| 12/15/2016 12:00:00 AM

Lo que viene después de Trump para los empresarios

Lo que viene después de Trump para los empresarios

El cambio de presidente en Estados Unidos coincidió con la oficialización de una alianza de empresarios colombianos y estadounidenses que buscan profundizar la relación bilateral. Estos son sus planes y preocupaciones.

Las amenazas del próximo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con respecto a revisar los Tratados de Libre Comercio (TLC) o sancionar a las compañías de su país que decidan montar plantas o generar empleos en naciones distintas a la suya, tienen consternado a medio planeta y, en especial, a países como Colombia, que tienen al Tío Sam como su principal socio comercial.

Si bien Colombia es el socio número 25 de Estados Unidos y hasta ahora el TLC ha resultado más beneficioso para los estadounidenses que para los colombianos, se teme que ante una decisión de Trump de hacer un cambio en la política comercial, Colombia termine perjudicada.

Esa posibilidad, en la que también resultarían damnificadas las multinacionales que operan en el país, fue discutida durante una reunión en Cartagena que le dio vida al Consejo Consultivo Empresarial Colombia -Estados Unidos, conformado por empresarios de ambas naciones, con el objetivo de fortalecer la relación comercial bilateral y blindarse de los cambios que traen los diferentes gobiernos. El consejo fue anunciado en febrero pasado para  potencializar las ventajas del país tras el postconflicto.

Este tipo de consejos ya existen con otras 12 naciones como Japón, Sudáfrica, Turquía y Brasil y son promovidos por la Cámara de Comercio de Estados Unidos, el mayor gremio empresarial del mundo, al representar 3 millones de empresas.

Para el Consejo Consultivo de Colombia, la Cámara se unió con la Andi y además tuvo como promotor al embajador del país en Washington, Juan Carlos Pinzón. Según el funcionario, este nuevo mecanismo no solo busca dar estabilidad a la relación comercial, independiente del partido político que esté en el poder, sino demostrarles a los estadounidenses que Colombia es un socio estratégico y que en el contexto global es una de las pocas economías que aún crece. “El que no llegue pronto a Colombia se va a arrepentir. Es un país con una población grande y joven y con muchos recursos naturales. Es hora de sacarle provecho a la comparación con otras naciones y de empezar a mejorar en competitividad”, dice el funcionario y agrega que este Consejo no solo busca vender el país, sino también que los empresarios estadounidenses nos ayuden a ver áreas para mejorar.

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El Consejo está conformado por 15 CEO de grandes empresas colombianas como Aviatur, Grupo Sura, Grupo Bolívar, Grupo Nutresa y Grupo Argos; y 15 CEO de firmas estadounidenses con intereses en el mercado nacional, entre ellas Coca-Cola, Occidental Petroleum y Drummond. Todos estos ejecutivos estuvieron en Cartagena en la firma del memorando de entendimiento que dio vida al Consejo.

Un gana-gana

Ernesto Fajardo, presidente de Alpina, dice que este mecanismo es útil ante la incertidumbre que existe por el cambio de administración en Estados Unidos y piensa que es un gana-gana, no solo para las empresas colombianas, que como la suya tienen una importante presencia en el país del Norte, con 100 empleos e inversión, sino también para las estadounidenses, por el hecho de que Colombia es un gran consumidor de materias primas americanas.

En eso coinciden César Caicedo, presidente de Colombina, y Harold Eder, presidente de Manuelita, para quienes la incertidumbre generada por Trump hace necesario buscar estrategias que aseguren relaciones estables y, según ellos, el sector privado puede ejercer esa función.

“Los gobiernos van y vienen, en cambio los empresarios trabajan para el largo plazo”, enfatiza Caicedo, y Eder agrega que, aunque hay que darle un compás de espera a Trump, por ahora las señales indican que se van a mantener las relaciones económicas bilaterales.

David H. Petraeus, miembro de la junta directiva de la firma de inversión The KKR Global Institute, aplaude el proceso de paz, pero considera que el gran desafío está en aprobar las leyes que lo acompañan. Así mismo, piensa que la tarea que viene consiste en integrar las zonas antes dominadas por las Farc. “También es muy importante lo que hagan en materia tributaria. Es necesario bajar la renta a las empresas sin afectar el recaudo”, reitera.

