| 9/29/2016 12:00:00 AM

GEB ajusta su estrategia para obtener $35 billones en ingresos para 2025

Alrededor del Grupo Energía de Bogotá (GEB) se acaban de dar dos movidas claves en su futuro: el anuncio de la Alcaldía de llevar al Concejo el proyecto para la venta del 20% de las acciones y el nuevo plan estratégico que va a llevar a este conglomerado a obtener ingresos por $35 billones en 2025.

En las últimas semanas, la Junta Directiva del Grupo Energía de Bogotá (GEB) concluyó el trabajo para definir lo que será su plan estratégico de los próximos años y que llevará a este conglomerado empresarial, y joya de la corona de la capital, a obtener ingresos por $35 billones en 2025. Hoy ascienden a $3,4 billones.

La noticia coincidió con el anuncio del Alcalde Enrique Peñalosa de poner en venta 20% de la empresa y quedar con el 56% de la participación. La operación, según la capitalización bursátil de la empresa para el 28 de septiembre, podría superar los $3,5 billones.

Ya los rumores en el mercado sobre desinversiones y ventas de algunos activos del GEB aumentaban, dadas las necesidades de capital de la Alcaldía –el accionista mayoritario–; tanto circuló la noticia que el mismo grupo salió a desmentir la venta de la Transportadora de Gas Internacional (TGI). A esto se le sumaban las versiones sobre los análisis que estarían haciendo algunas bancas de inversión y firmas de abogados para adelantar este proceso. Además, se habló de algunas operaciones que, a juicio de diversos analistas, han tenido dificultades, como Contugas en Perú, o la de Guatemala, cuyo valor habría resultado muy costoso.

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Lo que se ha venido dando es un proceso de adquisiciones de muchas compañías alrededor de la firma. “La empresa no puede seguir creciendo de esa manera y definimos un nuevo norte: armarse como grupo y actuar como grupo”, dice Astrid Álvarez, presidente del GEB.

La decisión de la junta fue reconfigurar en tres grupos estratégicos los negocios el GEB: Soluciones Energéticas Urbanas –con las participaciones de Codensa, Gas Natural, y las operaciones en Perú con Cálidda y Contugas, entre otras–; Interconexión para el Desarrollo de Mercados –con el negocio de transmisión de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB), la Transportadora de Gas Internacional (TGI), Trecsa (la operación en Guatemala), las alianzas que tiene con ISA en REP y Transmantaro en Perú, y la operación en Brasil, entre otras; y el de Generación de Baja Emisión, con Emgesa.

El primero tendrá como foco desarrollar la infraestructura energética para atender la demanda de grandes áreas metropolitanas, hoy ubicadas en Bogotá y Lima; el segundo será el encargado de interconectar las fuentes energéticas con los centros de consumo y los grandes usuarios y tendrá el mandato de consolidar los activos con los que hoy cuenta en transmisión de energía eléctrica, así como contribuir en el proceso de consolidación de la transportadora de gas más importante en Colombia, TGI.

Y, el tercero, buscar oportunidades en energías renovables, liderando la transformación de la matriz energética para el desarrollo de ciudades inteligentes, en especial fuera del país, pues en el mercado local está en 22%, cerca al tope regulatorio de generación, que es de 25%.

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Esta definición del plan también trae decisiones sobre las inversiones del Grupo. La primera es un proceso de venta de las participaciones que tiene en ISA –de 1,67%–, Banco Popular –de 0,11%–, Grupo Nutresa (0,0001%) y en Promigas, la más alta de este paquete, con 15,64%. Según las capitalizaciones bursátiles de compañías como ISA, Nutresa y Promigas, al 26 de septiembre, el valor de la enajenación se acercaría a $1,2 billones.

Con la nueva estrategia, el GEB busca alcanzar una ambiciosa mega para el año 2025: generar ingresos superiores a los $35 billones. Además, el objetivo es mantener un crecimiento compuesto anual de sus utilidades superior a 10% durante la década, convirtiéndose así en la compañía no minera de mayores utilidades del mercado colombiano.

