| 3/30/1998 12:00:00 AM

ETB, en la zona de candela

El futuro de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá se juega en el Concejo. Los grandes actores en el negocio de las telecomunicaciones están pendientes del resultado.

Será el "negocio del año" o el gran descalabro de la administración Peñalosa. En cualquiera de los dos escenarios, la venta de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá, ETB, es pieza clave en el futuro del negocio de las telecomunicaciones en Colombia. Para mediados de abril deberá haber humo blanco en el Concejo de Bogotá, que estudia el proyecto de venta de las acciones presentado en febrero por el alcalde Enrique Peñalosa. Los inversionistas y los competidores esperan los resultados para tomar sus decisiones.



Los actores están bien definidos. Por un lado, está la presidencia de la telefónica y la administración de Enrique Peñalosa, que respaldan la venta. Por otro, el sindicato, que se opone. El tercero es el juez que tiene en sus manos el futuro del proceso: el Concejo de Bogotá. Y el cuarto es el último eslabón de la cadena: el usuario, que tiene mucho que ganar o perder en la decisión, pero que no tiene canales para expresar su voz en los actuales momentos.



A este último actor es a quien más le interesan las respuestas a algunas preguntas fundamentales: ¿Por qué se vende la ETB? ¿Cómo será el proceso de venta? Y ¿a dónde irá la plata?



¿Por qué se vende?



A diferencia de lo que ocurrió en la administración Mockus-Bromberg, el proyecto presentado por el actual alcalde está amarrado a un Plan de Desarrollo para la ciudad, que sería financiado con los ingresos de la venta de la empresa. Con la decisión de amarrar la venta al desarrollo de un plan de inversión social, el alcalde Peñalosa se juega el todo por el todo. Una decisión en contra sería un descalabro significativo, pues toda su obra de gobierno quedaría en la incertidumbre.



Este enfoque es comprensible desde el punto de vista político, pues Peñalosa claramente optó por polarizar el debate sobre la ETB entre amigos y enemigos del desarrollo de la ciudad. Pero desde el punto de vista del negocio, su bondad es menos clara.



Al anunciar en el Plan de Desarrollo que los ingresos esperados en la venta eran de US$2.000 millones, se le está dando al mercado un precio de referencia que será imposible ignorar luego. Si el precio obtenido en la venta es inferior, será difícil eliminar la connotación de fracaso. Y si hay inversionistas dispuestos a pagar mucho más, se les está dando un argumento para no hacerlo.



Por otro lado, y en el terreno puramente político, en cuanto a la distribución de los ingresos de la venta cabe discutir qué es más efectivo, si diluirlos en muchos usos, como plantea Peñalosa, o concentrarlos en uno solo. En Puerto Rico, por ejemplo, los recursos de la pivatización de la telefónica fueron empleados para crear un fondo que aseguró la provisión de educación primaria en la isla hacia el futuro. Esto es más fácil que decirle a la gente que los ingresos se destinarán en 25% para vivienda, 22,5% para educación, 22,5% para infraestructura vial, 10% para transporte y sistema de buses, 10% para alcantarillado y pavimentos locales y 10% para parques y recreación, como está haciendo el alcalde.



El aporte de los inversionistas



El propósito de la venta ­aparte de obtener ingresos en dólares­ es involucrar en el desarrollo de la empresa a las firmas internacionales que mandan la parada en la revolución mundial de las telecomunicaciones. El inversionista aportará fondos y actualización tecnológica.



Sergio Regueros, presidente de la ETB, destaca además que en un mercado abierto a la empresa se le dificulta competir pues las normas del derecho público le implican muchas restricciones para responder con la agilidad necesaria a las demandas del mercado.



Regueros asegura que el margen operacional no es suficiente para la ampliación del portafolio de servicios y la modernización de la estructura física. Y mucho menos para estar en capacidad de competir con Capitel y EPM, sus rivales de telefonía local, con las empresas privadas de larga distancia y las de PCS ­Personal Communication System­ que llegarán en 1999. Y el pasivo pensional de US$470 millones, es el último factor que obstaculiza la capacidad de respuesta de la empresa.



Esta incapacidad es evidente en la actitud de los clientes corporativos hacia la ETB, de la cual se quejan constantemente.



