EPM gana, el país pierde

| 9/29/2000 12:00:00 AM

EPM gana, el país pierde

EPM logró acorralar al Gobierno y suspender la privatización de Isagen. ¿Qué hay detrás de las maniobras de la empresa?

El pasado 13 de septiembre parecía ser un buen día para el ministro de Minas y Energía, Carlos Caballero. Después de semanas de intensas negociaciones, recibió en la mañana una carta de Ramiro Valencia Cossio, gerente de EEPPM, pidiéndole una reunión con el fin de ultimar detalles sobre los términos definitivos del acuerdo que exigía Empresas Públicas de Medellín para presentarse a la privatización de Isagen. Al fin se vislumbraba un camino para la venta de la empresa, lo que era definitivo para las finanzas del Gobierno.

A las 4:45 de la tarde de ese mismo día, EEPPM entró a la lista de precalificados, junto con Enron, AES y la española Unión Fenosa, y todo indicaba que se iba a producir una interesante "pelea" por la compra de la empresa, lo que para el Gobierno habría significado vender a buen precio con una prima del 15% o 20% sobre el precio base. Pero la felicidad duró poco. Cuando el gobierno se felicitaba porque todo estaba listo para que el 30 de septiembre se vendiera Isagen, la Corte Constitucional citó a una rueda de prensa a las 7:00 p.m., casi dos horas después de la precalificación, y arruinó la celebración.



El alto tribunal le dio la razón a EEPPM en una tutela que había interpuesto para reclamar sus derechos y poder adquirir la mayoría de las acciones del principal generador de energía de Colombia, aunque estudios habían demostrado que EEPPM quedaba con una posición dominante en el mercado y por ello se le había limitado su participación.



La tutela había sido negada en primera y segunda instancia, pero la Corte al final se pronunció a favor de EEPPM con una consecuencia adicional: las entidades debían "suspender transitoriamente" la venta de Isagen, mientras que el Consejo de Estado tomaba una decisión sobre las demandas de EEPPM, en torno a que se le violaron los derechos constitucionales de igualdad, debido proceso, asociación y libertad de empresa.



La noticia fue un duro golpe para el Gobierno pues ya había logrado un preacuerdo con EEPPM y todo indicaba que la venta era una realidad, y que el punto de la tutela de la inequidad en el tratamiento estaba casi resuelto.



Este punto hacía relación al tema de las contingencias de Isagen, una vieja demanda en la que EEPPM le exige a Isagen el pago por el uso del sistema hídrico de Antioquia. EEPPM estima esas contingencias en $600.000 millones y ya se había llegado a un principio de acuerdo para reconocerle esta contingencia, al igual que a los demás precalificados, lo que destrabó la participación de EEPPM, y la llevó a estar en la precalificación.



Precisamente este preacuerdo, en el que EEPPM se comprometía a entregar a un tercero el manejo del proceso con Isagen en caso de comprar la compañía, para asegurar la transparencia en la defensa de los intereses de la Nación, hizo que se planteara una rápida salida al impasse. Se pidió a EEPPM que dejara por escrito que no se estaban violando sus derechos para así poder continuar con la privatización.



Todo quedó listo para que el 19 de septiembre, durante la reunión que estaba previamente programada entre el Ministro y el gerente de EEPPM, se reviviera el proceso que estaba herido de muerte. El gobierno no contaba con el cambio de opinión de Ramiro Valencia Cossio. La reunión fue intensa, y en ella el gerente de EEPPM, armado con la decisión de la Corte, fue enfático. La única forma en que EEPPM escribiría la carta era si el gobierno derogaba la resolución 042 de la Creg, Comisión Reguladora de Energía y Gas, que no les permite comprar la mayoría de Isagen. No valieron argumentos, ni el hecho de que EEPPM ya hubiera aceptado ofertar por el 45% y participar en la precalificación. Ante la negativa del Gobierno a cumplir esta exigencia, el Ministro le solicitó a Valencia que llevara el tema a discusión de su junta directiva.



Al otro día, Valencia viajó a Praga para asistir a la reunión del FMI, y el ministro Caballero canceló el proceso de venta, a pesar de que no se siguieron los procedimientos legales para notificarlo de la sentencia de la Corte. Si bien la norma indica que debe ser el juez de primera instancia el que lo haga, en este caso la Corte remitió una copia de la sentencia "para los fines pertinentes" y los abogados prefirieron darle cumplimiento, por si acaso. De esta forma, uno de los procesos de privatización más importantes para el gobierno quedó congelado indefinidamente.



