 2001 con un portafolio de 129 compañías, pérdidas por $1 billón y contingencias cercanas a los $2 billones.

Catorce años después, Valórem tiene inversiones en 15 empresas y no en todas es controlante. Al tercer trimestre del año pasado, sus pasivos eran de $280.658 millones y las utilidades de $18.726 millones.

“La gente no entendía muy bien qué era lo que hacía Valórem, ni la estructura societaria de las inversiones, ya que se invertía a través de diferentes compañías vinculadas. En 2012, con la autorización de la Superfinanciera, realizamos una reorganización empresarial a través de una operación de fusión múltiple y escisión por absorción con el fin de simplificar la estructura societaria –eliminando vehículos de inversión– y consolidar el portafolio de inversiones en Valórem, dando mayor claridad a la lectura y análisis de la información financiera del grupo”, aclara Londoño.

Sectores clave

Tras la reingeniería interna, agruparon sus inversiones en sectores que consideran clave para su crecimiento. El primero es el inmobiliario: allí tienen 24% de un proyecto junto con la familia Echavarría y con Fonade para la construcción de un complejo turístico en Barú, el cual también está en problemas por litigios con tierras. 

En este grupo no se incluyen las inversiones de los Santo Domingo en la firma inmobiliaria Terranum, en la cual están asociados a través de otras de sus holdings y no con Valórem. 

El segundo sector de trabajo de Valórem es la logística y transporte. Aquí es controlante de dos firmas: Suppla, que nació tras la fusión Almagrán y Almacenar –antes almacenes generales de depósito– y hoy es la compañía de logística más grande del país, y Ditransa, que se dedica al transporte de carga en una flota de camiones de última tecnología.

En el sector industrial y de comercio, Valórem no controla. Es dueño de 50% de Biofilm, compañía que produce películas de polipropileno para empaques flexibles, cintas adhesivas, etiquetas y artes gráficas. Tienen planta en Colombia y México, desde donde le apuestan al mercado estadounidense.

También tiene 25% de Koba Colombia, firma de origen alemán que maneja unas tiendas tipo superete y que en el país operan bajo la marca D1. “Se manejan muy pocas referencias, 1% de las que hay en un gran supermercado, pero son referencias muy fuertes, productos de alta rotación y con precios muy buenos, lo que hace que el modelo sea exitoso”, comenta Londoño. D1 está en Antioquia, en la zona Cafetera y en Bogotá. 

Otras inversiones industriales de Valórem están en Gases del Caribe, donde tienen 20% y en Refocosta, firma que recientemente sufrió un revolcón administrativo que la llevó de facturar entre $12.000 y $14.000 millones al año, a proyectar $100.000 millones para 2014. Londoño atribuye ese salto a una reorientación del negocio, pues aunque siguen en reforestación, ahora tienen contratos para el manejo de flora de grandes hidroeléctricas. 

Valórem también está concentrado en el sector de medios y entretenimiento. Es controlante de Cine Colombia, El Espectador, Shock-Cromos y Caracol Televisión, que a su vez es dueña de la emisora Blu. Aunque para entrar en radio estuvieron interesados en comprarle Caracol Radio a Prisa, hoy en Valórem esa posibilidad está desechada y prefieren concentrarse en crecer Blu. 

El último sector de inversiones de Valórem es el que ellos denominan digital y allí están DataiFx (que provee información económica), Icck que maneja todos los portales de sus medios y Canal Clima, una firma de servicios de información de amenazas naturales en países tropicales. También están en el portal de comercio electrónico Linio Colombia. 

Tras un 2013 en el cual sus inversiones reportaron cifras mayoritariamente positivas – el resultado se conocerá en la asamblea de accionistas, programada para finales de marzo–, Valórem se prepara para un 2014 de crecimiento similar o incluso mayor.

Ojalá la incertidumbre jurídica, que tiene en vilo a gran parte de los empresarios del país, en especial con las tierras en la altillanura, empiece a aclararse este año para que las inversiones de Valórem y de otras empresas vuelvan a esta región.
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