El argumento en contra



Manuel Rodríguez, presidente del sindicato de trabajadores, afirma que los argumentos de Sergio Regueros sobre la falta de competitividad de la ETB no son ciertos. De hecho, acusa a Regueros de frenar la empresa para así justificar su venta con el argumento de la ineficiencia. El ejemplo común que respalda este punto de vista es el de Empresas Públicas de Medellín, una empresa pública eficiente y a la vanguardia en tecnología. La pregunta es: si en Medellín se puede, ¿por qué aquí no?



Rodríguez argumenta, además, que no cree que el destino del dinero de la privatización sea el que ha planteado Peñalosa, sino que esa plata irá a parar a otros bolsillos. Además, insiste en que la ETB ­que en diciembre y por mandato de la ley 142 de Servicios Públicos pasó a ser empresa por acciones­ es un patrimonio de todos lo que viven en la ciudad y está en capacidad de competir.



Estos argumentos hay que mirarlos por partes. Respecto a que la actual administración pueda estar entrabando a propósito la gestión de la empresa, esto es poco probable, si se tiene en cuenta que las utilidades aumentaron de $64.000 millones en el 95 a $197.000 millones del 97. También se ha registrado un mejoramiento de la eficiencia con nuevas líneas y servicios.



Esta conclusión, si bien va en contra del primer argumento, da respaldo al segundo: si EPM puede, ¿por qué nosotros no? La verdad es que la evolución de las dos empresas no es comparable. EPM tiene el privilegio de haber contado con un largo proceso de consolidación, en el cual fue posible mantener aislada a la empresa de la interferencia política durante décadas. No puede esperarse que la ETB de hoy alcance el mismo desempeño, llevando a cuestas al sindicato y al Concejo.



Además, EPM sigue manteniendo un monopolio en Medellín, mientras que la plaza de Bogotá es hoy objeto de todo tipo de competencia. En cuanto a que el dinero podría ir a usos diferentes a los planteados en el plan de desarrollo, este asunto se resuelve con una buena auditoría ciudadana, en la cual los miembros del sindicato podrían tener un papel de primer orden.



Frente a la opinión ciudadana, la última encuesta realizada por el Centro Nacional de Consultoría, el pasado 21 de enero, muestra un giro favorable en torno a la venta de la empresa. El 64% se mostró de acuerdo con el proceso y posterior inversión en proyectos sociales, mientras que el 36% se mostró en contra. La base de la encuesta fue de mil personas, divididas por estratos en la siguiente forma: 100 del alto, 500 del medio y 400 del bajo.



¿Cómo será la venta?



En torno a este punto hay consenso: si se hace la operación, lo importante es vender bien. La empresa tiene factores fuertes a su favor: una base de clientes de 1'800.000 líneas, los diversos servicios agregados que puede ofrecer, la participación que tiene en Comcel y su capacidad para competir en larga distancia.

Las circunstancias de la demanda serán determinantes en el precio que se pueda obtener para la venta.



Dependiendo del número de compradores que presenten ofertas, de su poder financiero y de lo que la ETB pueda aportar a sus planes estratégicos, el precio obtenido puede variar sustancialmente.



Los candidatos fijos para participar en el proceso son Telefónica de España, que hace poco concretó un importante negocio al comprar la Telefónica del Perú; y Stet, la teléfonica de Italia, que ha entrado con gran éxito a Bolivia. Otros candidatos potenciales incluyen a France Télécom y Deutsche Telekom.



La coyuntura regional también influirá en el proceso. La venta podría ocurrir al mismo tiempo con la privatización de Telebras en Brasil, que tiene todos los elementos para acaparar la atención de los compradores, y con la entrada de los PCS en Colombia, que pone una dosis de incertidumbre sobre la evolución del sector.



Paralelamente se están aplicando medidas en el corto plazo para aumentar el valor de la empresa. Entre ellas están el proyecto de incrementar la cobertura regional de la ETB y la intención de participar en las telefónicas de Pereira, Bucaramanga, Girardot, Ibagué, Huila y extender sus servicios a Sopó y Chía.



Estas consideraciones demuestran que la lucha en el Concejo es sólo la prueba de fuego inicial que marcará uno de los procesos más importantes para las telecomunicaciones en el país.
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