| 7/9/2010 12:00:00 AM

Fútbol S.A.: pitazo inicial

Se tramitó en el Congreso una ley que permite a los clubes de fútbol convertirse en sociedades anónimas y llegar, incluso, a la Bolsa de Valores de Colombia. Al cierre de esta edición, aún no se había surtido el proceso de conciliación y el proyecto podría hundirse.

Después de muchos intentos por brindar transparencia a los clubes profesionales de fútbol y mejorar los canales de participación, no solo de hinchas sino también de inversionistas privados y empresas interesadas en llegar a ellos, en la legislatura que terminó en el Congreso se tramitó una ley que les permite pasar de ser corporaciones sin ánimo de lucro a convertirse en sociedades anónimas, incluso con la posibilidad de transar sus acciones en la Bolsa de Valores de Colombia (BVC).

Esta movida les permitiría a los equipos acceder a recursos frescos y, sobre todo, lícitos. "Se da un viraje de 180 grados en el manejo del fútbol desde el punto de vista financiero y legal y se abre un campo inconmensurable de posibilidades de ingresos de dinero transparente para beneficio del fútbol", dice Ramón Jessurum, presidente de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor).

Más allá de un deporte, el fútbol es un negocio que mueve miles de millones de dólares en el mundo. Según Deloitte, los 20 equipos más grandes del planeta, todos ellos de ligas europeas, durante la temporada 2008-2009 facturaron US$3.900 millones, una cifra cercana al 10% de las exportaciones colombianas.

Así, los equipos tendrán que ajustarse y moverse hacia una mayor transparencia de sus cifras y de sus operaciones para asegurar su futuro. Sin embargo, la posibilidad de convertirse en sociedades anónimas no es suficiente, es apenas una herramienta. Todo dependerá del management y lo atractivos que sean los planes de negocio para vincular inversionistas extranjeros o nacionales a la operación. Además, la ley (ver recuadro) aún no ha terminado su trámite en el Congreso, pues falta la etapa de conciliación y para ello es necesario convocar a sesiones extra. Si no se surte este proceso, la ley se hundiría y tendría que presentarse nuevamente.

De dónde venimos

El modelo que traía el fútbol profesional colombiano no era sostenible. Primero, no había alicientes para nuevos inversionistas, pues por ser corporaciones deportivas sus utilidades no se reparten entre sus aportantes sino que deben reinvertirse en la corporación.

Segundo, por años el fútbol fue uno de los escenarios propicios para los dineros ilícitos, como sucedió con el club América de Cali -que está hoy en la Lista Clinton- o Millonarios -cuya mayor participación accionaria está en manos de la Dirección Nacional de Estupefacientes, producto de un proceso de extinción de dominio-. Lo más preocupante es que todavía hoy se mantiene este manto de duda: según las autoridades, al parecer, existe una vinculación de organizaciones criminales con el Independiente Santa Fe.

La tercera razón es su crisis financiera. "La situación de los clubes es entre mala y muy mala", dice un banquero de inversión. Solo Millonarios tiene deudas por más de $40.000 millones. Según datos suministrados por Coldeportes, en 2009, lo ingresos de los equipos de la primera división fueron de $160.000 millones, con pérdidas por $16.000 millones, cuando en 2008, los ingresos se acercaron a los $190.000 millones y dieron utilidades por $2.400 millones. Es tal la situación de la mayoría de los clubes profesionales de fútbol en la actualidad que el 60% de los $25.000 millones de anticipo que entregó Postobón -patrocinador del fútbol profesional- a la Dimayor se enfocó en el pago de deudas fiscales y parafiscales de los equipos.

Y, cuarto, que precisamente la información que suministran no es clara. "Uno de los problemas es que presentan su contabilidad de manera 'particular'", dice Hernando Ruiz López, superintendente de Sociedades.

Hoy, las premuras para los equipos son distintas. Por ejemplo, mientras el Deportivo Cali -caracterizado por su manejo administrativo y la operación del club- está programando una asamblea extraordinaria en agosto para informar a sus asociados sobre la nueva ley y a partir de allí programar una discusión que se resolvería en los primeros meses del año entrante; otros, como Millonarios o América, en grandes dificultades financieras, ven esta oportunidad como una salida. De hecho, Millonarios ya tiene 24 aportantes de $1.000 millones cada uno, con lo que seguirá su proceso de saneamiento y hacia el modelo de sociedad anónima que llegue a la BVC.

Las implicaciones

¿Qué implicaciones hacia el futuro tiene esta medida? Para Diego Rodríguez, vicepresidente de moneda extranjera de Corredores Asociados, y seguidor de cerca del proceso, el tamaño pequeño y mediano de los equipos de fútbol, le podría mostrar al mercado que empresas de esa misma dimensión, también podrían llegar a la Bolsa. "Solo hay 83 empresas listadas y son de gran tamaño. Nuestra economía está cimentada en empresas medianas y hay una oportunidad interesante porque el fútbol es una vitrina muy grande y otras compañías pueden seguir el camino", dice. Y cita, el caso del Colo Colo de Chile cuya acción, al salir a Bolsa, tuvo una demanda superior a 20 veces.

Pero, si bien puede aportar una mayor dinámica al mercado de capitales, Rodríguez agrega que para los equipos de fútbol es apenas un instrumento. "Para que un proceso de estos sea exitoso, no basta solo con ir a la Bolsa. Allí puede conseguir el dinero pero, ¿qué va a hacer con él? La base de una empresa exitosa es el management y el plan de negocio y es ahí donde está la diferencia" (ver recuadro).

A su vez, Julio Gordillo, gerente del Deportivo Cali, aplaude la transparencia y claridad que da la nueva ley, pero cree que hay mucho camino por recorrer. "El mercado de capitales en Colombia es bastante joven y los casos exitosos son muy pocos. Es necesario hacer mucho trabajo en los equipos para ajustar la parte empresarial, organizacional, de mercadeo y comercial, de tal manera que se aproveche esta oportunidad. Los equipos de fútbol tienen que desarrollar un sistema de gestión deportiva que garantice sostenibilidad", dice.

Por su parte, para José Miguel Barroso, de Larraín Vial, "obviamente la bolsa no es el camino adecuado para muchos clubes pequeños. En Chile solo tres equipos están allí: Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica", dice.

De otro lado, se vienen dos grandes retos para los equipos en esta nueva coyuntura. Uno, que si quieren atraer nuevas inversiones, tendrán que alejar la violencia de los estadios. "Un primer camino es que muchos dirigentes que cohonestaban con las barras bravas, ahora, en una plataforma empresarial más exigente, tendrán que alejarse de ellas", dice Barros, de Larraín Vial. Y, el otro es definir en este proceso la propiedad de los equipos. "Sin duda, en varios de ellos habrá tensiones a la hora de demostrar sobre la mesa cuántos derechos o acciones tienen los propietarios y quiénes son", dice el presidente de un club profesional.

Este partido apenas empieza y ya la estrategia está trazada. Serán los equipos los que en el campo empresarial, la desarrollen.

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