| 11/26/2004 12:00:00 AM

Entre los palos

Después de un deplorable año en resultados deportivos y económicos, Millonarios busca recuperarse de su precaria situación. Arranca el segundo tiempo.

El año 2004 ha sido el peor en la historia de Millonarios, no solo en lo deportivo, pues ocupó el penúltimo lugar, sino en lo financiero y jurídico. A julio, sus pasivos llegaban a $9.000 millones y hace un mes la DIAN lo sancionó por no pagos en impuestos y retenciones de los últimos 3 años. Así la cifra llegó a $11.000 millones. Coldeportes suspendió su personería jurídica por 21 días, por no haber inscrito al revisor fiscal en los términos de ley.

Con ese panorama, al que se suman las disputas internas por el control del equipo, recomponer su estructura, ubicarse en los primeros lugares de las tablas de posiciones y convertirlo en una entidad moderna y transparente será muy complejo. ¿Cómo lograrlo? En el corto plazo y tras su ingreso a la Ley 550, debe asegurar recursos para funcionar y no incumplir los pagos de su operación, pues podría irse a liquidación.

Pero en el largo plazo, el mayor esfuerzo está concentrado en el cambio de estructura de propiedad del club y en la posibilidad de comercializar el lote en donde está su sede deportiva y que recuperaría por vía jurídica en el futuro cercano.

En relación con el primer punto, dejaría de ser una entidad sin ánimo de lucro para convertirse en una sociedad anónima, lo cual le permitiría democratizar la propiedad, alcanzar nuevos recursos y blindarla ante el ingreso de dineros ilegales en el futuro. En este sentido, el gobierno, por intermedio de la Dirección Nacional de Estupefacientes, DNE, que maneja casi el 30% de los derechos en Millonarios, a raíz del proceso de extinción de dominio de los activos del desaparecido narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, definirá este 3 de diciembre los mecanismos para vender su participación. En la asamblea del 17 de septiembre, el grupo que representaban Jorge Franco y Jairo Hernández, con cerca del 25% de los derechos, y los Notables, que poseen el 7%, se comprometieron a avanzar en la venta de sus derechos.

Y, el segundo, corresponde a la expectativa de retomar el lote, un activo que fue suyo y que le daría viabilidad. Está ubicado en el norte de Bogotá y allí, desde hace más de 30 años, entrena el equipo. Ese lote -cuyo precio comercial está entre $10.000 millones y $20.000 millones- pasó a manos de la DNE por un proceso de extinción de dominio. Millonarios demandó ante un juzgado civil la posesión del lote y su propiedad, y el fallo inicial fue favorable al club, pero la entidad gubernamental interpuso recurso. Los caminos son esperar la sentencia o conciliar.

A esto se suman proyectos como el del estadio y su reestructuración interna. Aunque su situación actual no es la mejor, Millonarios busca un segundo aire y va a iniciar uno de los partidos más importantes de su historia. En él se juega su futuro.



De dónde viene

Millonarios es el ejemplo del poder del narcotráfico y cómo este mal se vinculó a muchas actividades económicas y deportivas en el país. En 1982, Rodríguez Gacha llegó al equipo y bajo su mandato logró dos títulos y varios subcampeonatos. Tras su muerte -a principios de los 90-, se generaron disputas internas, dificultades financieras y la ausencia de éxitos deportivos que desembocaron en una profunda crisis.

En 2002 se dio un momento crítico, pues cambió la propiedad de Millos y Estupefacientes se quedó con cerca del 30% de sus derechos.

En esta época, el gobierno exigió una mayor transparencia en los balances, lo que arrojó luz sobre el tamaño del pasivo del club. A mayo de 2002, el pasivo reportado era de $1.500 millones, y en esta suma faltaban por reconocer y contabilizar deudas ante la DIAN, por $2.000 millones, por lo que el pasivo real era de $3.500 millones, en ese momento.

Con este problema empezó una nueva etapa para el Club, cuando los denominados Notables -grupo compuesto entre otros por Guillermo Santos, Álvaro Dávila, el padre Daniel Ferreira y Santiago Rendón- tomaron el control, en 2002. Los Notables hicieron un esfuerzo por sincerar los balances y, luego, determinaron, con Santos como presidente, una estrategia: sacar campeón a Millonarios en 2003. Pero las deudas tributarias, laborales y parafiscales crecían. Su flujo apenas daba para el pago de la nómina deportiva.

Para alcanzar el campeonato y una nueva estrella, entre junio de 2002 y agosto de 2004, Millonarios vinculó más de 50 jugadores, con un costo superior a los $2.700 millones. Muy pocos de ellos respondieron, la estrategia fracasó y el pasivo llegó a $7.500 millones.