Para lograr estas metas, la estrategia avanza en varios frentes: por un lado, incluir en las operaciones de expansión a jugadores internacionales. “Hoy contamos con Enel y Gas Natural, entre otros, y vamos a seguir buscando operadores sofisticados; nos gustaría crecer con socios estratégicos donde no tengamos conflictos de interés”, dice la presidente del GEB. Por otro, consolidar la presencia en los mercados donde ya opera –como Perú y Colombia– y desarrollar nuevos en Latinoamérica, especialmente los relacionados con el Mercado Integrado Latinoamericano (Mila) y la Alianza del Pacífico.

La idea es pasar de tener presencia en 4 países a 6 e, incluso, la administración está analizando ciudades de más de 4 millones de habitantes donde pueda adelantar la estrategia. Y, finalmente, pone las cartas sobre la mesa en su interés de invertir en energías renovables. “La estrategia está pensada para una década y su configuración requiere un gran refuerzo de gobierno corporativo. Las instancias para la toma de decisiones van a ser más sofisticadas y fuertes. Aquí no solo se va a proteger al accionista mayoritario sino también al minoritario”, explica Álvarez.

Además, el GEB está en proceso de reestructuración de su deuda, cuyo valor es de US$2.600 millones –en su mayor porcentaje en dólares–, y el objetivo es pasar una parte importante a pesos.

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Lo que viene

Tras conocerse los recientes anuncios, Bancolombia recomendó vender esta acción, con el argumento de que a la empresa se le dificulta definir y avanzar en un plan estratégico de mediano y largo plazo, dada la naturaleza política de su mayor accionista, que es la ciudad de Bogotá. Esto porque cada cuatro años, tras el proceso electoral de cambio de alcalde, cambian los directivos de la empresa, lo que produce interrupciones o cambios en el plan estratégico que estén ejecutando. “Por eso, hacemos hincapié en la importancia de que la empresa trate de proteger su plan estratégico de la influencia política”, dice un informe del banco.

El plan estratégico del GEB se dio días antes del anuncio del Alcalde Peñalosa de presentar ante el Concejo el proyecto para vender el 20% de este conglomerado y quedar con el 56% de la participación. Peñalosa manifestó que esta propuesta es un “gana-gana” para la ciudad y para la empresa. Y es que con estos recursos el Distrito prevé apalancar la construcción de obras estratégicas para resolver el problema de movilidad de Bogotá.

Con este anuncio, el alcalde Peñalosa, muestra sus cartas para el financiamiento de su programa de infraestructura, el cual contempla la ejecución de obras estratégicas como la ALO, la Calle 13 y la Calle 63.

Precisamente, 20 años atrás, cuando en el gobierno de Antanas Mockus y la gerencia de la entonces EEB de Fabio Chaparro, se logró el proceso de capitalización con Enersis y Endesa –que tras fusiones internacionales terminaron en la italiana Enel–, fue el paso inicial para que el siguiente alcalde, Enrique Peñalosa, tuviera recursos que le permitieran apalancar sus obras de infraestructura.

La historia parece repetirse. En la financiación del plan de desarrollo, uno de los ítems es el de gestión de activos por un valor de $6,5 billones y dentro del cual está incorporada la venta de la ETB y de otros activos, en donde cabe esta operación del Grupo Energía de Bogotá.

En días pasados y antes del anuncio del Alcalde Peñalosa, cuando Dinero consultó a Astrid Álvarez por el proceso de venta de activos del Grupo, ella respondió: “La pregunta no es para mí, es para la Secretaría de Hacienda. Este año estas son las ventas; nada más está en venta. Al contrario, lo que se quiere es fortalecer TGI. Somos un grupo empresarial que tiene tres grupos de negocios, que se debe a una junta directiva y que tiene más de 3.300 accionistas. Esto no es una dependencia del Distrito, esta es una empresa emisora de valores que se debe a sus accionistas y a todos por igual. Las decisiones de cada accionista corresponden a cada uno de ellos y aquí son decisiones de la administración”, afirmó Álvarez.

Ya la Alcaldía, el accionista mayoritario, hizo la primera jugada dentro de las decisiones estratégicas. Ahora también se esperan determinaciones en otros frentes como, quiénes podrían quedarse con ese porcentaje y si los accionistas actuales –como Corficolombiana- podrían y estarían interesados en participar en el proceso.

 

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