| 8/1/1993 12:00:00 AM

FORTUNAS

ARDILA LULLE

"La decisión empresarial más importante que he tomado hasta ahora fue la consolidación de las marcas nacionales de gaseosas en una sola empresa, para enfrentar la competencia de Coca-Cola. Gracias a la fuerza que adquirieron estas marcas, Colombia es el único país donde se venden más que las marcas extranjeras. Lo anterior hizo posible desarrollos empresariales posteriores en otros sectores, por ejemplo, en vidrio, comunicaciones, textiles, papel, fibras, azúcar y la decisión más reciente de producir cerveza".



ARMANDO LLOREDA

"Sucedió en 1967. Llevaba cinco años trabajando en el área técnica y de producción, y había llegado a la conclusión de que el retraso tecnológico y de procesos de producción de nuestra planta de aceites comestibles era de tal magnitud, que sólo podría remontarse con la construcción de un fábrica completamente nueva. Ello significaba cerrar la planta Mantecali que tan sólo había operado doce años en la antigua zona industrial de Cali. Mi padre, quien era un gran industrial y había montado muchísimas fábricas en su larga y fecunda vida empresarial, incluida la planta Mantecali, me apoyó, al igual que mis hermanos.

Adquirimos una parte de la finca Arroyohondo en Yumbo, donde se montó entre 1968 y 1969 una planta con los más avanzados procesos continuos y dispuesta de tal manera que pudiera crecer ordenadamente en el tiempo, para adaptarse a los subsecuentes cambios. Ante el asombro de los competidores de la época, rápidamente establecimos un nuevo estándar de calidad en los aceites y grasas comestibles en Colombia, y pasamos de ser una fábrica regional con 2% del mercado, a la líder en Colombia. La. planta se ha ampliado y modernizado varias veces y es hoy la más versátil, moderna y de mayor capacidad del Grupo Andino".



LUIS CARLOS SARMIENTO

"La decisión empresarial más importante de mi vida fue la compra del Banco de Bogotá; pero no la inicial, de adquirir acciones, lo cual hice solamente como una inversión más, sino la determinación que adopté poco tiempo después, de continuar en la compra y buscar un mayor grado de control en el banco.

Sucedió que después de haber conseguido las primeras acciones en el mercado, aproximadamente en el mes de noviembre de 1981, presenté una oferta de compra en la Bolsa de Bogotá, a $80 por acción, por intermedio de un corredor de bolsa y en una sola sesión, entre las 11 y las 12 del día, me confirmaron aproximadamente 11 millones de acciones (un 13% del total del banco).

El monto de la operación era inmenso, pero no cumplirla hubiera sido el descrédito, por lo tanto no hubo más remedio que comprarlas todas, con lo cual la inversión total alcanzó cifras mucho mayores que las que había supuesto inicialmente y por entonces los resultados operativos del banco eran muy deficientes. Ante tal situación tomé la decisión de seguir comprando acciones para tener un mayor control del banco, que me permitiera tomar las medidas necesarias para mejorar los resultados. Tardé 6 años y medio en lograrlo, pues solamente a principios de 1988 alcancé este propósito. Sin embargo, los resultados de estos últimos 5 años me confirman que fue una buena decisión".



JIMMY MAYER

"Hoy día, en medio de la apertura, con unas reservas internacionales abundantes y a portales de una verdadera bonanza petrolera, es fácil olvidarse lo que era el país en 1963, año en que fundamos a Pavco. Es fácil olvidar las dificultades que en aquel entonces existían para obtener licencias de importación, por simple escasez de divisas. Las devaluaciones eran bruscas y mantenían al empresario en un permanente estado de cuasipánico respecto al endeudamiento en dólares. El Ché Guevara iba a conquistar el continente y Fidel Castro financiaba y entrenaba a las guerrillas que de un momento a otro iban a convertir a Colombia en otro paraíso marxista. Durante los años 1974-1978 nos vino la bacanal del dinero fácil con tasas de colocación efectivas del 45%, mientras que la devaluación andaba por el 11% anual (todo con C/D al portador). Para entonces también comenzaron y proliferaron los secuestros en la ciudad.

Durante esos últimos 30 años, que no fueron fáciles, siempre se escuchaba la voz de la prudencia que decía que `hay que tener cuidado y hay que dejar un dinero afuera' porque el país se iba a acabar de un momento a otro. Pero resulta que el país no se acabó y la decisión empresarial más importante que hicimos hace 30 años fue: Creer permanentemente en Colombia e invertir al máximo para hacer empresa en nuestro país".
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?