| 1/18/2008 12:00:00 AM

Empresas por la reconciliación

Varias compañías están comprometidas en el desarrollo de proyectos productivos en los que participan reinsertados de la guerrilla, desmovilizados de las autodefensas y desplazados.

Hizo parte del grupo de autodefensas Cacique Nutibara, en las comunas nororientales de Medellín. Entregó las armas en 2002 y las cambió por un trabajo digno. Hoy, a sus 30 años, Robinson Villegas hace parte del grupo de desmovilizados que trabaja en la fábrica de galletas Colgalletas, en Medellín. Como él, hay otras 21 personas que dejaron atrás la violencia y que también hacen parte del aparato productivo de esta empresa que es proveedora de grandes cadenas como Almacenes Éxito y que factura $300 millones mensuales. La productividad de esta compañía, que se triplicó en los últimos seis meses, está relacionada con la vinculación de estos jóvenes que buscan una nueva oportunidad en la sociedad colombiana. El aporte de la empresa privada y la coordinación de la Alta Consejería para la Reintegración, de la Presidencia de la República, hicieron posible este milagro. Colgalletas produce entre cinco y seis galletas wafer por minuto. Por ahora trabajan en ella 50 operarios en dos turnos diarios, que muy pronto ascenderá a tres, lo que permitirá la vinculación de otros 29 desmovilizados más.

La reintegración de los desmovilizados al mercado laboral ha sido uno de los ejes del proceso de reintegración social y económica que se adelanta actualmente en Colombia. En la actualidad hay 12.000 personas vinculadas con proyectos individuales y 2.500 que hacen parte de proyectos asociativos. Anteriormente, las iniciativas empresariales surgían de los propios muchachos. Pero desde 2006 las cosas cambiaron en el programa de reintegración económica. Desde entonces, son las empresas colombianas las que proponen las iniciativas colectivas. De esta manera están en marcha unos 38 proyectos importantes en generación de empleo en diferentes regiones del país y en los cuales participan los desmovilizados y reinsertados de los grupos al margen de la ley. A General Motors, por ejemplo, se les fabrican los uniformes industriales a través de la Fundación Minuto de Dios, que ejerce como operador del proyecto. Esta iniciativa permitió la vinculación de 1.900 personas.

La Fundación Argos también se ha encargado de capacitar a decenas de desmovilizados en la fabricación de bloques y la construcción de vivienda, así como en el cultivo de ají en varias regiones de Antioquia. En general, se han beneficiado unas 300 personas con estos programas. A su vez, una empresa dedicada a la lombricultura (Bipro) está entrenando en dos hectáreas a 30 personas en el desarrollo de esta técnica. La meta es crear 30 módulos similares que les brindarán la posibilidad a 300 personas de crear sus propias unidades de negocio. Otra iniciativa que tiene mucho futuro es el de la firma Impat. Se trata de una red de kioscos de internet para estratos 1, 2 y 3. Las 'estaciones' se ubicarán en salones de belleza, supermercados y tiendas de barrio. Un muchacho atenderá los computadores ubicados en cinco o seis manzanas a la redonda (donde se instalarán unos 15), venderá el tiempo y administrará los procesadores. Este proyecto, que está próximo a arrancar, generaría 300 puestos de trabajo inicialmente en el programa piloto.

En materia textil hay otro importante desarrollo en Medellín, donde el operador es nuevamente el Minuto de Dios. Esta vez tiene que ver con la confección de ropa infantil, actividad que ocupa a unas 180 personas que dejaron las armas. Por su parte, la firma constructora Monarca pondrá en marcha un proyecto para aprovechar los desechos que quedan cuando se soquean los cultivos de café en Colombia. En el corte, recolección y procesamiento de la madera, en varias plantas que se van a construir en el país, se van a necesitar por lo menos 600 personas, la mayoría de las cuales podrían ser desmovilizados de los grupos insurgentes. Además, hay otros proyectos en diferentes líneas de producción de caucho para lo cual se dispone de unas mil hectáreas. Las mismas expectativas surgen en torno a cultivos de cacao en Santander y el Urabá y estaciones piscícolas.

Empresas como el Éxito, por ejemplo, tienen en su nómina a por lo menos 50 personas que le dijeron adiós a las armas, mientras que Homecenter cuenta con una red de proveedores que hoy conforman unas 70 personas desmovilizadas que han logrado constituir microempresas para fabricar diversos productos. En este sentido, otra gran superficie está terminando de consolidar un gran proyecto que vinculará como proveedores a unos 500 reinsertados a lo largo y ancho del país. Entre tanto, el proyecto de alcohol carburante que se desarrollará en Bolívar, Sucre y Córdoba, reservará 1.500 puestos de trabajo para ex insurgentes y ex paramilitares. En total, el proyecto va a generar unos 11.000 empleos directos en el campo y las tres plantas que se están construyendo para producir cada una unos 300.000 litros diarios. La idea es vincular también a desplazados y a desempleados de estas zonas con altos niveles de desempleo.

Álvaro Picón Amaya, asesor de la Unidad de Integración Económica de la Alta Consejería para la Reintegración, de la Presidencia de la República, explicó que antes había tres entidades que se encargaban de buscar proyectos productivos: El Sena, la Oficina del Alto Consejero Para la Paz y el Ministerio del Interior. Pero que a partir de 2006 todo este ejercicio se concentra en la Consejería Presidencial para la Reintegración, la cual tiene una división especializada en el área económica, que a su vez cuenta con tres divisiones: capacitación para el empleo, empleabilidad y proyectos productivos. Hoy día, los reintegrados que cuentan con proyectos individuales recibieron capacitación en electricidad, mecánica y siembra de cultivos, entre muchas otras actividades y oficios. Para poder acceder a los recursos, $8 millones, ellos tienen que estar en trabajo sicosocial, estar inscritos en el Sistema Nacional de Salud y tener como mínimo 5to grado de primaria. Además, deben recibir 500 o más horas de capacitación, de las cuales 400 son en la parte técnica y 100 en emprendimiento. "Solo así pueden sacar adelante sus planes de negocio", advierte Picón.

Pero aún queda un largo camino por recorrer, pues en total hay en el país unos 45.300 desmovilizados. Para lograr una mayor cobertura, el programa de reintegración cuenta con varias herramientas como los bancos de talento, de crédito, de becas, de inversión para beneficio social y para el desarrollo comunitario. También cuenta con otros aliados como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la Agencia de Cooperación Internacional de los Estados Unidos (USAID), los gobiernos de Holanda y Canadá, así como de los empresarios colombianos, el Sena y las cajas de compensación, entre otros. Gracias a este esfuerzo conjunto, muchos reinsertados están encontrando un lugar dentro de la sociedad, en un esfuerzo más para la búsqueda de la paz en Colombia.

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