| 5/15/2009 12:00:00 AM

FIAT: ¿El nuevo gigante?

Los planes de Fiat de convertirse en el fabricante de vehículos más grande de Europa generan malestar entre los productores alemanes

El mundo automotor se estremeció el pasado 30 de abril con la declaración de bancarrota de uno de los grandes de Detroit: Chrysler. Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos tomó la decisión de acoger a la ensambladora bajo la ley federal de protección, para velar por la suerte de los miles de trabajadores de la firma automotriz y abriendo la posibilidad de vender la compañía al mejor postor. Esto hizo posible que los demás fabricantes de automóviles estadounidenses pensaran en declarar su insolvencia y así dejar al gobierno la responsabilidad sobre sus trabajadores.

La noticia era particularmente buena para el eterno rival de Chrysler, General Motors (GM), que veía en la decisión de la administración de Obama una salida a su ya prolongada crisis. Pero quien veía realmente una oportunidad de oro era la firma italiana Fiat, que hizo una oferta tentadora a Chrysler y tenía la posibilidad de convertirse en el salvavidas del sector si se hacía a parte de la operación de GM.

Unos días después de aliarse con Chrysler, la automotriz italiana anunció su interés por comprar Opel, filial de GM en Alemania. Según el diario Financial Times, las sinergias de las compañías ascenderían a 1.000 millones de euros y permitirían constituir el segundo mayor fabricante automotor del mundo -en el que también se integraría la sueca Saab-, con ingresos de 80.000 millones de euros y unas ventas de entre seis y siete millones de automóviles al año.

La alternativa de Fiat, que requiere del apoyo de las autoridades alemanas, que llevan buscando una salida a la situación de Opel desde el inicio del año por el impacto que ha tenido en su sector industrial la crisis financiera, parecía la más viable. Para ello, Fiat debería vencer las reticencias de los acreedores de Chrysler a una quiebra acelerada y lograr el respaldo de los países donde Opel produce, pues sus gobiernos deberían aportar hasta 7.000 millones de euros para sostener la marca. "Una tarea difícil, por la posibilidad de que alguna de sus plantas deba cerrar", afirmó el ministro alemán de Economía, Karl Theodor zu Guttenberg, quien agregó: "deseo un inversor seguro a largo plazo y que presente un concepto que se pueda realmente llevar a cabo y que no funcione tan solo unos meses", en declaraciones a la emisora pública de radio Deutschlandfunk el pasado 4 de mayo.

Ese mismo día, en horas de la tarde, el gobierno alemán anunciaba una serie de medidas para cualquier comprador de la unidad de GM en Alemania y los acreedores de Chrysler advirtieron que una venta a Fiat sería 'evidentemente ilegal'. El anuncio de GM se daba tras conocerse que hasta seis participantes distintos a Fiat, incluidos fondos soberanos y grupos de capital de riesgo, seguían mostrando interés por General Motors Europa, según señalaron dos fuentes cercanas al fabricante automotor de Detroit al Financial Times. Las noticias fueron recibidas como un baldado de agua por Sergio Marchionne, presidente de la firma italiana.

Mientras Marchionne insiste en vender su visión de un grupo automovilístico paneuropeo a los políticos alemanes, afronta arduas negociaciones con GM y el grupo de trabajo del gobierno estadounidense encargado de supervisar su reestructuración en relación al control, financiación y operaciones conjuntas en la posible nueva empresa. Con respecto al resto de Europa, Fiat también ha mostrado interés por adquirir la compañía Saab, que GM vende por separado.

De otro lado, el nuevo fabricante automotor propuesto por Fiat está dispuesto a asumir 4.000 millones de euros en pasivos de pensiones de GM Europa y la matriz de Fiat también quiere que la nueva empresa se haga cargo de 3.000 millones de euros de deudas interempresariales. Además, para la fusión, Fiat y GM deberán resolver los problemas de excesos de capacidad con que cuentan sus firmas europeas. De hecho, de las nueve plantas de GM Europa fuera de Rusia, ya se piensa en el cierre de tres de ellas.

Las últimas declaraciones de la italiana Fiat, conocidas al cierre de la presente edición, daban cuenta del interés de la firma en adquirir una participación en las operaciones de GM en Latinoamérica, una operación de 1,3 millones de vehículos vendidos anualmente en 2008, aunque el pasado 11 de mayo GM confirmó públicamente que no tiene planes de vender participaciones allí.

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