| 7/4/2008 12:00:00 AM

Gas ¿Cuál es la realidad?

Colombia tiene reservas para garantizar suministro de gas por más años, incluso tiene compromisos de exportación a Venezuela. Expectativa por nuevos yacimientos.

Los anuncios que hicieron funcionarios del Gobierno en los últimos días a través de diferentes medios de comunicación sobre la posibilidad de que en 2013 se acaben las reservas de gas y se genere un incremento en los precios de este combustible, crearon desconcierto entre empresarios del sector y usuarios.

El Ministro de Minas y Energía manifestó públicamente su desacuerdo con que el transporte masivo y la generación energética empiecen a depender del gas, porque considera que se podría perder el abastecimiento de este combustible, lo que sería grave para el país. Esta posición contrasta con las opiniones de productores y distribuidores, quienes consideran que el Gobierno y las empresas del sector se han dedicado por cerca de 15 años a crear una cultura de consumo de gas domiciliario y no es prudente ponerle límites cuando el país está ad portas de encontrar nuevas reservas.

Los productores de gas aseguran que el país tiene suficientes reservas para atender la demanda de los servicios doméstico y vehicular por lo menos hasta 2018 y para atender demandas de otros sectores. Incluso, más de una empresa ve en el gas el negocio del futuro y está haciendo su apuesta por el sector, pues consideran que este combustible siempre seguirá siendo más económico que cualquier otro.

Por ejemplo, el año pasado la Empresa de Energía de Bogotá compró las acciones de Ecogás y conformó la transportadora TGI; el fondo de inversiones inglés Ashmore elevó su participación del 42,98% al 53% en la compañía distribuidora Promigas; Chevron Texaco, Ecopetrol y Promigás anunciaron grandes inversiones para buscar reservas de gas y Drummond empezó a estudiar un proyecto para producir gas metano a partir del carbón.

Estas movidas han sido motivadas precisamente por el incremento en la demanda de gas, especialmente en los sectores residencial y vehicular. En 1994, el número de hogares que utilizaba gas era de 800.000, hoy el servicio llega a 4,6 millones de hogares, con tasas de penetración anual de más de 300.000 nuevos usuarios, lo que significa un crecimiento del mercado del 19,2% anual en promedio (ver gráfico).

El comportamiento del sector del gas natural vehicular (GNV) es todavía más dinámico. Entre 2003 y lo corrido de 2008, 250.000 propietarios de vehículo han hecho una inversión estimada en $3'000.000 por cada carro para convertirlo de gasolina a gas y, es por esto, que la preocupación de los colombianos aumenta ante la posibilidad de que se agote este combustible y que comience a incrementar su costo de manera desmedida, al punto de competir con la energía eléctrica, en el caso de los hogares, o con la gasolina, en el caso de los vehículos.

El panorama a simple vista se ve despejado, razón por la cual muchos espectadores no se explican la posición del Ministerio de Minas y Energía (ver entrevista). Tampoco es clara la propuesta de ponerle una sobretasa al Gas Natural Vehicular (GNV), cuando la gasolina y el diesel tienen subsidios; y en el tema de precios no es claro por qué se están incrementando a pesar de contar con buenas reservas. Incluso, Colombia tiene excedentes de petróleo en la Guajira que le permiten exportar a Venezuela más gas del que fue pactado en abril de 2007 a la luz de un acuerdo binacional.

Gas atrapado

La sensación que tienen las directivas de Gas Natural es que el combustible se encuentra atrapado en el primer eslabón de la cadena, debido a que el crecimiento en la demanda de gas está cambiando el modelo del negocio.

A diferencia de otros sectores en los que hay empresas que tienen esquemas de integración vertical, en este negocio el eslabón de la cadena comienza con los productores como Ecopetrol, Chevron y Petrobras, para mencionar algunos. Ellos le venden el gas a los distribuidores como Gas Natural, Gases de Occidente y Gazel, entre otros, que tienen la misión de llevarlo al usuario final. Pero en la mitad de productores y distribuidores están los transportadores como Promigas y TGI que transportan el gas desde los campos de producción hasta las diferentes ciudades.

Hace diez años, los productores estaban atentos a las necesidades de los distribuidores y acudían al llamado para ofrecerles el gas a mejor precio. Ahora son los distribuidores los que tienen que tocar las puertas del productor y acudir a subastas en las que los precios cada vez son mayores.

