| 2/5/2010 12:00:00 PM

En etapa de reinvención

Después de un año crítico para este sector, 2010 arranca con nuevas perspectivas y las posibilidades de nuevos negocios. ¿Qué está pasando en la industria?

Presidente, lo saludan los sobrevivientes". Así empezó Iván Amaya, director de Ascoltex, gremio que agrupa a los textileros del país, su intervención en el conversatorio entre el jefe de Estado, Álvaro Uribe Vélez, y cerca de un centenar de empresarios y representantes gremiales de textiles y confecciones en el inicio de la feria Colombiatex, realizada en la última semana de enero.

No poca razón le asistía a Amaya. Según su gremio, el sector cayó el año pasado un 20% en sus ventas a nivel interno, mientras que las exportaciones se derrumbaron. De acuerdo con cifras de la Cámara Textil-Confección de la Andi, entre enero y noviembre del año pasado las exportaciones llegaron a US$1.140 millones, cuando en el mismo periodo de 2008 bordearon los US$2.000 millones, una caída del 41,2% en ventas.

La crisis política y comercial con Venezuela, sumada a la desaceleración del consumo en Estados Unidos -los dos mercados de destino más importantes de las telas y confecciones colombianas- fueron los principales responsables de la caída del sector.

Sin embargo, cuando se esperaba una edición de Colombiatex con caras largas e incertidumbre en los mercados, se respiró un mayor entusiasmo e interés en los negocios. De hecho, el total de las ventas cristalizadas y las proyectadas supera los US$112 millones, un 20% más respecto a la versión del año pasado.

¿Qué está despertando este nuevo interés? Hechos puntuales y de corto plazo se suman a acciones estratégicas por parte del sector y de las empresas, que permiten ver con otros ojos el futuro inmediato. Por un lado, nuevos destinos como Perú y México aparecen con fuerza en la agenda comercial de los colombianos; al tiempo que Estados Unidos está recuperando su consumo y la referencia del presidente Obama con relación a su interés en el tratado de libre comercio con Colombia generó nuevas expectativas. Y, por otro, hay un proceso de reinvención de las empresas del sector, basado en un conocimiento más estratégico de los consumidores, innovación con mayor valor agregado en sus productos y flexibilidad.

| Los cambios |

Grandes protagonistas del sector han tenido una evolución desde lo estratégico. "El año pasado las ventas de la empresa cayeron en total cerca de 23%. Sin embargo, decidimos aprovechar la coyuntura para reinventarnos. Esto significa desarrollar nuevos productos, profundizar segmentos como la ropa de hogar y buscar nuevos mercados. Por ejemplo, en Brasil estamos desarrollando ropa interior femenina con confeccionistas de ese país. En Estados Unidos, con nuestra marca de confecciones ProÍntimo, atendemos no solo el mercado de ropa interior, sino que ingresamos al segmento de trajes de baño. Seguimos con la tejeduría de punto donde somos muy fuertes, pero mostramos que el mismo tejido como concepto de tendencia textil puede producir prendas y telas o productos que dan confort y bienestar y protegen al consumidor. Hemos enriquecido la línea", dice Ricardo Sala, presidente de Protela, quien asegura que este es el momento para avanzar hacia mejores tactos y texturas, donde la funcionalidad es el concepto clave.

Uno de los ejemplos más representativos en este proceso de transformación es el Grupo Vestimundo-Crystal, que conforma uno de los conglomerados más importantes del sector con sus marcas Gef, Punto Blanco, Galax y Baby Fresh.

En los últimos dos años, este grupo hizo un profundo cambio: decidió especializar sus plantas, integrar sus operaciones comerciales y cambiar la forma como percibía el mercado. Pasó de producir y ver cómo colocaba en el mercado sus prendas, a ser una compañía con mayor conocimiento y entendimiento del mercado, del consumidor y del comercio.

Eso le permitió al Grupo compensar en gran parte la caída del mercado en Venezuela, con un mayor crecimiento en Colombia. Por ejemplo, Vestimundo, con marcas como Gef y Baby Fresh y con procesos de paquete completo para mercados como Estados Unidos y Europa, adquirió mayor relevancia en Colombia y su portafolio de ingresos que era 70% internacional y 30% local, cambió a ser 30% internacional y 70% local.

Además, la marca Punto Blanco, que la tenía licenciada y solo podía operar en Colombia, fue adquirida por el Grupo y ahora será una de sus puntas de lanza en los mercados de la región.

