| 4/11/2008 12:00:00 AM

En busca de nuevos lectores

Mientras el comercio exterior de la industria editorial aumenta, la producción de libros está estancada y la lecturabilidad tampoco crece.

Apesar de los esfuerzos que ha hecho Colombia para elevar el nivel de lecturabilidad y darle impulso a la industria del libro, el negocio no muestra señales de progreso en el mercado nacional. Las ventas de libros crecen cada vez en menor proporción y en lo que respecta a textos escolares, el año pasado se dejaron de vender siete millones de ejemplares. La producción de libros se mantiene en 33 millones de ejemplares desde 2005 y el empleo en la industria editorial se ha visto afectado con la pérdida de 1.314 puestos de trabajo desde 2002.

El principal argumento que dan los analistas del sector para explicar que en Colombia sólo se leen 1,6 libros por habitante cada año es que no es fácil el acceso a los libros y que los costos son muy elevados para un país con un alto índice de pobreza.

Además, la piratería que, según los estudiosos del sector, continúa por encima del 50% del total de la industria, atenta contra la dinámica del sector.

Pero llama la atención el incremento de 24,6% en la importación de libros entre 2004 y 2006 (ver gráfico) y el hecho de que Colombia siga aumentando el número de importadores en esta industria. En 2002 eran 936 y el dato actual que se maneja es de 1.237. La facturación de libros importados en el mercado colombiano creció un 11,34% entre 2005 y 2006 alcanzando los $158.249 millones.

Las ventas de libros nacionales también crecen, pero a un ritmo cada vez menor. Mientras en 2003 el incremento era de 18,2%, en 2004 se redujo a 10%, en 2005 a 9% y en 2006 llegó a 2,9%, con una facturación de $316.000 millones.

Las grandes empresas productoras de libros, que representan 48% de la oferta de títulos que se editan en Colombia y 65,5% de los que se imprimen, redujeron en 10,9% la producción de ejemplares y en 5,8% la edición, en tanto que las medianas empresas se mantienen con una tendencia creciente, tanto en edición como en producción. Se podría decir que son las que sostienen el mercado local.

La interpretación que dan algunos analistas a este fenómeno es que posiblemente se está sustituyendo la producción de libros por la importación, debido al comportamiento del dólar. También hay quienes creen que posiblemente algunos de los libros que se editan en Colombia se mandan a producir en los mercados asiáticos para luego importarlos nuevamente al país, lo que incide también en el comportamiento creciente de las importaciones.

El otro fenómeno que muestra los contrastes de esta industria es el incremento de más de 100% en las exportaciones de los últimos siete años, cuando se pasó de US$93 millones en 2000 a US$187 el año pasado. En esta tarea han ayudado las ferias internacionales, que cada año aumentan el número de visitantes internacionales y brillan por su gestión de acercar a los grandes escritores nacionales e internacionales con la comunidad.

Se podría decir que los empresarios están compensando las menores ventas en el mercado nacional con las mayores exportaciones. Sin  embargo, esto no es del todo cierto, ya que las exportaciones del sector se dividen entre las que hacen los editores y las de la industria gráfica, donde el mayor peso lo tienen los empresarios de la industria gráfica, que participan con más del 50% del total de las ventas a los mercados internacionales. Esto quiere decir que Colombia se está fortaleciendo en impresión de libros que llegan listos desde los diferentes países, pero no en la producción de los mismos.

El mayor comprador dejó de ser México y ahora es Venezuela, que el año pasado le compró a Colombia US$66,7 millones en libros, con un crecimiento de 81,4% frente a 2006. El segundo comprador en importancia es Estados Unidos que incrementó la importación de libros desde Colombia en 89,9% el año pasado, al llegar a US$28,7 millones.

Igualmente aumentó la demanda de Honduras, República Dominicana, Costa Rica, Panamá y Cuba. Todo parece indicar que la tendencia continuará este año como resultado de las gestiones que se harán en la Feria Internacional del Libro, que se realizará a finales de este mes.

