| 7/6/2007 12:00:00 AM

En la recta final

En los próximos días, la Casa Editorial El Tiempo definirá quién se queda con ella. Sobresalen los proponentes Prisa, Planeta, El Clarín y el franco italiano RSG. La movida sacudirá el sector de medios y podría ser definitiva en el interés de un grupo internacional por el tercer canal privado de TV.

La última semana de junio, representantes de la familia Santos ­—los principales accionistas de la Casa Editorial El Tiempo, CEET— viajaron fuera del país, pero no solo a disfrutar de las vacaciones de mitad de año. Al parecer, iniciaron un recorrido por España y Argentina para conocer de primera mano las propuestas de los grupos interesados en quedarse con el principal diario de Colombia y los negocios que lo acompañan, como revistas y televisión.

Máximo en un plazo de dos meses, estiman banqueros de inversión y abogados el plazo para definir la principal movida empresarial en medios en Colombia en los años recientes: la venta de El Tiempo.

Ya el proceso entró en una etapa definitiva en la que cuatro jugadores se han convertido en los principales interesados en adquirir parte o la totalidad de la CEET. Ellos son los grupos Prisa, Planeta, El Clarín de Argentina y el franco italiano RSG. Prisa es dueño en Colombia de Caracol Radio, socio del Grupo Latino de Publicidad, GLP, y cuenta con otros negocios en prensa, radio, televisión y educación en el mundo. El grupo Planeta tiene gran fortaleza en textos y en medios de comunicación y formación profesional. El grupo El Clarín tiene presencia en diarios, televisión cerrada y, según su página de internet, cerca del 20% de su propiedad está en manos del fondo Goldman Sachs. Y, por último, RSG representa al diario El Mundo de España y al Corriere della Sera de Italia.

Las fusiones y adquisiciones han venido acompañadas del desarrollo sectorial y de generación de valor en ellas, como en los casos de telecomunicaciones, alimentos y cementos. Pero otro factor que influye en estos procesos es el generacional, cuando se trata de empresas familiares de diversos tamaños.

En el caso de El Tiempo, estos dos factores se juntaron. Por un lado, los grandes grupos de comunicaciones y de medios están consolidando su oferta para apostarle a la generación de contenido y contar con una muy buena oferta de este. Después se analizará por dónde se transmitirá y el medio que se utilizará, pero hoy el contenido es una variable crítica de éxito, más aún frente a la segmentación de medios y audiencias. Además, los periódicos en el mundo enfrentan una gran competencia en los medios electrónicos, lo que ha generado una caída en sus utilidades y en la lecturabilidad. Periódicos como Los Angeles Times, Boston Globe y Chicago Tribune buscan comprador y otros tradicionales como The Washington Post están en un proceso de reestructuración interna.

Pero además, está cambiando el valor del negocio. Mientras por medios tradicionales como la agencia de noticias Reuters y por Dow Jones se ofrecieron un poco más de US$20.000 millones recientemente, Microsoft puso sobre la mesa US$50.000 millones por Yahoo!.

Además los medios, en especial en América Latina, son muy locales y su proceso de expansión ha sido hacia otros medios en el mismo país pero no han incursionado con fuerza en otros mercados. "Uno de los problemas de El Tiempo es que no pudo dar el paso hacia afuera. Es distinto vender la empresa más grande del país en otro sector y con un mercado consolidado en la región. Eso agrega mucho valor", dice un banquero de inversión.

Por el lado de la empresa familiar, está llegando una nueva generación de la familia Santos cuyos intereses no coinciden, en buena parte, con el periodismo y los medios.

El sector de medios va un paso atrás en consolidaciones. El vertiginoso desarrollo de la tecnología hizo que la toma de decisión en este sector se demorara, pues muchos jugadores esperaron a observar el desenvolvimiento de los nuevos medios y el comportamiento de la economía para definir cómo podría funcionar el negocio y hacia dónde tendrían que moverse.

El valor y la operación

A diferencia de otros procesos, en los que se fijan desde el principio precios base y se sabe el porcentaje de participación que se está vendiendo, en el caso de El Tiempo este grupo editorial está a la espera de las ofertas. "Nadie sabe qué proponen los grupos interesados y al llegar las ofertas se pueden estar comparando peras con manzanas", dice un analista.

Se presume que los grupos compradores quisieran más del 51% de la participación, pero ese interés podría llegar, incluso, hasta la totalidad de la empresa.

En ese sentido, el valor de la compañía también cambia, dependiendo del interés de los grupos. El mejor ejemplo fue la venta de Acerías Paz del Río. Gerdau llegó a su límite porque su negocio base es el de una empresa siderúrgica; mientras que Votorantim halló más valor representado en las materias primas para otros sectores como el cementero y la minería, donde tiene participación.

En el caso de El Tiempo, el momento parece ser el indicado para su venta. Por una parte, por sus recientes resultados financieros. El año pasado, sus ingresos superaron los $393.000 millones —un crecimiento de casi el 21% frente a 2005— y la utilidad neta que en 2005 fue de -$3.738 millones, para 2006 llegó a casi $26.000 millones. Su Ebitda —la utilidad antes de financiamiento, impuesto sobre la renta, depreciación y amortizaciones— pasó de $57.142 millones a $79.718 millones.

