| 5/12/2016 12:00:00 AM

EPM hace un alto en el camino para ordenar la casa

El impacto del Fenómeno del Niño, la devaluación y los problemas con la generadora de Guatapé han obligado a EPM a replantear sus metas. En junio se conocerá la nueva apuesta.

Para Jorge Londoño de la Cuesta, gerente de Empresas Públicas de Medellín (EPM), los cuatro primeros meses de este año –y también los primeros de su gestión– fueron atípicos: el año y el cargo lo recibieron con la crisis en el sistema de energía del país que amenazó desde octubre pasado con un racionamiento, una devaluación superior a 30% y el proceso de venta de Isagen, en donde EPM tiene 13% de participación. Pero lo más complejo estaba por llegar.

Mientras Londoño apenas se ajustaba a diseñar sus planes y estrategias, y a defender ante el Concejo de Medellín los beneficios de la venta de la participación de EPM en Isagen, la central hidroeléctrica de Guatapé, que además alimenta con sus aguas las centrales de Jaguas, Playas y San Carlos, tuvo un accidente en un proceso de mantenimiento en el que se quemaron los cables que sacan la energía de la caverna de máquinas a la superficie, dejando por fuera más del 10% de la energía del país.

La estrategia se convirtió en un plan de choque para garantizar la entrada en operación de la planta, buscando por el mundo los cables y diseñando la logística para que estuvieran a punto. Casi una semana antes de lo planeado, la primera etapa de Guatapé entró en servicio y se espera que para julio ya esté toda la planta operando normalmente.

Ya sin la amenaza del racionamiento ni las tensiones que generó el accidente en Guatapé, y con el proceso de venta de las acciones de EPM en Isagen en marcha –entrarán en la segunda etapa de la Oferta Pública de Acciones que hará Brookfield a los minoritarios– (ver recuadro), Londoño y su equipo en EPM están ajustando la estrategia hacia el futuro.

“Esta administración es de gestión, más que de crecimiento. Vamos a organizar la casa y a ponerla a punto. El nivel de endeudamiento ya no da más, tenemos un plan de inversiones con suficientes tareas y una transformación organizacional que no se ha terminado, incorporando –además– las operaciones internacionales a la estructura del Grupo EPM”, dice Londoño de la Cuesta.

¿Qué significa esto? EPM en este momento está revaluando su mega (las metas que tiene para un periodo específico), que –de acuerdo con la administración anterior– era llegar a 2022 con unos ingresos por US$16.200 millones anuales. La nueva mega se conocerá en el mes de junio.

Según Londoño, este ajuste no necesariamente significará metas más ambiciosas, pues El Niño y la devaluación tienen impactos sobre las proyecciones de la Mega. “El Niño le costó a EPM –en 12 meses– cerca de $800.000 millones. Ese impacto se da por costos”, señala. Además, el grupo tiene deudas por un poco más de $20 billones “y en dólares es cerca de 30%”, agrega.

Así las cosas, ¿en qué quedan los planes que traía EPM en dos frentes: uno, internacionalización que la llevó a Chile, México, Panamá, Guatemala y El Salvador; y dos, nuevos negocios como el caso de infraestructura, con las concesiones viales que pensaba desarrollar en Medellín en alianza con ISA y la Alcaldía? “En pausa”, dice Londoño.

La razón es que con la banca multilateral y los acreedores de bonos, EPM tiene unos covenants que obligan a que el índice de la relación deuda/Ebitda no esté más allá de 3,5 veces. “Con el problema de El Niño y el de la devaluación, ese índice está en el borde y eso nos obliga a hacer una pausa y terminar lo que ya viene avanzando, lo que también es muy ambicioso”, explica Londoño.

El plan de inversiones en los próximos años es de más de $11 billones y la de mayor importancia es Ituango, el mayor proyecto de generación del país, con 2.400 megavatios instalados, y cuya primera etapa –la mitad– debe entrar el primero de diciembre de 2018.