Proyección nacional

Uno de los retos de Moisés Melo, director ejecutivo de la Cámara Colombiana del Libro, y de Andrés López Valderrama, director ejecutivo de Corferias, es que los eventos relacionados con el libro sean una caja de resonancia, no sólo en el exterior sino en el mercado nacional, con miras a  aumentar la lecturabilidad en el país.

La meta que se han trazado los industriales de este sector y los promotores de la cultura en el país es que para 2010 Colombia logre una lecturabilidad de 3,2 libros por habitante al año, alcanzando el nivel de países como Argentina.

Con este fin será necesario aumentar la inversión en publicidad para promover esta industria, la cual bajó de $27.445 millones en 2005 a $26.894 millones hace dos años, según la Cámara Colombiana del Libro. Aunque aún no se tienen los datos de 2007, la encuesta que se realiza actualmente para consolidar los nuevos datos no evidencia crecimiento alguno. Igualmente, se requiere la construcción de más bibliotecas para aumentar las compras públicas de libros, que según Melo el año pasado bajaron considerablemente.

Uno de los grandes aliados del Ministerio de Cultura para el desarrollo del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas ha sido el gobierno del Japón que ha invertido más de $18.000 millones en la construcción y dotación mobiliaria de 91 bibliotecas públicas en igual número de municipios. El objetivo, con motivo de la celebración de los 100 años de cooperación colombo-japonesa, es llegar en 2008 a la cifra de 100 bibliotecas públicas construidas. 

El Banco de la República, principal socio del Plan Nacional de Bibiliotecas, ha destinado más de $16.000 millones en los últimos dos años para la compra de material bibliográfico que se envía a las bibliotecas del país; la embajada de China también se ha vinculado con la donación de computadores para la red nacional de bibliotecas públicas, las embajadas de Italia y Argentina aportaron libros para mejorar las colecciones y la embajada de la India aportó en el último año 400 kits infantiles.

Jeimy Esperanza Hernández Toscazo, coordinadora de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, destaca también la participación de la empresa privada, como es el caso de Isagen que ha hecho aportes para la dotación de 16 bibliotecas públicas en su zona de influencia. Así mismo, se han vinculado a la iniciativa Ecopetrol, Philip Morris, Chevron Texaco, Colsubsidio y Microsoft, entre muchas otras empresas.

Ana Roda Fornaguera, directora de la Biblioteca Nacional de Colombia, considera que es posible que las cifras globales para el país necesiten un plazo más largo para mostrar variaciones significativas respecto de los hábitos de lectura de la población.
 
“Pero es posible también, y eso sería lo deseable, que estas cifras estén variando rápidamente en ciertos sectores, especialmente entre los niños y los jóvenes, gracias a los esfuerzos que se hacen en la educación y a la presencia cada vez mayor de bibliotecas en el país con amplia oferta de títulos. Creo que, en comparación con los países europeos, por ejemplo, los esfuerzos que ha hecho Colombia por desarrollar una cultura lectora son tardíos. Sin embargo, también creo que son muchos y muy valiosos los esfuerzos que se están haciendo en el país para poner los libros al alcance de la gente y para enseñar el gusto por la lectura”, dice.

Por ahora la gran propuesta que se lanza es institucionalizar el 23 de abril como el Día del Libro y motivar al gobierno y a los empresarios del país para que adopten la costumbre de regalar libros a sus clientes, trabajadores y amigos durante esa fecha, para invitar a la lectura de libros.

Los distribuidores, por su parte, también pondrán su granito de arena organizando eventos en las librerías y estimulando la compra de libros con ofertas de títulos en diferentes temporadas. El reto es grande si se quieren salvar los empleos de la industria y lograr que la oferta nacional recupere el terreno perdido, tanto en la edición y producción de libros como en la venta al mercado local.

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