Y por otro, es el único periódico de circulación nacional, lo que lo convierte en casi un monopolio, donde es muy improbable que algún competidor pueda llegar allí, más aún cuando el negocio, en el mundo, está en decrecimiento, pero en el país todavía hay tiempo para capitalizar este negocio.

Por eso, para cada jugador, el interés en El Tiempo puede cambiar. Está claro que todos los grupos proponentes van por el contenido. Pero hay intereses adicionales.

Para Prisa, su posición es clara. Por un lado, opera la mayor red de emisoras radiales de lengua española y tiene más de 28 millones de oyentes en España, Estados Unidos, México, Colombia, Costa Rica, Panamá, Argentina y Chile, con Unión Radio. Además, tiene cinco títulos de revistas y es dueña del 60% del grupo Midi Libre en Francia y accionista de Media Capital en Portugal, en el segmento de televisión. Es dueño del periódico El País de España y con el Grupo Santillana tiene productos educativos y de formación. En Colombia, es la dueña de Caracol Radio y tiene, junto a El Tiempo, la propiedad del Grupo Latino de Publicidad, GLP, empresa dedicada a la comercialización de medios. Además, este grupo español ha manifestado su interés en buscar, cuando se abra el proceso, la operación del tercer canal privado de televisión en el país para competir contra Caracol TV y RCN TV. Una jugada a tres bandas que la convertiría en el mediano plazo en el conglomerado de medios más importante del país.

En el caso de Planeta, su gran fortaleza es editorial, pero en el exterior también tiene presencia en medios de comunicación como Antena 3 en televisión, Onda Cero en radio, el periódico La Razón, empresas organizadoras de eventos como Unipublic, y completa su oferta de contenidos y entretenimiento con presencia en negocios como el cine y la formación. Para este grupo, Colombia podría convertirse en una cabeza de playa a la hora de generación de contenidos no solo locales sino regionales.

Por su parte, el grupo El Clarín de Argentina cuenta con negocios en periódicos —El Clarín y Olé— y en televisión cerrada —con Multicanal—, y Canal 13 en la frecuencia abierta de televisión, entre otros. Una de las lecturas que le dan al interés de este grupo en El Tiempo es la de consolidar una oferta en dos de los principales mercados de América Latina y en el mediano plazo ser atractivo para una adquisición, no solo de un conglomerado de medios, sino también de telecomunicaciones, por las redes y el contenido que puede ofrecer.

Finalmente, para RSG —que tiene los diarios El Mundo de España, Corriere della Sera de Italia, The Guardian de Inglaterra y Libération de Francia— sería la oportunidad de tener una inversión en América Latina y complementar su oferta y portafolio de diarios.

Las implicaciones

El impacto de la venta de El Tiempo en el sector estará relacionado con el jugador que se quede con él. Según fuentes de la Comisión Nacional de Televisión, CNTV, dos de estos grupos han manifestado —directa o indirectamente— algún interés por la operación del tercer canal privado abierto en el país: Prisa y Planeta.

Si alguno de ellos dos se queda con El Tiempo tendría que reducir su participación en CityTV, canal de televisión en Bogotá, propiedad de la CEET, pues la legislación no permite que un inversionista extranjero tenga más del 40% de la concesión de un canal abierto local o nacional. Y si en el mediano plazo, también alguno de ellos es el operador del tercer canal abierto, debería salir de la inversión que tendría en CityTV ya que no se permite que un mismo dueño tenga dos o más concesiones (ver recuadro).

La otra gran implicación está ligada con la operación de las comercializadoras de medios. Con Prisa, se consolidaría el GLP en Colombia, pues tendría la totalidad de su propiedad, y con la oferta de medios de hoy: El Tiempo y todos sus títulos y productos, algunos del Canal Uno y las emisoras de Caracol Radio. En el caso de que fuera alguno de los otros grupos, el GLP quedaría en manos de competidores directos y su futuro no sería tan claro.

Finalmente, la compra tendría que pasar por el análisis de la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC. Para algunos, este proceso no revestiría ningún problema, en el caso de tres de los jugadores —Planeta, El Clarín y RSG— pues no tienen presencia en Colombia en medios. Para el caso de Prisa, unos piensan que ingresaría a un nuevo segmento de negocio, donde hoy no tiene presencia, pero otros consideran que los controles previos empresariales que hoy se adelantan en Colombia son bastante exigentes y van mucho más allá de un análisis de participación de mercado. "Hoy, la SIC revisa que la integración no afecte la competencia ni a los proveedores y consumidores", dice un abogado.

Todo indica que las cartas por El Tiempo ya se están jugando y el proceso entra en la recta final. Pero seguramente las movidas en el sector de medios no pararán. "No es de extrañar que las empresas de telecomunicaciones terminen adquiriendo grandes proveedores de contenido. Los servicios de telefonía, internet o hasta televisión son casi commodities y el contenido puede ser la diferenciación frente a los competidores", sentencia Sergio Michelsen, abogado de Brigard & Urrutia.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?