Igualmente, Jane Fraser, CEO del Citi Group para América Latina, señala que Colombia es su octavo mayor mercado y que está complacida al ver que, pese a la devaluación y a la caída del ingreso petrolero, Colombia sigue creciendo. Dice que le gusta invertir acá, pues nuestro mercado de deuda pública es bastante líquido y hoy 25% está en manos de extranjeros. También considera que la estructura tributaria es muy compleja y cree que es necesario flexibilizarla; por ejemplo, bajando la retención en la fuente a inversionistas extranjeros, hoy de 14%.

Por su parte, Stephen Scherr, CEO de Goldman Sachs, sostiene que el país hoy enfrenta riesgos manejables (la reforma tributaria) y no manejables (el alza en las tasas de interés de la FED). Advierte que, frente a la tributaria, los mercados destacan la voluntad del Gobierno de hacer el cambio, pero les preocupa que pueda impactar la calificación. También afirma que el dividendo de la paz se va a sentir en el largo plazo, mediante la atracción de inversión extranjera y destaca los proyectos 4G, en donde su firma ha sido protagonista al conseguir financiación.

Ojalá las buenas intenciones de los empresarios ayuden a contener los posibles cambios que traiga Trump.

Son consejos, no órdenes

Myron Brilliant, vicepresidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Estados Unidos y uno de los promotores del Consejo Consultivo Empresarial, dice que su objetivo no es decirle a Colombia lo que debe hacer, sino dar consejos en una forma colaborativa y sostenible en el tiempo. Agrega que este es el mejor momento para hacerlo, pues después de 16 años del Plan Colombia, ya es hora de enfocarse en lo económico.

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“Lo que buscamos es enviar un mensaje a la comunidad empresarial de que Colombia se prepara para un nuevo futuro. Nos interesa ser parte de la mejora del mercado laboral, de la educación, la infraestructura y del desarrollo económico sostenible. Es el momento perfecto para sacar provecho a la impresionante transformación del país”, reitera y agrega que, si bien la transición presidencial en Estados Unidos genera incertidumbre, su plan es recordarle al presidente Trump la importancia de las relaciones con socios claves como Colombia, que comparten su idea de globalización y libre mercado.

Los más educados

“Pocos países están hoy como Colombia, con tanta luz y esperanza de cambio y con la educación como prioridad”, dice David Levin, CEO de McGraw-Hill Education, para quien el país implica una gran oportunidad de negocios, pues es uno de los mercados en donde están probando su software de educación basado en inteligencia artificial.

“En los últimos tres años hemos invertido US$700 millones en un software que está al servicio de los profesores, pues ayuda a saber si los estudiantes realmente aprendieron. Si no lo logran, se alerta al maestro para que intervenga. Con esta herramienta estamos personalizando la educación y este año la lanzamos en Colombia, con pruebas en 20 instituciones”, señala y agrega que no importa quién sea el presidente de Estados Unidos, pues la educación es un tema global. En América Latina ve oportunidades en matemáticas e inglés y Colombia es su segundo mercado después de México. “Además, es donde vemos más oportunidades por el proceso de paz y por la meta de convertirse en el más educado de la región, así como su apuesta hacia el bilingüismo”, subraya Levin.

Experiencia en inversiones

Tanto el fondo de capital privado Darby Overseas, como su propietario Franklin Templeton Investments –uno de los mayores fondos de inversión en emergentes– son activos en Colombia y las opiniones de sus directivos son muy escuchadas.

Uno de ellos es Richard H. Frank, presidente de Darby Overseas, quien lleva más de 20 años invirtiendo en Colombia y dice que lo va a seguir haciendo. “En el mundo hay una competencia por el capital y Colombia es una de las ‘niñas bonitas’ para las inversiones internacionales. El país debe seguir demostrando que está bien manejado en lo fiscal y lo regulatorio, al tiempo que debe seguir educando a su gente para tener trabajadores bien preparados, como también mejorar la infraestructura”, opina. Para Frank, el intercambio comercial entre países debe ser el motor del crecimiento global, pero dicho intercambio ha caído en los últimos años y hay dudas sobre su futuro próximo. En el caso de Colombia, considera que debería desarrollar más productos para exportar, por ejemplo, en agro e industria.

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