| 1/23/2015 6:00:00 AM

¿Y la magia de Pacific?

El futuro inmediato de Pacific Rubiales depende de la efectividad de sus recortes y de mantener una deuda relativamente sana. La volatilidad seguirá vigente.

El ‘batacazo’ que recibe por estos días la acción de Pacific tiene sus orígenes más allá de la batalla por el poder petrolero que libra Occidente con Arabia Saudita y la Opep. Algunos analistas consideran que Pacific también está pagando los platos rotos por errores cometidos en el manejo de su gobierno corporativo, una situación que llevó a una pérdida de confianza del mercado. La pregunta es cuál es el panorama que le espera a la petrolera.

Respecto al temor y ruido generados por una  eventual cesación de pagos –un rumor que tumbó aún más la acción en las últimas semanas– analistas –como Ultrabursátiles– afirman que la deuda de la empresa no es tan alta (está sobre los US$4.700 millones) y que además el próximo vencimiento será hasta 2018. Los expertos creen que la empresa tampoco tiene problemas para honrar el pago de los intereses con la cotización actual. El próximo cheque por este concepto tendrá que salir en 3 o 4 meses.

Cálculos de Bloomberg aseguran que cuando Pacific Rubiales Energy Corp. vendió US$750 millones de bonos, hace apenas cuatro meses, los inversores se apresuraron a adquirirlos. “El derrumbe de los precios del crudo ha eliminado desde entonces casi el 40% de su dinero. Los bonos de la compañía han tenido el peor desempeño entre las petroleras de los mercados emergentes desde que la Organización de Países Exportadores de Petróleo decidió el 27 de noviembre no reducir la producción”, asegura el informe.

El plan de choque no se ha hecho esperar. La empresa hará un recorte en la contratación de servicios con terceros y menores inversiones en exploración, entre otros. Ese apretón de cinturón ayudará, pero no será suficiente para apaciguar la tormenta. Lo que sí le confirmó Pacific a Dinero es que mantendrá el patrocinio a la Selección Colombia de fútbol.

“El plan de reducción de costos implica recortes en todas aquellas inversiones que no se destinen a producción y que no generen barriles adicionales de petróleo. La reducción de gastos de capital será entre US$200 y US$400 millones para mantener el flujo de caja. Adicionalmente, se van a reducir en US$200 millones los gastos administrativos. Los pagos de impuestos también se reducirán en el mismo monto ante el desplome de los precios del petróleo”, explicó Federico Restrepo, vicepresidente de asuntos corporativos de Pacific.

El futuro de la petrolera estará marcado por la evolución del precio internacional del barril en el primer semestre de este año y la confianza que tenga el mercado, si la idea es acudir en 2015 a más bonos.

En ese sentido, hay que advertir que en 2014 la relación deuda–Ebitda de Pacific era confiable, pero con la caída actual del barril a menos de US$50 la situación comienza a complicarse, sobre todo porque los recortes en gastos anunciados demorarán un poco más en reflejarse en los balances.

Eso fue lo que evidenció hace unos días la firma calificadora Standard & Poor’s (S&P) al cambiar su perspectiva sobre Pacific Rubiales, de estable a negativo. A pesar de que la firma canadiense todavía conserva la nota de BB+, la calificadora fijó un periodo de 30 días para estudiar cómo evolucionan los números de Pacific con base en el comportamiento de los precios del petróleo.

Otra parte de la historia de esta empresa es que tal y como están haciendo otras petroleras en el mundo, Pacific también podrá –en un futuro– echar mano de algunos activos como los pozos en Guyana y Brasil. Asimismo están bajo evaluación las inversiones en Puerto Bahía (Cartagena) que entra en operación en febrero. Con respecto al Campo Rubiales, los analistas del mercado dan por descontado que en 2016 se entregará el pozo a Ecopetrol, por lo que este cambio de manos no tendría que afectar demasiado el título. Además, la producción de este campo ya está en una fase de declinación, de cada 10 barriles que se extraen, 9 son agua.

“Tienen a Quifa en producción ascendente y a CP6 con buenas perspectivas. La empresa se concentrará en esos pozos y esos nuevos barriles podrán hacer parte de la tabla de salvación de la empresa”, explicó Alejandro Reyes, director de investigaciones económicas de Ultrabursátiles.

Aunque nadie tiene una varita mágica ni se sabe en qué parará todo esto, muchos analistas coinciden en que durante el segundo semestre de 2015 la volatilidad actual tenderá a estabilizarse, en parte porque los precios se acercan a un piso mínimo y porque grandes proyectos de exploración van camino al ‘refrigerador’.

Un calentamiento de la crisis en Venezuela o un nuevo conflicto en Libia o Medio Oriente, también puede favorecer los precios, pero nunca a los valores de hace unos años. Es claro que la era del boom en los precios del crudo quedó atrás. Y todos deben adecuarse a esa realidad.

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Geología corporativa

Desde 2010 Pacific intentó pisar duro en el mercado. En 2009, la acción se cotizaba sobre los $30.000 y en 2011 y 2012 ya estaba sobre los $65.000, sustentada en anuncios más que promisorios de sus directivas. El título se fue desinflando en la medida en que se hacían públicos algunos manejos del gobierno corporativo que incluían jugosos salarios y beneficios en acciones para la cúpula de la empresa. Tampoco le ayudó a la acción cuando en 2011 la empresa tuvo que descontar de sus números el impuesto al patrimonio; el título bajó a los $50.000.

La confianza en la empresa se fue minando y los fondos de pensiones salieron a vender su participación (15%) pues se sentían en desventaja frente al manejo accionario de los fundadores. En 2014, la acción de la empresa inició rondando los $30.000 y meses más tarde el grupo Alfa (México) fijó un especial interés en la empresa atraído por el nuevo aire de inversión en el país azteca. Los mexicanos habrían pagado a mediados del año unos US$1.200 millones por casi 20% de Pacific. La situación cambió tanto en el mundo desde ese entonces que por el 80% restante tendrían que pagar hoy solo US$1.000 millones más.

Otra situación que ha minado la confianza en la empresa son los continuos rumores que la petrolera se va del país. El hecho es que el título se cotiza en Toronto y tiene bases de operación en Suiza y Panamá. Sin embargo, su producción y empleados se concentran aún en Colombia y su futuro y ‘tabla de salvación’ está sustentado en CP6 y Quifa, Llanos Orientales.

“Diversas organizaciones internacionales avalan estos estándares que demuestran que nuestro gobierno corporativo es adecuado. Estar incluidos por segundo año consecutivo en el índice de Sostenibilidad Dow Jones de la bolsa de valores de Nueva York, una de las más importantes del mundo, demuestra el desempeño sostenible en asuntos ambientales, impacto social, indicadores económicos y buenas prácticas de gobierno corporativo”,  defiende Restrepo.
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