Además, entre otros proyectos tiene uno de geotermia en el Nevado del Ruiz, que está en análisis, y otro, Nueva Esperanza, de 600 megavatios que está contemplado en el plan de expansión.

Por el momento, mientras se ajusta la estrategia, tres definiciones están en la agenda. La primera, las dificultades que en materia de gas se han venido dando y que han generado tensiones con TGI, la transportadora de gas. “El punto es que nos tienen que entregar el gas a una presión determinada cerca de Barrancabermeja para que tengamos la presión suficiente para llevarla a Medellín. Y no estaba llegando con la suficiente presión, generando dificultades para atender a los clientes. Fue un lío, pero temporalmente ha sido superado el problema. Sin embargo, estructuralmente hay que arreglarlo y para hacerlo es necesario montar unas instalaciones que repotencien la presión”, advierte Londoño.

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La segunda tarea es el manejo de la relación con la Gobernación de Antioquia, con quien EPM es socio en el proyecto de Ituango. Según el Gerente de EPM, las relaciones están en periodo de acople y de armonización de las agendas, pero al explicar la composición de la sociedad Hidroituango, donde la Gobernación, a través del Idea, tiene la mayor participación con un poco más de 50%, deja en evidencia las expectativas del gobernador Luis Pérez. El proyecto lo desarrolla EPM a través de un contrato que se llama un BMOT (construir, manejar, operar y transferir). “El Gobernador tiene la idea de que cuando entre a operar la central en el año 2018 va a recibir recursos, pero no es así. Primero, EPM tiene que recuperar la inversión que hizo. Es tiempo variable y se puede demorar del orden de 60 años con una tasa real de retorno de 11%”, explica Londoño.

Y la última está relacionada con la posibilidad de que EPM entre a pujar para su negocio de telecomunicaciones –donde tiene 50% más una acción en la empresa Tigo Une– en la venta de la ETB, que anunció hace unos días la Alcaldía Mayor de Bogotá en su Plan de Desarrollo. “Como mínimo, vamos a estar mirando y evaluando la pertinencia. Es un hecho relevante que se está dando en el mercado y que tenemos que estudiarlo. Cuánto vale y si vamos a entrar o no lo dirá el análisis”, puntualiza el funcionario.

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Después de la tempestad, viene la calma para EPM. Sin embargo, para este –uno de los grupos más importantes del país– la consolidación será su tarea clave y apenas está empezando.

La plata de Isagen

Cuando el Gobierno anunció la venta de su participación (57%) en Isagen, para EPM empezó una carrera contra el tiempo, pues tras los análisis internos, la mejor salida era vender también sus acciones, 13%, que al precio que pagó Brookfield suman cerca de $1,5 billones.

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Pero debía lograr la aprobación del Concejo que, en primera instancia, la negó. Luego, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, apeló la decisión y se llevó a una nueva comisión y fue aprobada allí y en la plenaria.

El proceso se dará en la segunda etapa de la OPA que lanzó Brookfield, que estará abierta del 23 de mayo al 23 de julio, y EPM considera que llegará a tiempo para la venta. De los $1,5 billones, $125.000 millones van para la Dian por ganancia ocasional y al municipio, inicialmente, $45.000 millones. En ese sentido, y luego de las deducciones iniciales, la operación le deja a EPM cerca de $1,3 billones.De ellos, para la Alcaldía van $600.000 millones que servirán para desarrollar el Tranvía de la 80. Sin embargo, la atención del accidente de Guatapé le vale a EPM unos $600.000 millones que si bien están asegurados, mientras se da el proceso, la empresa vería estresada su caja. Por eso, el acuerdo es que los $600.000 millones se entregarán de a $150.000 millones cada año. EPM, por su parte, destinará $100.000 millones para mejorar las coberturas en el suministro de agua potable en la ciudad y los $600.000 millones restantes van para el plan de inversiones.

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