En Colombia, el precio del mercado doméstico es muy inferior al del mercado internacional. Hoy en día el metro cúbico de gas del campo de la Guajira (que aporta casi el 60% de la producción nacional) es de US$3,69; Cusiana vende al mismo precio. Cabe señalar que para el mercado doméstico el gas de la Guajira y Cusiana tienen precios regulados, pero en otros campos de producción esto no existe y por eso subastan el gas al mejor postor, con precios que se mueven entre US$5 y US$6 por metro cúbico. Esto explica la preocupación de la Superintendencia de Servicios Públicos que alertó recientemente sobre la necesidad de fijar normas para este mercado.

Los transportadores, que están en medio, dicen que también hay limitantes para traer el gas desde la Guajira hasta el centro y sur de la ciudad, porque sólo hay un tubo transportador (ver mapa) y no hay iniciativas de inversión privada porque la regulación actual no es clara para incentivarlas.

Hay oferta para rato

Pero a pesar de las dificultades por falta de coordinación y regulación en el sector, Ecopetrol y Chevron ven lejano el día en que Colombia se quede sin suministro de gas. Camilo Marulanda, vicepresidente de Ecopetrol, dice que "la empresa tiene varios proyectos para incrementar la disponibilidad de gas en el corto y mediano plazo. En la actualidad se vienen realizando inversiones importantes en los campos de las asociaciones Guajira y Cusiana/Cupiagua, así como el desarrollo del campo Gibraltar, lo que permitirá incrementos en la oferta de gas para sustentar el crecimiento de la demanda. Adicionalmente, se viene trabajando en varios bloques de exploración con potencial en gas, inclusive costa afuera, lo que esperamos genere las reservas suficientes para sustentar el negocio de gas en Colombia en el largo plazo".

Marulanda es un convencido de que el sector de gas en Colombia es un ejemplo de desarrollo, en el cual diferentes agentes (productores, transportadores, comercializadores y distribuidores) han desarrollado un mercado interesante.

David Bantz, presidente de Chevron Colombia, dice, por su parte, que hay suficiente gas para proveer los consumos crecientes del mercado de los próximos diez a doce años. "Chevron y Ecopetrol están haciendo inversiones que superan los US$300 millones con el objeto de ampliar la capacidad de producción y, como resultado de esto, a partir del año 2009 contaremos con una capacidad superior a 700 millones de pies cúbicos de gas proveniente de La Guajira para suplir las necesidades del mercado".

Desde la óptica de Antonio Celia, presidente de Promigás, solo podría haber un faltante de gas en un escenario donde sucedan fenómenos naturales durante tres o cuatro años consecutivos que dejen a Colombia sin el suficiente recurso hídrico para generar energía. Esto obligaría a las térmicas a producir la energía con gas y a agotar la oferta. "Pero yo no veo que eso pueda pasar", dice Celia.

"La Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgás) también da un parte de tranquilidad en cuanto a que el país tiene los recursos para atender un crecimiento de la demanda y considera que hay que seguir impulsando el consumo del gas. Un mercado dinámico y animado es el mejor motor del desarrollo para el sector", afirma Claudia Vaca, presidente del gremio.

El camino

Sin lugar a dudas los empresarios de la cadena ven en el gas el negocio del futuro pero consideran que es necesario que el Ministerio y la Creg fijen reglas claras para su desarrollo. David Bantz, presidente de Chevron Colombia, considera que "se necesita más libertad para que las fuerzas del mercado actúen y se puedan hacer las inversiones necesarias para el desarrollo de las reservas y de infraestructura que permita llegar a todos los usuarios que demandan gas".

También hay críticas en torno a la propuesta de imponer una sobretasa al Gas Natural Vehicular, por considerar que esto desanimaría a los colombianos a seguir usando el combustible. Hay quienes opinan que una sobretasa a este combustible le restaría competitividad, toda vez que sus sustitutos (gasolina y diesel) están fuertemente subsidiados, mientras que el gas natural no recibe ningún subsidio.

Gas Natural, por su parte, dice que la propuesta desconoce los enormes beneficios ambientales que ha traído su uso.

El panorama es más positivo de lo que se cree, las inversiones en el sector están creciendo y la demanda tiene visos de seguir aumentando a pesar de la incertidumbre. Sin embargo, se necesitan reglas claras y una regulación que permita mejorar la competitividad del sector.
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