Lo que está en juego



Para el Gobierno, haber tenido que suspender la privatización de Isagen es un duro golpe, no solo porque estaba contando recibir por este concepto como mínimo US$415 millones antes de terminar el 2000, sino porque la venta de este activo es uno de los compromisos que pactó con el FMI.



Como están las cosas, es muy difícil que la venta se pueda dar este año, a menos que EEPPM cambie de opinión, y también es muy probable que si el proceso se alarga más de dos meses, los proponentes internacionales se retiren.



Pero lo más peligroso es que el problema de fondo es un choque de poderes entre la estrategia jurídica de EEPPM y los requerimientos fiscales del Gobierno por una reglamentación: la resolución 042 de la Creg (ver intertítulo).



Nadie duda de que EEPPM está en su legítimo derecho de interponer cualquier recurso jurídico que esté a su alcance para defender sus intereses, pero sería una señal perversa para los inversionistas que una reglamentación se cambie para satisfacer intereses particulares.



Y, como está planteado el juego, eso es precisamente lo que busca EEPPM, aprovechando la urgencia que tiene el Gobierno de conseguir recursos frescos y de cumplirle al FMI. Si EEPPM no envía la carta, la venta de Isagen queda sujeta a un pronunciamiento del Consejo de Estado, que no tiene un término definido, y que no se produciría antes de terminar el año, según indica la experiencia.



Afortunadamente, aunque el Gobierno quisiera, que no es el caso, tiene las manos amarradas para cambiar la reglamentación, porque esta fue expedida por un organismo autónomo, la Creg.



La ganancia de EEPPM



Mientras para el Gobierno cada día de demora en la venta de Isagen es una pesadilla, para EEPPM es una ventaja adicional. Inclusive si el Consejo de Estado falla en su contra, el tiempo es un aliado, porque podría dejarla como único ofertante de Isagen.



Si bien el reglamento de venta establece que debe haber como mínimo dos empresas precalificadas para la compra, admite que solo una empresa haga oferta. Si EEPPM se queda sola, se podría quedar con la generadora por el precio mínimo, cuando el Gobierno espera recibir entre 15 y 20% más si hay competencia.



Y, si el Consejo de Estado falla en su favor la demanda de nulidad contra la resolución 042, la empresa podría adquirir un paquete mayoritario en Isagen, lo que le permitiría obtener economías de escala, al optimizar la cadena de generación del Río Nare, donde aguas arriba está Guatapé, que ya le pertenece, y aguas abajo San Carlos, que adquiriría con la compra de Isagen.



En palabras de un analista del sector, sería comprar 1.800 megavatios y tener un sistema de 2.000 megavatios por las eficiencias de la cadena, lo que le representaría ganancias adicionales de unos US$150 millones anuales.



Resolución 042



¿Qué tiene de malo que EEPPM integre la cadena al comprar la mayoría de Isagen? En esta respuesta está el problema. En julio de 1999, la Creg emitió la resolución 042 que está en el centro de la polémica. Esta resolución fijó una franja de potencia, que mide las diferencias entre la oferta y la demanda del sistema en horas pico, de acuerdo con la capacidad de generación, para establecer en qué momento se puede presentar una posición dominante en el mercado.



La franja de potencia se convirtió en el límite de adquisición que puede tener una empresa en un proceso de fusión o de compra de activos y, de acuerdo con ella, EEPPM no puede adquirir más del 49,9% de Isagen. El problema es que si supera este tope, podría manejar los precios de la energía.



Infortunadamente, el proceso de privatización de Isagen llegó a un punto de no retorno en función de la rentabilidad pública que pueda tener su venta.



Hoy, el proceso parece tener solo dos salidas posibles: la primera es que el debate jurídico siga de manera indefinida, lo cual impediría al Gobierno obtener los recursos fiscales que requiere y aplaza la entrada de un jugador global importante al sector. La otra salida es que el Gobierno quede obligado a bajar la cabeza y que el Consejo de Estado lo obligue a derogar la resolución que le impide a EEPPM tomar el control de Isagen. Así, EEPPM no solo tendría acceso al control mayoritario de una empresa que domina el sistema de generación en Colombia sino que demostraría que puede ejercer control sobre la regulación, que puede cambiar las reglas del juego, lo cual es un mensaje bastante negativo para los inversionistas en general. En todos los casos, el país va a perder en este difícil proceso de privatización eléctrica.



