| 4/30/2015 5:00:00 AM

La joya de Ecopetrol

Cenit es uno de los activos clave de la industria petrolera colombiana. Con un precio que podría superar los US$10.000 millones, se convierte en la joya de la corona de Ecopetrol. ¿Cuál es la estrategia para su futuro?

Con apenas tres años de vida, Cenit, la filial de transporte de hidrocarburos de Ecopetrol, ya está empezando a tomar cara de gigante. El año pasado las ventas de la compañía alcanzaron los $3 billones y sus indicadores empezaron a mostrar las bondades de la decisión estratégica más importante que haya adoptado Ecopetrol en los últimos años: escindir en Cenit todos sus activos y participaciones en el negocio del transporte.

El vicepresidente de Operaciones de Ecopetrol, Camilo Marulanda, y quien se encargó de estructurar esa movida y fue el primer presidente de Cenit, señala que la compañía va por muy buen camino, gracias a la mayor eficiencia, lo que ha generado un crecimiento importante de la rentabilidad.

Según Marulanda, los estándares que establecía Ecopetrol para la administración de estos activos implicaban mayores costos y golpeaban claramente la productividad de la firma, porque, por ejemplo, las políticas de seguridad industrial tenían los estándares de refinación y no de transporte. Con el antiguo sistema, en el que el transporte era apenas una unidad de costos de Ecopetrol, se generaban muchas ineficiencias.

Pero la estrategia cambió y los resultados ya se empezaron a notar. Cenit fue en el último trimestre del año pasado la segunda compañía subordinada de Ecopetrol que más utilidades le dejó, con un monto total de $370.000 millones. Según Marulanda, el margen Ebitda viene creciendo fuerte y pasó en los últimos años de 8% a 45%.

Desde la otra perspectiva del balance, la escisión de Cenit sinceró las cuentas de Ecopetrol, pues ahora la petrolera tiene unos mayores costos de transporte, que compensa con los mayores ingresos que genera Cenit.

Ajustar o ajustar

Los buenos resultados se explican también por las medidas de ajuste que han sido implementadas. Por esta vía se mejoró la estructura de costos reduciendo el valor de los contratos y disminuyendo personal.

Uno de los factores que ha ayudado al balance es que la tarifa de los oleoductos se liquida en dólares; así, la devaluación reciente del peso ha contribuido a mejorar el balance de la compañía.

A pesar del buen panorama, Cenit es una compañía cuyo comportamiento depende de la industria para la que trabaja; esto es, la petrolera. Como no han sido buenos tiempos, los desafíos son enormes.

En primera instancia la apuesta es que la firma termine pronto los proyectos en los que avanza y que exigen enormes inversiones. Una vez concluidos, esto le dará una posición más robusta para ofrecer mayores niveles de capacidad transportadora.

En este frente hay tres grandes obras que deberían estar concluidas pronto. La primera es el proyecto Ocensa 135. La meta es que el oleoducto pase de una capacidad de transporte de 615.000 a 750.000 barriles por día, antes de junio de 2016. La inversión en este proyecto es de cerca de US$800 millones. En Ocensa, Cenit cuenta con 75% de la participación accionaria.

Los otros dos proyectos son, primero, Magdalena 100, que es completamente de Cenit y que exige inversiones por US$300 millones. Se trata de la línea que sale del centro del país a Coveñas, que va a pasar de una capacidad de 60.000 a 100.000 barriles por día. Segundo, el tramo San Fernando-Monterrey, que transporta los crudos de Chichimene y Castilla. Se busca pasar de 340.000 a 450.000 barriles día. Las inversiones son por US$800 millones.

Todos estos proyectos fortalecerán la posición de Cenit en el negocio del transporte de crudo, negocio que ha venido presentando un ajuste a causa de la crisis en el sector petrolero. Por ejemplo, recientemente un grupo de cuatro empresas, entre las que se encuentran Talisman, Total, Cepcolsa y Petrominerales, vendieron 25% del total de la participación accionaria de Ocensa al fondo estadounidense Advent. Por su lado, Pacific Rubiales vendió parte de su participación accionaria en el Oleoducto de los Llanos y en el Oleoducto Bicentenario a la IFC.

En medio de todas estas movidas, la consolidación de Cenit se convierte en una gran noticia para la empresa más grande de Colombia.

¿Y el futuro?

Ni las directivas de la compañía, ni el Gobierno ni los miembros de la junta directiva de Ecopetrol se atreven todavía a hacer algún diagnóstico sobre el futuro de la firma. Sin embargo, es claro que la estatal petrolera cuenta en Cenit con un activo valiosísimo. Con un Ebitda superior a los US$1.300 millones, no es descabellado pensar que la compañía podría valer cerca de US$10.000 millones.

Así las cosas, si el panorama para Ecopetrol se sigue complicando y necesita apalancar sus inversiones para fortalecerse en lo que sería su eje estratégico en exploración y explotación de crudo y refinación –como lo advirtió el nuevo presidente Juan Carlos Echeverry en varias entrevistas en los últimos días–, Cenit podría convertirse en una posible fuente de financiación para la compañía.

Varios escenarios se han planteado para el futuro de Cenit: desde la búsqueda de un socio estratégico hasta una eventual salida a Bolsa. Aunque es claro que las directivas de Ecopetrol no están viendo ese panorama ahora mismo, pues Cenit está en proceso de consolidación, señales como el nombramiento de Michel Janna en la vicepresidencia financiera (venía del Ministerio de Hacienda) han despertado especulaciones.

Los temas clave para el futuro próximo de la compañía son dos: primero, la definición de un nuevo esquema tarifario por parte del Gobierno para los oleoductos y poliductos. En este tema deben trabajar tanto el Ministerio de Minas como la Comisión de Regulación en Energía y Gas (Creg). El asunto toca el nervio del balance de la compañía y por eso hay mucha expectativa en cuanto a las definiciones por parte del Gobierno.

El otro asunto es la situación general de la industria, pero especialmente los volúmenes de producción en Colombia. Actualmente el país viene sacando cerca del millón de barriles por día. La compañía se ha preparado para enfrentar una mayor producción. Sin embargo, el dilema es el mismo de toda la industria petrolera colombiana: ¿habrá algún nuevo hallazgo que permita superar la incertidumbre?

Cenit está consolidando sus actividades y su balance. Por los primeros resultados queda en evidencia que la decisión de escindir los activos de transporte de Ecopetrol fue una buena salida. Sin embargo, tanto los temas regulatorios como los volúmenes de producción de crudo siguen abriendo enormes incertidumbres sobre la que ya es una de las joyas de la corona del mundo empresarial colombiano.
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