| 5/14/2010 12:00:00 PM

EPM, el nuevo coloso

El Grupo Empresas Públicas de Medellín es, hoy por hoy, el segundo conglomerado más grande del país, por ingresos. Está tras dos de los principales negocios que deben definirse en energía -Isagen e Hidroituango- y ya se plantean propuestas de cambio en su estructura y objeto social.

Los resultados económicos del año pasado para las empresas que operan en Colombia arrojaron un dato revelador. Después de Ecopetrol, el Grupo Empresas Públicas de Medellín (EPM) se convirtió en el nuevo gigante, por ingresos, del panorama empresarial.

Sus ventas -en negocios de energía, agua y telecomunicaciones- llegaron a $7,5 billones, un crecimiento de casi 20% frente a 2008, siendo una de las pocas empresas entre las diez primeras del país que no decreció. Además, su utilidad neta llegó a $1,5 billones, lo que representa un aumento del 21% frente al año inmediatamente anterior, y tuvo el segundo Ebitda más alto de las empresas en Colombia, con $2,7 billones.

Este salto en el ranking empresarial, que le significó pasar del puesto 11 en 2008 al segundo lugar en 2009, refleja la importancia estratégica que tiene no solo para el municipio de Medellín -su propietario- sino para todo el país.

Hoy EPM enfrenta varios retos. Por un lado, los estratégicos, operativos y de negocios; y, por el otro, los estructurales. Entre los primeros está su interés en el corto plazo por participar en dos de los más importantes negocios de generación de energía en el país -uno de sus principales ejes-. Así mismo, la compañía ha manifestado su voluntad por quedarse con la participación de la Nación en Isagen -negocio que ascendería a unos $3 billones-, pero en el que enfrenta problemas regulatorios porque podría quedar por encima del límite permitido por la ley en participación en generación. Y, además, es una de las calificadas para construir, mantener, operar y administrar Hidroituango, la que sería la central hidroeléctrica más grande del país con una capacidad de 2.400 MW y una inversión cercana a los US$3.000 millones.

En el caso de los estructurales, se han retomado planteamientos en torno a cambios en la institucionalidad de EPM que podrían desembocar en una democratización de su participación y en una ampliación de su objeto social.

El crecimiento

¿Qué le permitió crecer de esta forma en 2009? Dos hechos relevantes ayudaron: las adquisiciones de las electrificadoras de Santander y Norte de Santander y que, como consecuencia de las disminuciones en disponibilidad de algunos agentes de generación de energía en el mercado, se generó una mayor demanda para EPM. En telecomunicaciones ingresó a los mercados de Cartagena y Cali y avanzó en el desarrollo del modelo de televisión por el protocolo de internet (IPTV, por su sigla en inglés) que a la fecha tiene más de 100.000 abonados.

Sin embargo, para este año las metas, inicialmente, no son tan altas. "Hemos planteado un crecimiento entre el 7% y 8%, pues hay elementos que han entrado a jugar en contra de esas expectativas, como el impacto del Fenómeno del Niño", explica Federico Restrepo, gerente de la compañía.

Para 2015, el Grupo EPM tiene como objetivo alcanzar ingresos por US$5.000 millones, el cual acortó con las cifras del año pasado pues estas alcanzaron US$3.750 millones. Sin embargo, eso también le va a exigir una gran apuesta en inversiones, planteadas en unos US$5.000 millones, en el desarrollo de megaproyectos -como la planta de tratamiento de aguas del río Medellín y proyectos hidroeléctricos de corto y mediano plazo, como Porce III y Porce IV- y expansiones internacionales. En la primera semana de mayo, el gobierno nacional le autorizó un cupo de endeudamiento por US$1.000 millones.

El corto plazo

Precisamente, EPM tiene en la mira los dos grandes negocios de generación de energía en el país. Por un lado, ante la decisión del Gobierno de vender más del 50% de Isagen, que corresponde a su participación en esa empresa de generación, EPM manifestó su interés. ¿Por qué? La mayoría de las centrales de Isagen hacen parte de la misma cadena de las centrales de generación de EPM en Antioquia, lo que le permite generar sinergias. Sin embargo, la regulación establece que los jugadores pueden tener máximo el 25% de la capacidad de generación de energía y, en casos de crecimiento orgánico -no por adquisiciones-, puede llegar hasta el 30%.

Esto ha desatado suspicacias sobre un eventual favorecimiento a EPM en la regulación, a tal punto que la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), en una resolución publicada para consulta de los usuarios sobre la franja de potencia, aclaró que "este proyecto de Resolución no propone modificación alguna a las normas vigentes que imponen restricciones para incrementar mediante adquisiciones la participación en la actividad de generación más allá del 25%".

Según Restrepo, "el borrador de resolución que se conoció recientemente dice que la franja de potencia sigue estando vigente, lo único que cambia es que si no se obtiene más del 50% en los procesos de adquisición -o en otras palabras, el control de la sociedad adquirida- simplemente la franja de potencia no le aplica. Se puede tener una posición de ser socio mayoritario sin ser socio controlante". Y agrega: "cualquiera que sea el proceso lo haremos con sujeción a la normatividad".

