| 2/15/2008 12:00:00 AM

Ferias en auge

Con más de 60 muestras comerciales al año, Colombia se pone en el radar de compradores internacionales. La competencia entre las ciudades será cada vez más agresiva.

En tan sólo tres años, Medellín pasó de tener tres ferias internacionales a 14 ferias fijas y alrededor de 20 más, itinerantes; Bogotá pasó de 19 a 30; Cali, que no llegaba a 10 ferias anuales ahora tendrá 23 y Bucaramanga dará más impulso a sus eventos.

El reto común en estas ciudades es capturar parte del turismo de negocios de América Latina que, según estimaciones internacionales, crecerá un 10%  en los próximos diez años. Con ese fin están recurriendo a la realización de ferias cerradas, donde las ruedas de negocios se convierten en el gancho para asegurar el éxito de los eventos.

Lo curioso del tema es que muchas de las nuevas ferias son vistas como una réplica de eventos de gran trayectoria y esto podría convertirse a largo plazo en un riesgo para las inversiones de los expositores y para el futuro del negocio ferial.

El año pasado se inauguró el Salón Textil de Bogotá, a pesar de que Medellín ya contaba con dos grandes eventos dirigidos a este sector; este año habrá una gran feria del cuero, calzado y sus manufacturas en Cali, que aparentemente podría competir con la que se realiza en Bogotá, y lo mismo sucede con ferias dirigidas al sector automotor, al de la construcción, al agropecuario y al de las artesanías, que este año tendrán más de una feria en casi todas las ciudades del país.

“El negocio es interesante pero no es fácil. Hay que recordar que tuvo su declive entre los años 2000 y 2002. A nivel internacional hubo ferias infantiles que fracasaron y esto sacudió el mercado”, cuenta Gisela Trujillo, directora de Acopi Santander y organizadora de la feria infantil Eimi en Bucaramanga.

Eimi vio reducir el número de expositores a comienzos del año 2000 porque los empresarios argumentaban que era muy costosa la participación en una feria si no se obtenía retorno sobre la inversión. “Ahora las cosas han mejorado y es creciente la participación de compradores internacionales. Sin embargo, hay que tener cuidado porque una sobreoferta de ferias podría ser fatal”, dice Trujillo.

Andrés López Valderrama, director general de Corferias, reconoce que en este nuevo ciclo de vida de la actividad ferial es posible que se presente una sobreoferta de eventos. Sin embargo, considera que en el mediano plazo el mercado tiene que estabilizarse.

“La clave definitivamente está en especializarse y en definir más al visitante para asegurar que se concreten los negocios”, considera Juan Pablo Hernández, director general para América Latina de easyFairs, para quien es importante llevar las grandes ferias a las pequeñas ciudades.

Esto es precisamente la apuesta actual. Por eso no será raro encontrar seis o siete eventos orientados al sector agrícola, que se perfila como uno de los más dinámicos en la actividad ferial.

El atractivo

Detrás de cada feria se mueven millonarias sumas de dinero en exhibición y promoción de los productos y, si a esto se suma el gasto de los compradores internacionales, el negocio se convierte en un gran atractivo.

Las estadísticas de la Agencia de Cooperación Internacional (ACI) de Medellín revelan que desde 2005 se han registrado en la ciudad paisa negocios cercanos a los US$2.000 millones  (entre US$300 y US$500 por año) cuando el promedio anual hasta 2004 era de US$60 millones por año.

Julián Domínguez Rivera, presidente de la Cámara de Comercio de Cali, proyecta que Cali recibirá este año 477.000 visitantes a los 181 eventos proyectados, de los cuales 23 son ferias de gran tamaño. “Estas actividades implican ingresos por $83.000 millones (unos US$43 millones) para la región, solo en transporte, hotelería y gastos personales de los visitantes”.

Otro aspecto al que le apuntarán los empresarios es a la búsqueda de nuevos mercados, pues a pesar de que la situación política con Venezuela no se sintió en Colombiatex, ya que en la primera feria de este año se registraron 207 compradores venezolanos, es claro que la amenaza es latente. En un mercado con más competencia, la diferenciación de los eventos será la carta que permitirá garantizar el éxito de las nuevas ferias.
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