| 10/16/2014 6:00:00 AM

La heredera sueca

Tras la operación entre Millicom y EPM, está Cristina Stenbeck, una de las mujeres más poderosas en el mundo de los negocios. Hoy busca oportunidades en Colombia.

Hace pocos meses, Cristina Stenbeck lideró y consolidó uno de los negocios más grandes del año en Colombia: la fusión de Tigo y UNE, que convierte a esta empresa en una de las más poderosas del sector de telecomunicaciones del país. Esta es apenas una de las operaciones de un conglomerado gigante que ella preside, tras la muerte de su padre, desde hace 10 años: el grupo Kinnevik, un emporio valorado en US$11.000 millones, con operaciones en 85 países y 95.000 empleados.

Y aunque suena poco familiar, tiene fuerte presencia en Colombia, pues además de ser la propietaria de Tigo, a través de Millicom, también tiene en su portafolio de negocios el periódico gratuito Metro, la aplicación Easy Taxi, los portales de comercio electrónico Dafiti y Linio y la empresa de créditos de libranza Bayport.

Cristina hace parte de la tercera generación de Stenbecks que lidera este conglomerado de 80 años de historia y que hoy está concentrado en tres sectores específicos: telecomunicaciones, entretenimiento y servicios financieros.

En los primeros días de octubre visitó, por quinta vez, Colombia y vino para consolidar la reciente alianza de Millicom con UNE, tuvo reuniones con funcionarios del Estado –entre ellos el presidente Santos– y también analizó posibilidades y oportunidades que le permitan ampliar sus negocios en Colombia, aprovechando una base de clientes que supera los 8 millones de personas y convertir a nuestro país en un eje de crecimiento de sus operaciones en América Latina.

“Una de las cosas que nosotros hemos aprendido a hacer es a transformar los mercados en los que competimos. Mi papá comenzó con el negocio de la telefonía fija y lo transformó con el desarrollo de la telefonía celular, ahora nosotros queremos hacer lo mismo con el comercio, pues estamos haciendo una apuesta fuerte para modernizar esta actividad mediante las herramientas digitales”, aclara esta ejecutiva.

Cristina, al mando de Kinnevik –no como su CEO, sino como la presidente de su junta directiva y de varias de sus firmas–, ha ido transformado el grupo, que pasó de tener 10 compañías a 43, y 50% del valor que han ganado en los últimos seis años se ha originado justamente en las nuevas inversiones. Entre ellas se destaca Zalando, el mayor comercializador online de moda en Europa, que acaba de listarse en la bolsa de Fráncfort, donde quedó con un valor de US$6.800 millones. También sobresale Rocket Internet, una especie de incubadora de negocios virtuales, que igualmente se inició en la bolsa con una valoración de US$8.200 millones.

Con socios
Uno de los principales aliados de Kinnevik es el Grupo Santo Domingo. Alejandro Santo Domingo, por ejemplo, es miembro de la junta directiva de Millicom, que es presidida por Cristina Stenbeck. Pero la afinidad en los negocios de estos jóvenes herederos de sus respectivos grupos familiares va más allá. En América Latina las apuestas digitales de Kinnevik están en Linio y Dafiti, firmas dedicadas a la moda y a las que Stenbeck invitó a la familia Santo Domingo como inversionista.

“Una de las cosas que tenemos claras a la hora de hacer negocios es que nos interesa hacerlo con socios locales y qué mejor que familias como la nuestra que también están ajustando sus negocios a las nuevas necesidades del mundo”, aclara.

Su gusto por los temas digitales hace que parezca más una empresaria de Silicon Valley, que la cabeza de una de los grupos de inversión familiares más tradicionales de Suecia, pero explica que tiene una forma de operar que los distingue de muchos de los inversionistas que hoy buscan oportunidades en internet.

“Nosotros buscamos negocios o los emprendedores con potencial nos buscan, pues no solo les ofrecemos capital, sino nuestra experiencia. Somos inversionistas de largo plazo. En Tigo llevamos 25 años, así que no nos comportamos como un fondo de capital privado o capital de riesgo, pues no tenemos un tiempo definido para vender nuestra inversión. A las empresas les ayudamos a crear una buena junta directiva, a entrar en bolsa, si así lo quieren, y luego nos quedamos”, reitera.

A diferencia de otros conglomerados que quieren tener la totalidad de las empresas que compran, en Kinnevik pueden tener solo 35%, lo que les interesa es ser los accionistas mayoritarios para poder tener influencia, agregar valor y contar con representación en la junta directiva.

Para seguir expandiendo su negocio familiar, Cristina está buscando empresas o emprendimientos digitales que quieran sacarle provecho a la urbanización, con temas como entrega de comida a domicilio, servicios relacionados con Easy Taxi; servicios de limpieza de hogar o servicios financieros. En comercio electrónico, su foco está en la moda, que es el nicho que más crece. Confiesa que comenzó con zapatos y pocos pensaron que podría tener éxito, pues se creía que pocas personas estarían interesadas en adquirir zapatos sin probárselos, pero hasta ahora la estrategia le ha funcionado. El siguiente paso es la venta en línea de productos para el cuidado de la piel y la salud.

Su meta es crecer con estos negocios en Colombia, así como con servicios financieros para la base de la pirámide, aprovechando el uso del celular. Aunque sabe que el comercio electrónico es aún incipiente en el país, considera que ahí está la oportunidad y por eso no tiene operaciones en Estados Unidos ni en China.

La región del planeta en la que más quiere crecer es en el sureste asiático, donde su papá no alcanzó a tener presencia, así como en Colombia, mercado al que aspiran convertir en un hub regional, de la mano del apalancamiento que les da Tigo. Es más, está estudiando abrir una sede directa de Kinnevik en las oficinas de Tigo en el país, para desde allí analizar y realizar las nuevas inversiones. Su plan es formar un equipo para este frente antes de que termine el año.

Pese a su juventud, Cristina Stenbeck logró transformar la compañía que le dejó su padre y se ubica hoy como una de las mujeres más poderosas en el mundo de los negocios. Aunque aún no está en la lista de los millonarios de Forbes, donde sí está su amigo Alejandro Santo Domingo, sus planes pronto la pueden llevar allí. Mientras eso sucede, en el país nos tendremos que ir acostumbrado a escuchar su nombre.

Apuesta financiera
Kinnevik trajo un modelo africano al país.

Uno de los sectores en donde quiere crecer es el de los servicios financieros y para eso, desde 2011 se asoció con la firma nacional Fimsa y le dio vida a Bayport. Es una empresa que antes solo funcionaba en África, que se dedica al crédito de libranza y que en el país hizo su primera incursión en América Latina. Hoy ya tiene sucursales en Bogotá, Villavicencio, Medellín, Tunja e Ibagué. Prestan desde $1 millón, en plazos que van de 6 a 60 meses y además incluyen seguro de vida.
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