Por el lado de Hidroituango, EPM es una de las empresas clasificadas para adelantar la estrategia financiera, construirlo, operarlo, administrarlo y explotarlo económicamente durante un determinado tiempo, al cabo del cual revertirá a sus propietarios (mecanismo conocido como BOMT, por su sigla en inglés). A cambio, los accionistas recibirán una prima inicial por el negocio y unos ingresos fijos durante los años de la operación.

La pregunta de expertos del sector es si EPM tiene el músculo para enfrentar estos dos negocios y qué implicaciones regulatorias tendría. "No se trata de comprar solo dos activos, sino de desarrollar proyectos que solo verán ingresos en el largo plazo", dice un banquero de inversión.

Si bien Isagen hoy es una de las mayores generadoras del país, en su portafolio está la construcción de Hidrosogamoso, un proyecto cuya inversión asciende a US$2.200 millones y el cual elevaría en 40% la capacidad de la empresa. También está el desarrollo de Hidroituango, proyecto que solo entrará a operar en 2018. "Creo que financieramente solo cabe uno de los dos porque, al final del día, estaría comprando dos proyectos. Regulatoriamente, creo que no le cabría ninguno", agrega el banquero.

Otros, como el profesor universitario Fernando Azuero, plantean que en los próximos años la concentración del mercado alrededor de EPM va a ser mayor. "Con las subastas de energía en firme ya adjudicadas, la capacidad de generación del país se va a ampliar en 4.080 MW. En tres de los proyectos que van a entrar en operación va a participar EPM, con 1.636 MW: Porce III, Porce IV y Pescadero-Ituango", escribió en una reciente columna en el diario Portafolio.

Para Restrepo, todo dependerá del modelo que se desarrolle. "EPM tiene la capacidad de atender esas obligaciones, por supuesto, dependiendo de cómo se planteen las propuestas y los esquemas societarios. Allí se establecerá el escenario que corresponda para definir cuáles son las necesidades de recursos de inversión que se requieren en los próximos años", comenta el gerente de EPM.

El mediano y largo plazo

Dentro de la agenda de EPM ha estado presente el tema de la internacionalización. "Viendo los ejemplos de ISA y Ecopetrol, que han encontrado crecimiento en los mercados externos, tarde o temprano lo va a tener que hacer", señala un banquero de inversión. Aunque pareciera que las decisiones están aplazadas, Restrepo contra-argumenta: "seguimos explorando posibilidades en el exterior porque las oportunidades se presentan una sola vez. No están en stand by, estamos mirando posibilidades en distribución de energía y agua".

El otro tema fundamental es el institucional. Que pueda, por una parte, acceder a mayores recursos para la expansión de la empresa y, por otro, generar recursos para la ciudad y la región que le permitan realizar sus planes sociales y de desarrollo. Uno de los aspectos que se ha tocado es el de la eventual democratización accionaria. El Comité de Seguimiento a EPM, una organización creada por el Consejo Intergremial de la región, en un documento de marzo pasado, plantea varios interrogantes, entre los cuales se destacan los siguientes: "¿Es viable democratizar parte del capital de EPM sin afectar el control y el liderazgo ejercidos por el Municipio de Medellín? ¿Es concebible liberar recursos para el Municipio, provenientes de EPM, con destinación al objeto social de la Administración?"

A este se suma la preocupación de su manejo. Desde hace varios años, expertos y analistas del orden nacional han planteado la necesidad de blindar a EPM que, aunque es y ha sido modelo de gestión, puede desenfocarse por su carácter público. "Es necesario blindarla contra cualquier exaltada creatividad que en algún momento decidan los políticos que lleguen a administrarla", advierte un ex funcionario del Gobierno.

Otra de las preguntas que plantea el Comité de Seguimiento es la ampliación del objeto social de EPM. "¿Es deseable ampliar el objeto social de EPM para que asuma la gestión de proyectos de infraestructura? El paradigma es ISA, empresa que enfrentará el reto de las concesiones viales. Si ISA se involucra en el negocio de las cuatro dobles calzadas, se podría pensar que es dable que EPM se comprometa en proyectos como la concesión del Puerto de Tribugá y las vías de conexión con el interior del país", señala el informe.

La actual administración de EPM responde que "el enfoque de las dos últimas administraciones ha sido el de no tocar la estructura de EPM. Nuestra posición es mantener a EPM como una sociedad industrial y comercial del Estado de propiedad del municipio de Medellín sin abrirla a una participación accionaria. Eso no implica que en el desarrollo de otros proyectos pueda realizarse de manera conjunta con otros accionistas, pero no abriendo la compañía sino participando con ellos, como ya lo hemos hecho", explica Restrepo.

En el caso de la ampliación del objeto social, Restrepo considera que no es viable hacerlo. "Nuestro objeto social es lo suficientemente amplio y demandante como para estar buscando otras posibilidades de participación en el desarrollo de otras obras de infraestructura, distintas a las de los sectores en los que está comprometido", sostiene. "Zapatero a tus zapatos", puntualiza.

El protagonismo de EPM en el panorama empresarial del país es muy alto. Y el potencial para convertirse en la nueva multilatina colombiana está sobre la mesa. Las decisiones del futuro inmediato definirán el porvenir de la compañía.

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