En 2003, las dificultades eran tan grandes que por primera vez en el balance del club se ingresó la valoración de la marca. Para algunos se trató de una estrategia para evitar la causal de disolución, pero Juan Carlos López, presidente de Millonarios, tiene otra explicación. "Es darles valor a la marca y el nombre, su mayor activo. Creo que los $5.400 millones en que se valoró se quedaron cortos". Así, el club se acogió a la Ley 550, el pasado 27 de agosto.



Lo inmediato

Para sobrevivir, el equipo necesita trabajar en forma rápida a dos áreas: conseguir recursos y organizar y fortalecer sus divisiones inferiores que le provean talento propio al equipo. El presupuesto de Millonarios para este año, cuando fue último en el campeonato, fue superior a $3.000 millones. Si quiere tener posiciones de privilegio, debe generar un equipo más competitivo. Sin embargo, la nómina no se puede cambiar radicalmente, pues 26 jugadores de los que participaron en este torneo tienen contrato por un año más. La meta es vincular al menos 6 refuerzos adicionales que podrían costar $600 millones al año. ¿De dónde saldrán los recursos si el equipo está el Ley 550 y no es sujeto de crédito para el sector financiero?

Para López, es prioritario buscar un patrocinio por $1.800 millones. Ya ha tocado las puertas de al menos 14 empresas y el patrocinador debe estar definido en los próximos días. Además, buscan recursos de la administración distrital en dos sentidos: uno, como parte del patrocinio, con recursos adicionales por $700 millones; y dos, con la prestación de servicios en escuelas de formación deportiva, de donde podrían recaudar otros $700 millones.

El otro rubro que empezó a explotar Millonarios es el merchandising. "El equipo debe buscar recursos diferentes a los ordinarios, como taquillas o patrocinios que permitan explotar su potencial comercial en forma permanente", dice Luis F. Sarmiento, promotor de la Ley 550 del equipo. En ese sentido, está licenciando por 3 años, con un valor anual de US$5.000, la explotación de la marca por producto.

Otro punto clave es recuperar las divisiones inferiores de donde se debe nutrir. Hoy, Millonarios tiene 184 jugadores en vías de ser profesionales y otros 600 en el área recreativa. Según fuentes cercanas al club, este trabajo será uno de los más complejos, porque se trata de un negocio de talento y hoy es uno de los más escasos en el equipo. "De los 184 jugadores, apenas ascendieron 10 a la profesional", dice una fuente.

Hay un punto que hoy no hace referencia a ingresos o egresos de Millonarios pero que podría significar una nueva alternativa: su estadio. El proyecto vale $75.000 millones, de los cuales ya se han vendido $35.000 millones y cuando se llegue al punto de equilibrio -$48.000 millones- se iniciará la construcción al occidente de Bogotá, por la calle 80. Sin embargo, tiene críticas que se basan en que es un negocio para terceros y no para el club. Pero López le da otra lectura. "Son 22 hectáreas en un negocio en el que Millos no pone un peso. Después de la obra, lo que no quedará en manos del equipo serán 1.100 suites, 8.000 m2 de locales comerciales y 2.000 parqueaderos. El resto lo vamos a explotar nosotros", agrega.



En manos del gobierno

El futuro estructural de Millonarios está en manos del gobierno. Por una parte, frente a la ley 550, las entidades oficiales (DIAN, ISS, ICBF, entre otras) son las acreedoras de cerca del 54%; y, por otra, la DNE definirá la suerte de Millonarios. Uno, en la propiedad del lote; y, dos en la venta de los derechos que posee esta entidad estatal para iniciar la democratización de la propiedad.

En el tema del lote, la intención del gobierno es conciliar, pues Millonarios tendría las de ganar. Pero el peligro para los funcionarios públicos que manejen la operación es caer en un eventual detrimento patrimonial. Millonarios, por su parte, pretende que el lote en su totalidad sea suyo. Si no se logra conciliar, las partes esperarían la respuesta a la apelación que es la última instancia judicial y que se pronunciaría en dos años. El lote que tiene, inicialmente, restricciones -por Plan de Ordenamiento Territorial, POT- podría ampliar su uso educativo y recreacional a empresarial y vivienda, lo que aumentaría su valor.

En ese contexto, para la DNE podría ser interesante conciliar, darle al equipo un activo con el que saldaría o respaldaría sus deudas, y así generar un mayor valor por sus derechos, producto de la extinción. Esto iría de la mano con el proyecto de ley que está a punto de presentarse en el Congreso sobre la transformación de la estructura del fútbol colombiano que pasaría de entidades sin ánimo de lucro a sociedades anónimas.

El reto para Millonarios no es fácil. Además de buscar recursos económicos y talento deportivo, así como destrabar con agilidad sus procesos jurídicos, el equipo tiene que generar confianza y credibilidad para recuperar el interés y la fe de muchos de sus hinchas y de las empresas que lo pueden acompañar comercialmente.
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