| 5/25/2011 12:00:00 AM

Fila india

El grupo Tata de la India está tomando el volante en materia de automovilismo: 98 compañías, 395.000 empleados, ventas por US$67.000 millones y pedidos para los próximos diez años.

El presidente del Grupo Tata, Ratan Tata, fue catalogado por la revista Fortune como el "Henry Ford" de la India. También es descrito como el segundo ejecutivo más poderoso de Asia, detrás del también magnate de los automóviles Akio Toyoda, presidente de Toyota. Y no es para menos. Este hombre le ha dado una increíble transformación a la compañía fundada por su abuelo en 1868.

Su más reciente acierto fue el Nano, el carro más barato del mundo (US$2.900). Desde su lanzamiento, en julio de 2009, ha vendido en promedio 9.000 unidades al mes en su país de origen. Y, en el mundo, tiene copados los pedidos por los próximos diez años. De hecho, aunque la fecha de entrada aún se desconoce, ya Tata anunció sus planes de expansión en América Latina en una alianza con Fiat. Por supuesto, Estados Unidos y Europa también están en el radar. Así, Tata quiere usar su poder en la India como una plataforma para pasar de fabricante local a un gran jugador internacional.

Otro de los grandes "cabezazos" de Ratan Tata fue haber comprado, en 2008, Jaguar y Land Rover. Esta transacción -por la que pagó US$2.300 millones a Ford- le sirvió para quedarse con dos de las marcas de mayor prestigio en el mundo automovilístico. Hoy, ambas representan 75% de las ganancias de Tata Motors.

Si bien esto le permitió a la compañía entrar en la arena internacional, lo más importante fue haberse apropiado de la avanzada tecnología que tenían las dos compañías de origen británico. De esta manera, las fortalezas de Tata se ampliaron. Su as bajo la manga ya no es solo la mano de obra barata en la India, también su tecnología de punta.

El Grupo Tata se multiplicó por doce entre 1991 y 2010 y hoy en día emplea más de 395.000 personas en 80 países, tiene ingresos por US$67.400 millones y agrupa a 98 compañías en siete sectores más allá de la industria automotriz. Acero, químicos, tecnologías de la información, energía, seguros, hoteles y té, hacen parte de los negocios del grupo.

Ratan Tata, de 73 años, quiere retirarse en 2012. Sin embargo, no tiene familia inmediata y no ha nombrado ningún sucesor. Quien llegue tendrá la tarea de hacer cumplir su sueño de expandir el imperio que vende cerca de 300.000 vehículos al año, para llenar las calles del mundo con volantes provenientes de la India, el país que llegó a la era automotriz mucho más tarde que la mayoría pero que promete arrasar con todos.

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