| 5/12/2016 12:00:00 AM

Los negocios de Fanalca están en su salsa

Los negocios en el Valle del Cauca pasan por un buen momento. En las siguientes páginas, Fanalca, Colombina, Manuelita y Supertex cuentan sus planes y retos. Informe especial.

Hay una empresa en el Valle del Cauca con 24.000 empleados, $2 billones de facturación, 6 unidades de negocio y unos planes ambiciosos para tomarse buena parte de América Latina, en el mejor sentido posible. Se trata de Fanalca, uno de los más poderosos conglomerados en Colombia, cuyo presidente, Joaquín Losada, habla por primera vez con un medio de comunicación sobre todos los negocios en los que participa. Fanalca está en su salsa.

El Dane acaba de publicar cifras según las cuales la industria del Valle crece por encima del resto del país. ¿A qué se debe?

Es un momento ideal para la industria en general, el tema ahora viene mejorando. Pero no hay que olvidar que vivimos dos años muy duros. La salida de Mazda del país, por ejemplo, nos impactó fuerte. La realidad es que estamos en una tasa de cambio de $3.000 y yo creo que no vamos a volver a una tasa de $2.000.

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En ese sentido, nos estamos dando cuenta de que para las ensambladoras una forma de defenderse de la devaluación es desarrollando negocios con proveedores locales, que no tengan tanta afectación con respecto a la tasa de cambio. Eso es positivo.

¿Y Fanalca está lista para atender esa demanda?

Sí. Estamos atendiendo la sustitución de bienes y productos para ellos. También estamos trabajando muy fuerte en buscar mercados fuera de Colombia.

En Fanalca tenemos 6 unidades de negocio. Si miramos la unidad de ensamble y autopartes, tenemos toda la operación concentrada en Colombia. Tenemos GM, Sofasa y algo hacemos para Hino, y no hay más ensambladoras en Colombia, si uno se pone a mirar.

¿A dónde le están apuntando en ese negocio?

A Estados Unidos. Sabemos que está México y es difícil competir con ellos, por eso estamos tratando de focalizarnos en ensambladoras de bajo volumen. No vamos a llegar a venderle a GM, Ford o Chrysler, pero sí hay empresas pequeñas con productos de nicho. Por ejemplo, las compañías que hacen la distribución de paqueteo en Estados Unidos; los UPS, FedEx, etc. tienen unos vehículos especialmente diseñados para facilitar su logística. Ahí hay un nicho. Eso es lo que estamos buscando, ensambladoras de bajo volumen.

Podemos competir porque tenemos producto, conocimiento, infraestructura y cercanía geográfica.

¿Cuándo se podría materializar esto?

Aunque el Gobierno está apoyando el tema de las ventas externas, la actividad es muy difícil. Nosotros somos grandes exportadores en no tradicionales, el problema es que todo el mundo les está llegando a estas empresas, no somos los únicos.

Otros países también tienen TLC. Entonces, el asunto pasa por desarrollar el cliente y la confianza. El tema es que eso tarda tiempo. Mire el caso de nuestra línea de confecciones. Llevamos años trabajando un vínculo de confianza con firmas como Adidas, Nike, Reebok, Under Armour, entre otras.

A propósito, ¿cómo va ese negocio textil?

Hemos pasado momentos muy difíciles. La tasa de cambio en los últimos 8 años prácticamente acabó con la industria de confecciones en Colombia. Nosotros aguantamos y aguantamos y ahora estamos viendo los frutos, porque siempre mantuvimos una buena relación con el cliente. Esa fue la clave.

¿Cómo aguantaron?

En confecciones el tema es calidad y, sobre todo, cumplimiento. Las temporadas en Estados Unidos son de 3 o 4 meses. Cuando uno tiene esos ciclos tan cortos, una demora en un despacho de una semana te puede acabar. Nosotros siempre cumplimos.

Otra cosa es que ahora estamos viendo un movimiento de proveeduría desde Asia a Latinoamérica, precisamente por eso, por la facilidad de la logística. Las grandes compañías vienen apoyando mucho el desarrollo de nuestras plantas en América Latina.

 Pero Centroamérica tiene una ventaja ganada en confecciones…

Sí. Por eso nosotros tenemos la mitad de la operación textil en Colombia y la otra mitad en El Salvador. En cada país tenemos dos plantas. Desafortunadamente nos tocó irnos a El Salvador, pero fue por la incertidumbre que generaba en su momento la Ley de preferencias arancelarias, Atpdea. Los clientes nos decían que no iban a invertirle a un cliente en Colombia sin tener una tranquilidad a largo plazo. Ahora queremos que la fortaleza y expansión se desarrollen en Colombia.

¿Ya hay algo concreto?

El problema es que tenemos una debilidad en telas. No hay una buena proveeduría de estos productos en Colombia, entonces nos toca traer el insumo de Estados Unidos y eso no tiene ningún sentido.

Ahí hay una oportunidad hacia el futuro, podríamos hacer una integración vertical en todo el negocio de confecciones.

¿Qué otros negocios están creciendo en la compañía?

Tenemos la unidad de aplicaciones industriales que básicamente es tubería para estructuras livianas. También hacemos drywall, pues tenemos una planta acá (en Cali) y otra en el Cauca. Además, acabamos de inaugurar una fábrica para entrepisos y estamos haciendo otra para hacer las barreras de contención para las carreteras, aprovechando la oportunidad que da el programa vial 4G.

También tenemos nuestras líneas de ensamble para Superpolo, el montaje de los carros recolectores de basura, y ahora estamos incursionando en el ensamble de volquetas y portacontenedores. 

Queremos aumentar el negocio de aires acondicionados, no solo para ensamble de vehículos sino para reposición. Estamos viendo si montamos una planta en Buenaventura. Vamos en los primeros análisis de mano de obra y capacitación.

 Y en la unidad de concesiones, ¿qué novedades hay?

Tenemos 30 años en el negocio de recolección de basuras, rellenos sanitarios, transporte, operación de los sistemas masivos de transporte en Bogotá, Medellín, Montería, Cartagena, Cali, Chile, los alimentadores del Metro, etc.

También manejamos la operación de acueductos, especialmente en Guayaquil, donde hay planes grandes.

 ¿Y la APP para Transmilenio en qué quedó?

La APP que le presentamos al exalcalde Gustavo Petro tenía como objetivo hacer nuevamente las estaciones, pero más anchas y más largas. Todo el sistema con buses biarticulados.

Así se movilizaría más gente, se mejora la frecuencia y el servicio.

 ¿Y qué pasó?

A Petro se le metió en la cabeza que eso tenía que ser eléctrico y eso es costosísimo. Igual le dijimos que lo hacíamos, pero que eso valía mucho.

Con Enrique Peñalosa (alcalde mayor) hemos venido trabajando esa APP. El tema ambiental se puede atender con tecnología Euro 6 o híbridos, pero hay que solucionar el tema de servicio.

 ¿Ya se presentó de nuevo la propuesta?

No. Estamos en las primeras conversaciones. Somos 7 operadores en Bogotá y vamos juntos en esa alianza. Fanalca hace parte de dos operaciones: Conexión Móvil y Ciudad Móvil. Representamos 25% del sistema.

 Y por último ¿Por qué se decide a hablar ahora?

A mi abuelo (Joaquín Losada –Fundador–) y a mi padre les gustaba el bajo perfil. Yo creo que hay cosas muy buenas para contar y que están pasando en el Valle del Cauca.

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