| 9/3/2004 12:00:00 AM

Fórmula para competir

El resultado de la demanda por competencia desleal de Procaps y Gynopharm contra Merck Sharp & Dohme y Frosst promete sacudir las reglas del juego bajo las que compiten los laboratorios.

En el mercado de medicamentos que requieren prescripción, la batalla entre los laboratorios no se da en los medios de comunicación sino en los consultorios de los médicos. Cada laboratorio cuenta con un ejército de visitadores, que día a día pasan horas en salas de espera y consultorios, buscando contacto con los médicos para persuadirlos de formular sus productos.

En este proceso, es común que se hable no solo a favor del producto propio, sino en contra de la competencia. Lo raro es que estas peleas salgan a la luz pública, pues los laboratorios se habían cuidado de no generar ruido en la comunidad, ya que por ser medicamentos que solo se venden con fórmula médica, la reglamentación sobre la información al público es muy estricta.

Por eso, sorprendió la estrategia de Merck Sharp & Dohme (MSD) de revelar a los medios de comunicación los resultados de un estudio pagado por la compañía acerca de los posibles riesgos relacionados con productos genéricos contra la osteoporosis que compiten con su medicamento Fosamax, mercado que mueve US$7 millones al año en el país.

Según el estudio, las diferencias entre estos medicamentos son muy relevantes porque "pueden reducir la eficacia, o producir un efecto tóxico" e incluso "pueden producir irritación y lesiones esofágicas".

El estudio no solo compara el producto colombiano, sino que se refiere a 13 "copias" del producto de MSD fabricadas y comercializadas en países latinoamericanos. En un principio, el comunicado enviado a los médicos por MSD no tuvo un gran impacto en las prescripciones (ver gráfica). Pero después de que se expidió un comunicado a los medios, junto con una rueda de prensa celebrada el 22 de abril, prensa y televisión reseñaron en sus noticias que había riesgos para la salud si se consumían medicamentos como Neobon, producido por la empresa colombiana Procaps y comercializado por Gynopharm. Esto sí parece haber tenido efecto sobre las prescripciones, como evidencian los datos de IMS, entidad internacional que lleva las estadísticas del mercado farmacéutico.

Esto prendió las alarmas de Gynopharm y Procaps, que interpusieron demandas contra MSD y su comercializadora Frosst ante la Superintendencia de Industria y Comercio, alegando competencia desleal contra su producto Neobon, porque consideran que la difusión de este estudio genera confusión entre los pacientes, tiene un impacto sobre sus ventas, y porque, dicen, el estudio no solo no es válido dado el tipo de pruebas que hace (presentan como prueba un concepto que le pidieron a la Universidad Nacional sobre el tema), sino que, como menciona el mismo estudio de MSD, el lote que se evaluó de Neobon no es representativo. Asinfar, el gremio farmacéutico nacional, prepara otra demanda de este tipo, esta vez por los perjuicios causado a los otros competidores nacionales, según afirmó su presidente Alberto Bravo.

Según Luis Fernando Rincón, experto en competencia desleal y apoderado de Procaps y Gynopharm, las acciones de Frosst - MSD no solo buscaban inducir a error al cuerpo médico y a los consumidores, sino que lo lograron, alterando la sana competencia en el mercado y causando un grave perjuicio para las empresas.



Las consecuencias

El fallo de la Superindustria sobre el caso será vital para fijar las reglas de competencia entre los laboratorios farmacéuticos. Si es a favor de los demandantes, todos se cuidarán antes de convertir en público un debate médico. Pero si es a favor de los demandados, podría favorecer una nueva forma de competencia entre los laboratorios, en la cual la difusión de estudios ante el público jugaría un papel preponderante.

Detrás de la pelea hay una discusión más profunda y es determinar si es el Invima o si es responsabilidad de los laboratorios velar por que los medicamentos cumplan los requisitos para su venta. Aunque MSD no quiso pronunciarse sobre la demanda de Procaps y Gynopharm, Afidro, gremio de las multinacionales dedicadas a investigación farmacéutica que operan en Colombia, insiste en que es importante que los consumidores puedan conocer claramente las diferencias que se presentan entre las versiones de productos farmacéuticos con el mismo ingrediente activo. Según María Claudia García, presidente de Afidro, sus afiliados (entre ellos MSD) tienen la responsabilidad de dar a conocer los estudios que están a su disposición, para que los médicos y consumidores tengan elementos de juicio para decidir. Entre tanto, Julio César Aldana, director del Invima, insiste en que esta entidad es la única autoridad oficial con la responsabilidad de evaluar la calidad de los medicamentos. "El Invima mide todos los medicamentos con la misma regla, tanto nacionales, como multinacionales", dice.

Por su parte, Luis Palacios, gerente de Gynopharm, cuestiona el hecho de que Merck se haya anticipado a las decisiones del Invima, ya que presentó los resultados de su estudio ante esta entidad en diciembre de 2003, buscando que sancionara a sus competidores y sin esperar el fallo, divulgó los resultados al público.



El motivo de la disputa

Está en juego un mercado de US$7 millones, en el cual MSD era el principal competidor en Colombia desde hace 10 años. Se trata de los alendronatos, moléculas usadas en el tratamiento de la osteoporosis. Este principio activo se encuentra en diversas presentaciones, bajo diferentes marcas usadas por los laboratorios. Fosamax, el medicamento de MSD, que es el innovador u original, comparte el mercado con otros medicamentos genéricos y de fuentes múltiples.

A partir de 2002, cuando Neobon entró al mercado, el ponqué del alendronato empezó a cambiar. En marzo de 2004 el medicamento de Procaps ya tenía el 14,6% del mercado, mientras que Fosamax redujo su participación de 38% antes de la entrada de Neobon, a 21,7% a marzo de este año, según IMS, International Marketing Services.

A raíz de la difusión del estudio de Merck, las ventas de Neobon se empezaron a reducir, y otros competidores como Osficar, de Lafrancol y Armol, de Bussié están tomando fuerza (ver gráfico). Curiosamente, las prescripciones de Fosamax (el medicamento de MSD) no parecen haber tenido un repunte significativo.

Por su parte, Jorge Castillo, médico endocrinólogo e integrante de la Asociación Colombiana de Endocrinología, que fue referido por funcionarios de MSD, si bien resalta las bondades del Fosamax, reconoce que el estudio pudo ser mal interpretado, producir confusión entre los pacientes y seguramente disminuyó las ventas de Neobon. Resalta que los médicos necesitan mayor confianza frente a lo que el Invima autoriza.

La Superintendencia de Industria y Comercio tiene la última palabra en esta discusión, pues determinará lo que en adelante puedan y no puedan hacer en materia de competencia los laboratorios farmacéuticos en la carrera por apropiarse del mercado.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?