| 7/24/2013 6:00:00 PM

En venta

El Gobierno planea vender activos por $3 billones y los esfuerzos se enfocan en empresas del sector de energía eléctrica. Isagen podría ser una de las operaciones. Pero está descartada la venta de una participación de Ecopetrol.

Cada vez que los altos funcionarios del Ministerio de Hacienda revisan las cifras del Marco Fiscal de Mediano Plazo aparece un rubro, el de privatizaciones, que pese a su permanencia, no se ha ejecutado en los últimos años.

2013 no ha sido la excepción. Para el más reciente análisis y ajuste del Marco, en este rubro se contemplan ventas de activos en los que el Gobierno tiene participación por $3 billones. Normalmente se coloca como una cuenta de ‘cuadre’ que se puede llegar a usar en momentos en que el Ejecutivo necesite plata, circunstancia que al parecer no ha sido apremiante en los últimos años.

No obstante, como menciona un banquero de inversión, con la subida de tasas y el recaudo fiscal un poco por debajo de las metas, el Gobierno colombiano estaría colgado en ingresos. “De pronto, ahora sí le va a tocar salir a vender algo”, advierte. ¿Hacia dónde se moverá la estrategia del Gobierno?

Un poco de historia

En la administración Santos, solo cuando se dio la emergencia invernal de 2010 se consideraron algunas ventas de activos, especialmente la correspondiente a 10% de Ecopetrol –para atender esos requerimientos– y algunas apuestas en infraestructura. En su momento, Juan Carlos Echeverry, entonces ministro de Hacienda, lo llamó “cambiar un activo por otro”. Sin embargo, no se ejecutó y el proyecto de ley ni siquiera tuvo vida en el Congreso.

Varios factores jugaron a favor del Gobierno en esos momentos: el recaudo tributario había mejorado, la financiación estaba soportada en una estrategia estable, el precio del petróleo le había permitido cuadrar las cuentas y, además, los niveles de ejecución presupuestal no habían sido tan altos como para requerir ingresos por esta vía.

Sin embargo, las señales hoy son otras. En los primeros cuatro meses de este año, el país recaudó $36,5 billones, equivalente a 97,5% de la meta que se había fijado el Gobierno que era, para ese periodo, de $37,4 billones. El año entrante empezará el demonte del 4 x 1000 y bajará a 2 x 1000 y el recaudo podría bajar en $2,7 billones.

Por otro lado, la época electoral que se avecina hará que el gasto del Gobierno aumente, con un margen de operación más estrecho, y la financiación ya no es tan barata como en el pasado. Además, el precio del petróleo es una incógnita por cuenta de la nueva canasta energética en el mundo, la desaceleración china y la geopolítica en el Medio Oriente.

Para Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, la meta de déficit fiscal de este año es de 2,4% del PIB. “Es necesario conseguir un determinado nivel de ingresos tributarios, de acuerdo con la meta que tiene la Dian, y luego se da la discusión de cómo se financia ese plan. Y el financiamiento de ese déficit tiene unas emisiones de bonos, deuda interna, deuda externa y un componente que son privatizaciones por $3 billones para financiar 2,4% de PIB, no depende de si el recaudo está bien o mal, es una meta que tenemos de ingresos de privatizaciones”, aclara el Ministro.

Mientras esa discusión se da, el mercado está atento a identificar qué activos puede salir a vender el Gobierno. En la administración Uribe se vendieron varias electrificadoras y estuvo a punto de hacerse una operación de venta de Isagen.

¿Qué vender?

Por ahora, según el mismo Cárdenas, está descartada una operación que incluya una participación en Ecopetrol.

Entonces, ¿cuáles pueden ser los activos de los que echaría mano el Gobierno? “Estamos evaluando varias opciones, pero para hablar de ventas de un nivel importante en magnitud tenemos que hacer referencia al sector eléctrico, pero no estamos casados todavía con un activo en particular”, dice Cárdenas.

En ese sentido lo que habría sobre la mesa serían los siguientes activos: el 58% que tiene la nación en Isagen; el 51% que posee en ISA; Gecelca, empresa generadora térmica de energía, donde tiene casi la totalidad de las acciones; Urrá, generadora hidráulica, y las electrificadoras de Nariño, Meta, Huila y Caquetá.

El ministro Cárdenas señala que se están analizando las operaciones, que puede ser alguna de ellas, o una mezcla vendiendo porcentajes de dichas participaciones.

Uno de los procesos que, al parecer va más adelantado, está relacionado con Isagen; la tercera generadora del país, con más de 2.200 megavatios instalados y que a finales de 2014 espera integrar 900 megavatios adicionales. Hace unas semanas inició la operación de Amoyá, una generadora en el Tolima con capacidad para 80 megavatios, y para 2014 entregará Sogamoso, una de las mayores hidroeléctricas que entrará al sistema, con 820 megavatios instalados y una inversión superior a los $3 billones. Además, tiene entre sus proyectos el desarrollo de seis plantas hidroeléctricas –Cañafisto es la de mayor tamaño con 937 megavatios instalados– y proyectos geotérmicos y eólicos.

“Por el monto, al interior del Gobierno están pensando en Isagen. Hace un poco más de tres años un consorcio conformado por Inverlink y Credit Suisse trabajó como banquero de inversión. El mandato que tenía ese banquero todavía lo tienen abierto y todo indica que van a trabajar con él para actualizar la valoración y el proceso”, dice una fuente cercana al Gobierno.

Sin embargo, para algunos no sería prudente vender hoy Isagen por varios factores. El primero está relacionado con el valor. Está terminando el proyecto Sogamoso y los mercados podrían descontar un riesgo eventual relacionado con la entrada en operación del proyecto. “Deberían dejar que empiece a funcionar y esperar uno o dos años para cobrar el éxito del proyecto”, dice un abogado experto en estos procesos. Para otros, sin embargo, si bien puede tener algo de razón este argumento, hoy los riesgos son muchísimo menores que hace tres años y las cifras de inversión y de entrada en operación son mucho más claras y definidas.

El segundo factor tiene que ver con la época. Colombia ya está en pleno proceso preelectoral para elegir Congreso y Presidente y una operación de este tamaño podría meterle ruido a las elecciones. Para varios analistas no es prudente poner este tipo de estrategias de financiación en un periodo electoral.

Otro tema que puede pesar es la coyuntura. Si bien los activos del sector eléctrico son apreciados y pueden tener varios pretendientes, el momento es complejo por el encarecimiento de los créditos. Así, los interesados buscarían menores precios, pues las tasas están cada vez más altas.

Por su parte, ISA está en pleno proceso de reorganización interna. Acaba de crear una filial –Intercolombia– para el manejo en el país del negocio de transmisión de energía y busca mayor focalización –en energía y transporte– para alcanzar en 2020 utilidades del orden de $800.000 millones, cuando el año anterior fueron de un poco más de $270.000 millones. Al parecer no es uno de los objetivos del Gobierno.

El rubro de privatizaciones, que se había convertido en un comodín para el Gobierno, ahora puede ser una de las principales herramientas para financiar su déficit fiscal. Sin embargo, el proceso será largo, cada vez más difícil, y todo parece indicar que el momento no ayuda.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?