¿Cuál es la importancia de que una sola empresa maneje la cadena, según EEPPM?



La cadena Nare - Guatapé está conformada por cuatro centrales de generación, con sus respectivos embalses, de las cuales dos son de EEPPM (Guatapé y Playas) y dos son de Isagen (Jaguas y San Carlos). El embalse más grande de esta cadena hidráulica es el de El Peñol, de propiedad de EEPPM, que es el que almacena más energía para utilizarla en épocas de sequía. San Carlos es la central más grande, de propiedad de Isagen, la cual genera a partir de las aguas que vienen de las centrales de Guatapé y Jaguas y de los ríos Guatapé

y San Carlos.



Entonces, si se simplifica el mapa, se reduce a que hay un gran embalse, El Peñol y una gran central, San Carlos.



Hoy, tanto EEPPM como Isagen operan en forma independiente sus centrales de generación y esto no es lo más eficiente desde el punto de vista energético. Por ejemplo, Isagen tiene que adivinar qué cantidad de agua le va a llegar del embalse de El Peñol, para operar la central de San Carlos. Si las centrales de la cadena y sus embalses fueran de un mismo dueño, él podría hacer una operación más óptima de sus recursos energéticos. El problema es que tendría una posición dominante en el mercado



¿Cuál es la importancia de que una sola empresa maneje la cadena, según EEPPM?



La cadena Nare - Guatapé está conformada por cuatro centrales de generación, con sus respectivos embalses, de las cuales dos son de EEPPM (Guatapé y Playas) y dos son de Isagen (Jaguas y San Carlos). El embalse más grande de esta cadena hidráulica es el de El Peñol, de propiedad de EEPPM, que es el que almacena más energía para utilizarla en épocas de sequía. San Carlos es la central más grande, de propiedad de Isagen, la cual genera a partir de las aguas que vienen de las centrales de Guatapé y Jaguas y de los ríos Guatapé

y San Carlos.



Entonces, si se simplifica el mapa, se reduce a que hay un gran embalse, El Peñol y una gran central, San Carlos.



Hoy, tanto EEPPM como Isagen operan en forma independiente sus centrales de generación y esto no es lo más eficiente desde el punto de vista energético. Por ejemplo, Isagen tiene que adivinar qué cantidad de agua le va a llegar del embalse de El Peñol, para operar la central de San Carlos. Si las centrales de la cadena y sus embalses fueran de un mismo dueño, él podría hacer una operación más óptima de sus recursos energéticos. El problema es que tendría una posición dominante en el mercado



Empresas Públicas de Medellín



"El futuro del proceso de venta de Isagen no depende de nuestra voluntad. La acción ante el Consejo de Estado es una acción de nulidad y esos procesos son considerados como acciones públicas. EEPPM no puede retirar la demanda. Es una entidad pública y no puede disponer de su patrimonio como quiera", afirman directivos de EEPPM.



La resolución 042 de la Creg es el punto que tiene paralizado el proceso. Un punto ante el cual EEPPM no piensa ceder, pues argumenta que en Colombia hay libertad económica. De acuerdo con directivos de la empresa, una cosa es la posición dominante y otra muy distinta el abuso de ella. La primera tiene garantía constitucional, en la que no se desconoce que una empresa puede tener, válidamente, una posición dominante. Además, afirma que Empresas Públicas de Medellín fue monopolio durante mucho tiempo y nunca abusó de eso.



Para ellos, no es lógico que se castigue por "tentativa de sospecha". Los organismos de vigilancia y control son los que se encargan de impedir la formación de estas posiciones. Para EEPPM, la solución es implementar mecanismos que eviten que alguien utilice la posición para controlar los precios en el mercado.





El hecho

Después de dos años de presiones jurídicas, EPM logró paralizar la venta de Isagen.



La ganancia de EPM

La demora en el proceso alejaría a los otros oferentes, con lo que EPM pagaría el precio mínimo.



Si el Consejo de Estado concede la nulidad de la resolución 042, EPM podría comprar toda Isagen.



La pérdida del Gobierno

Deja de recibir los US$415 millones que como mínimo estaban presupuestados para este año.



Incumple los compromisos con el FMI.
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