| 10/16/2013 6:00:00 PM

Googlers criollísimos

Trabajar en Google es el sueño americano de todo ingeniero de informática. Por eso, Dinero cuenta la historia de tres colombianos que hoy se codean con los cofundadores de este gigante mundial.

Atrás quedaron las gafas de gran aumento y las calculadoras científicas. La nueva generación de nerds usa camisetas de franela, se tatúan los brazos y salen a rumbear los viernes. Es la nueva élite de la intelectualidad informática, jóvenes que todavía le piden al papá para el bus pero que a la vez están en el radar de las empresas más poderosas del mundo, como Google.

Diego Salas es un ejemplo de esa nueva estirpe. Cuando apenas llevaba 6 semestres de ingeniería de sistemas en la Universidad Nacional de Bogotá, decidió inscribirse en un concurso que organiza cada año Google, vía internet. Como se podrán imaginar, millones de estudiantes e ingenieros del mundo realizan cada año una larga ‘fila virtual’ en donde el premio mayor es trabajar al lado de personajes míticos como Larry Page o Sergey Brin, cofundadores de la compañía.

Pero llegar a Google es tan difícil que ser muy inteligente no es suficiente. Por eso, Diego le imprimió dos ingredientes adicionales, pasión y riesgo. Dos características que no identificaban a los nerds del siglo pasado pero que hoy son parte del ADN de los 44.000 ‘Googlers’ o trabajadores de la compañía.

En una competencia frenética y luego de muchas entrevistas y filtros en Belo Horizonte y Nueva York, Diego Salas terminó trabajando en el cuartel general de Google en Mountain View, California. Tenía apenas 22 años.

Pero él no es el único que logró este sueño. Se calcula que hay unos 20 ingenieros colombianos en la casa matriz de la multinacional y que hay más en Zúrich, Nueva York y Belo Horizonte, donde la empresa tiene bases importantes y estratégicas.

“El otro día nos pusimos a hacer cuentas y creemos que somos la tercera colonia latina en Google, después de Brasil y Argentina”, afirmó Diego en diálogo con Dinero. En Google hay miles de ingenieros de todas las nacionalidades, pero que el país se haya convertido en la tercera representación latina en esa empresa, es más que un logro.

Ahora Diego viaja cada 3 o 4 meses a Colombia a reclutar nuevos ‘cerebros’ para la empresa tecnológica. “Yo estuve en un pupitre como el suyo, así que no les dé miedo arriesgarse”, les dice frecuentemente a los estudiantes de varias universidades del país.

‘No deje entrar a Sergey’

Si hay una empresa en donde las anécdotas y experiencias con los jefes abundan es Google. Carlos Pizano se fue a Estados Unidos en 1996 a trabajar en Liikkuva, una empresa pionera de origen colombiano que se dedicaba a la elaboración de mapas con la ayuda de GPS y que hace unos años fue comprada por Motorola.

Por cosas del destino, terminó trabajando en Google en donde es pieza clave en materia de seguridad electrónica. Afirma que es difícil aburrirse en esa empresa en donde todos los días se está pensando en ‘negocios insólitos’. También se refiere a las críticas de que ha sido objeto la compañía por la supuesta violación a la privacidad. “Si de algo estoy seguro es que Google no viola la privacidad del cliente. El día en que se traicione al cliente, se pierde todo”, dijo el ingeniero.

Sin embargo, durante la charla, vía hangout, una anécdota llamó la atención. Hace unos cuatro años cuando Carlos Pizano trabajaba en un proyecto conjunto con Adobe para incorporar flash al programa, se dio el lujo de darle un portazo al jefe supremo y cofundador de la empresa, Sergey Brin.

“Nos dieron un cuarto especial donde la entrada era restringida pues se trabajaba con secretos industriales. Un domingo alguien tocó a la puerta, se trataba de Sergey quien me dijo que quería dar un vistazo pues había revisado el sistema y era el único sitio donde no podía ingresar. Tuve que decirle que no, algo que naturalmente no le gustó. Sin embargo, le expliqué que era lo mejor para los dos, hoy todavía recuerdo esa anécdota”, cuenta.

No es fácil decirle no a uno de los dueños de una las empresas más poderosas del mundo, pero esa es una de las cosas que diferencian a Google del resto. Tanto Larry Page como Sergey Brin almuerzan en el mismo comedor o cafetería del edificio, sus escritorios son tan pequeños y sobrios como el del más novato de los ingenieros. Es una empresa donde el talento y la innovación son todo.

En el Google de los empresarios

Millones de empresas en el mundo usan Google Search Appliance, una herramienta diseñada para optimizar la búsqueda de oportunidades comerciales, es el Google de los empresarios. Es uno de los negocios más estratégicos pues representa millones de dólares en utilidades para la empresa. Uno de los ingenieros detrás de esa tecnología es Luis David Maya, nacido en Medellín, hace 35 años.

Es el líder técnico en aplicaciones industriales; en otras palabras, es el contacto natural para resolver los problemas técnicos.

Aunque ya perdió buena parte de su acento paisa, sigue extrañando a su familia y su país. Por la comida casi no se preocupa, pues la empresa pone a su disposición en esta ciudadela unos 40 restaurantes para todos los gustos y paladares.

Pero no todo es bueno. Ninguno precisó cifra alguna de sus salarios, pero Luis David dejó claro que aunque se gana muy bien, el costo de vida es elevadísimo.

“Un arriendo en San Francisco de dos habitaciones y un baño no baja de US$4.500, mientras que invitar a los padres a una cena puede superar los US$150”.

El secreto de Google es que tiene la facultad de cambiar y adaptarse a la misma velocidad de la sociedad. Esa capacidad de reinvención y su interés por el talento humano es lo que la hace especial y poderosa. No en vano en Google trabajan las personas más inteligentes del mundo.
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