Frente a los gigantes

| 11/29/2002 12:00:00 AM

Frente a los gigantes

Las empresas avícolas de Colombia son minúsculas en comparación con los grandes jugadores internacionales. Están corriendo para integrarse a tiempo para el Alca.

Una pausa en el camino. Así se llamaba la presentación inaugural del XI Congreso Avícola que tuvo lugar a mediados de noviembre. El título revela la preocupación de Fenavi, el gremio industrial avícola, ante el escenario que se abre con el tratado de Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). La industria avícola fue fuertemente golpeada por la crisis y está pasando por un proceso de consolidación y reorganización. Pero aún no termina esta etapa, cuando ya se ve venir la siguiente sacudida: ¿cómo va a competir Colombia en un mercado libre en el hemisferio, cuando el costo de producción del kilo de pollo en nuestro país es más del doble del de Brasil?



Hay dos grandes temas que deberán resolverse en esta competencia: la organización industrial del sector y las condiciones de acceso a la materia prima. En cuanto al primero, la industria avícola es uno de los mayores frentes agroindustriales del país, con ventas por cerca más de $1,6 billones en el año 2001. Durante largo tiempo, el sector creció con un modelo en el que muchas empresas podían manejar bajos volúmenes y altos márgenes.



A pesar de la consolidación de los últimos años, todavía hay un número relativamente alto de empresas en el sector. En otros países, sin embargo, la consolidación se realizó hace tiempo y es usual que dos o tres empresas se repartan la mayor parte del mercado. Así, los colombianos aparecen hoy como pigmeos ante sus competidores internacionales.



Las empresas colombianas tendrán que buscar la forma de producir con mayores escalas. No necesariamente harán fusiones, sino que habrá abundancia de alianzas e integraciones a lo largo de la cadena productiva, como en el caso de Incubacol. Con 60 millones de pollitos de un día, Incubacol se ha integrado con Concentrados S.A., que elabora el alimento balanceado, y Carioca y Pimpollo del Caribe, que se encargan del engorde y posterior comercialización. Otros han optado por la integración vertical por su cuenta, como Avidesa MacPollo, la mayor empresa del país.



El encadenamiento no termina ahí, sino que debe extenderse hacia el campo, donde está la producción de uno de los eslabones más importantes de la cadena industrial avícola: el alimento balanceado.



Con altos aranceles, la industria avícola colombiana se ve obligada a importar el 83% de la materia prima, maíz y soya, necesaria para la elaboración de su alimento balanceado. Este alimento es el 70% de la materia prima necesaria para producir los productos finales, pollo y huevo de mesa. De acuerdo con Fenavi, incluso si los aranceles de esta materia prima fueran de 0%, la industria colombiana no sería competitiva en el ALCA. Brasil, el tercer productor del mundo, produce un kilo de pollo con un costo de US$0,38, mientras que Colombia lo produce a US$0,80. La industria colombiana sería competitiva si reduce en 40% su costo de producción por kilo de pollo. Según Fenavi, se puede lograr una reducción de hasta el 25% solo en el eslabón del alimento balanceado. Colombia consume 2,6 millones de toneladas de alimento balanceado al año, para las cuales es necesario importar la gran mayoría del maíz y la soya.



Hay un convenio que intenta superar este problema de importación. Sin embargo, este no se cumple. Diego Sierra, presidente de Fenavi, no duda en afirmar que la industria ha perdido demasiado tiempo para prepararse. El pleno funcionamiento del ALCA se demoraría hasta el 2015, por lo que todavía hay esperanzas de que la industria coordine todos sus eslabones. Sierra espera que el próximo Congreso sea de la cadena y no solo de los avicultores.







Oportunidades

Desde principios de los 90, el consumo per cápita de carne de pollo ha aumentado constantemente al pasar de 4 kilos en los 80 hasta 13 kilos en 2000. Todavía hay un amplio potencial en el país, si se tiene en cuenta que el consumo per cápita de carne de pollo en Perú y Venezuela es de 21 kilos.

La industria avícola consumió 2,5 millones de toneladas de alimento balanceado en 2001, para las cuales fue necesaria la importación de 2,7 millones de toneladas de maíz y soya. Cualquier ganancia en productividad de la industria de alimento balanceado la absorbería la demanda de la industria avícola.



Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.