"El modelo que creamos en Colombia y que nos permitió crecer con nuestras marcas el año pasado un 14% es replicable en el exterior y lo vamos a llevar a otros mercados, incluso con producción, por ejemplo vinculándonos con fabricantes en otros países", dice Juan Fernando Gómez, vicepresidente comercial del Grupo Vestimundo-Crystal

A su vez, CI Globo, que fabrica prendas -en especial, pantalones- para Nautica y Girbaud, y que tenía en Venezuela casi el 50% de sus negocios, tuvo que moverse y buscar nuevos clientes. "Estamos reinventando las compañías. Antes solo fabricábamos pantalones, ahora hacemos nuevos productos, como camisetas deportivas para un nuevo cliente en Estados Unidos: la marca Under Armour. Somos más flexibles y atentos a las demandas de los mercados", dice Claudia Uribe, socia de CI Globo. En estos momentos, ejecutivos de Under Armour trabajan en Medellín con la empresa colombiana, ajustando la producción.

| Nuevos interesados |

De otro lado, el que la cadena de fibras, textil, confección, diseño y moda esté en la agenda del Gobierno como uno de los sectores de talla mundial, le dio un aire fresco y ya se están empezando a ver resultados. Según María del Mar Palau, directora de la Cámara Textil-Confección de la Andi, dos grandes marcas internacionales ya tienen a Colombia como un potencial proveedor de sus prendas en ventas de paquete completo, incluido diseño.

"Nos hemos reunido con representantes de Zara y Benetton para ofrecer el producto colombiano", dice Palau. En octubre del año pasado, una misión de confeccionistas colombianos visitó la sede del Grupo Inditex en España, que es dueño, entre otras marcas, de Zara, ofreciendo sus productos y se espera que en el transcurso de los próximos meses se empiecen a cerrar negociaciones.

En el caso de Benetton, tras la visita a finales del año pasado del presidente de la compañía a Colombia, se programó para la segunda semana de febrero una misión comercial de representantes de la firma internacional en Bogotá, donde se reunirán con fabricantes colombianos para producir desde nuestro país prendas y productos con destino a Latinoamérica y otros mercados.

"A su vez, Falabella va a realizar ruedas de negocios con confeccionistas colombianos y ya ha tenido contactos con empresas del Valle y Antioquia para tener una mayor producción colombiana en sus cadenas", agrega Palau.

Al mismo tiempo, y tras el derrumbe de las ventas a Venezuela -que cayeron casi un 46% entre enero y noviembre del año pasado, frente al mismo periodo de 2008- empiezan a aparecer destinos como México, Perú y los países centroamericanos, y la reactivación del consumo en Estados Unidos.

En Colombiatex, por ejemplo, las expectativas de negocio de los compradores estadounidenses representan 18% del total, cuando hace apenas un año eran de 4%.

"En los pasados cuatro meses se ha mostrado un ligero aumento en la venta de ropa en Estados Unidos, nada que pueda asegurar que la tendencia se fortalecerá o que pronto llegará a los niveles acostumbrados anteriores a la crisis. Sin embargo, son signos positivos. El reto, que se convierte en oportunidad para los empresarios, es concentrarse en ofrecer valor. El consumidor estadounidense, hoy más que nunca, busca sentir que está haciendo una buena compra, con la mejor relación calidad y precio", explica Jaime Flores, director de información de Cotton Incorporated.

En el caso peruano, la estrategia es distinta. "Buscamos desarrollar programas de encadenamientos productivos entre los dos países. Es decir, que los exportadores nacionales venderían al país inca insumos, accesorios y textiles, principalmente índigo, que mejoraría de manera importante la cadena productiva de Perú, ya que impactaría directamente tiempos de entrega, costos logísticos y garantizaría materiales de calidad", dice Ismael Ramírez, director de la oficina de Proexport en Perú.

"El incremento de compradores internacionales, que este año superó los 1.500 en la feria, y las oportunidades que se están generando en diferentes países son una prueba de que Colombia es capaz de abrir nuevos mercados", señala Carlos Eduardo Botero, director ejecutivo de Inexmoda.

Sin embargo, todas estas buenas noticias son apenas incipientes victorias tempranas en un sector que requiere de mayor capital, recursos e inversión para que este año se convierta en un verdadero punto de quiebre de su historia reciente, mantenga su papel protagónico en la generación de empleo y demuestre que, como en la moda, también sabe ajustarse a las nuevas tendencias.

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