Revista Dinero

| 3/20/2013 6:00:00 PM

En río revuelto…

Empresarios españoles le apuestan a hacer de la crisis de soberanía en el mar territorial de San Andrés una oportunidad para desarrollar la industria pesquera nacional.

Por absurdo que parezca, el mercado de exportación pesquera de Bolivia, país que no tiene mares pero sabe explotar sus ríos, es más significativo que el de Colombia a pesar de su acceso a dos océanos. Incluso, durante 2011, Colombia importó cerca de US$300 millones en especies marinas para abastecer su mercado interno, ya que su flota pesquera de 165 buques, de los cuales solo 50 son operativos, no dio abasto.

Estos datos hacen parte del diagnóstico formulado ante agencias nacionales del sector por empresarios españoles que, atraídos por el modelo de alianzas público-privadas, se proponen calificar para operar aquí un proyecto integral de fortalecimiento de la industria, que incluye capacitación y organización de pescadores, mercadeo de productos a través de subastas y construcción de embarcaciones con tecnología de punta.

La propuesta, impulsada por el cuerpo diplomático español, proviene del grupo Orero, cuyo eje de operaciones se encuentra en Galicia. Según Víctor Palau, su representante en Colombia, la propuesta integral ha sido presentada con buenos augurios ante todas las instituciones colombianas que tienen que ver con el sector.

El primer foco de la iniciativa es el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, donde la supervivencia de cientos de pescadores está atada a auxilios transitorios ofrecidos por el Gobierno después del fallo de la Corte Internacional de La Haya que le cedió a Nicaragua una buena porción del mar territorial. Los empresarios españoles formularon un decálogo para el impulso del sector en ese territorio de ultramar, a partir de la creación de cofradías de pescadores con el fin de reducir los intermediarios y ampliar la capacidad operativa de comercialización.

La iniciativa se fija el objetivo de capturar en San Andrés, durante los próximos cinco años, 20.000 toneladas de pescado de especies renovables. La producción estimada sería de $200.000 millones al año. Las cifras garantizan el funcionamiento rentable de una flota de 50 buques, con 3.000 personas embarcadas y otras 12.000 en tierra. “Las nuevas tecnologías –explica Palau– permiten ejercer la pesca de arrastre sin afectar el lecho marino: dispone de sonares que permiten esquivar rocas y corales que son identificables a gran distancia”.

La propuesta incluye el apoyo tecnológico y económico de la Asociación Española de Ciudades Pesqueras, de la Federación Nacional de Cofradías de Pesca de España y la Fundación Globalis, con el respaldo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.
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