| 4/14/2016 12:00:00 AM

Empresas colombianas aumentan reservas tras un 2015 agridulce

Se cerró la temporada de balances para las empresas colombianas. Aunque el resultado es agridulce, muchas compañías decidieron capitalizarse con las utilidades de 2015. ¿Las empresas colombianas están hoy más fuertes que el año pasado?

El pasado 31 de marzo se cerró el periodo de asambleas de accionistas en Colombia. Las grandes compañías y conglomerados entregaron los informes a sus propietarios, y en ellos quedó en evidencia que el año pasado fue de transición: aunque no hubo malos resultados, la distribución de dividendos estuvo condicionada por las enormes reservas que muchas compañías hicieron para fortalecer su patrimonio o para futuros ensanches. Ese es un hecho positivo de cara a un año que ya pinta con muchos desafíos.

El primer hecho que se puede constatar es que el nivel de utilidades fue más que satisfactorio en la vigencia anterior. En una muestra de 42 empresas que registran sus resultados económicos ante la Superintendencia Financiera, las utilidades después de impuestos alcanzaron los $2,7 billones, si se tienen en cuenta los resultados de Ecopetrol (pérdidas por $3,9 billones); pero sin contar a la firma petrolera, los resultados se ubican a $6,6 billones.

Lo que cabe destacar es el esfuerzo de las compañías por establecer reservas para fortalecer el patrimonio o aumentar la capacidad de inversión para futuros proyectos.

El caso más destacado es el de Isagen que, aunque registró una utilidad de $297.381 millones, la asamblea de accionistas –que incluía a su nuevo propietario, el fondo internacional Brookield– decidió no repartir dividendos para mantener la salud financiera de la firma.

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Colombina, Surtigas, Odinsa, Promigas, Cementos Argos, Almacenes Éxito, la Empresa de Energía de Bogotá, ISA, Mayagüez y Grupo Familia son casos de otras compañías que optaron por dejar reservas para estos objetivos y no distribuir la totalidad de las utilidades.

Todo parece indicar que en el sector empresarial colombiano quedó la lección de la crisis de finales del siglo pasado, porque es claro –según se desprende de la muestra de resultados– que entre los accionistas existe la conciencia de que es necesario mantener capitalizadas las empresas para que puedan enfrentar los desafíos que se presentan hoy.

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Botones de muestra

Hay varios casos destacados. Colombina, una de las empresas locales líderes en alimentos y confitería, dejó el año pasado una utilidad neta sin consolidar por $44.243 millones. Sin embargo, dejó una reserva de $28.000 millones para la adquisición de maquinaria. Esta empresa ha venido en un proceso de crecimiento importante que incluye la compra de varios activos en el exterior; el más reciente de ellos, el de Sociedad Fiesta de España. Así que suena natural que los accionistas consideren necesario mantener capitalizada la empresa para fortalecer su proceso de expansión.

Otro ejemplo es el de Surtigas, que dejó prácticamente la mitad de sus utilidades, unos $20.000 millones, para planes de expansión.

Nutresa, el gran conglomerado de alimentos de Latinoamérica, destinó reservas superiores a $200.000 millones para inversiones futuras. Este Grupo también ha venido enfrentando un proceso de expansión y consolidación en los últimos años que le ha exigido enormes recursos de capital.

Odinsa, igualmente, decidió no repartir dividendos para fortalecer su capacidad de capital en $133.000 millones, con el objetivo de apalancar futuras inversiones. Cementos Argos, la otra gran compañía del Grupo Argos, dejó una reserva por $224.000 millones también para nuevos proyectos en los que necesite capital.

En otros casos, las reservas que se han constituido buscan guardar capital para repartir entre los accionistas en futuras vigencias. Ese es el caso de Promigas, Epsa, Terpel, Corficolombiana, Conconcreto y Almacenes Éxito, que decidieron fortalecer sus reservas para que después los accionistas puedan contar con más recursos para repartir.

Así las cosas, vale la pena preguntarse si esta estrategia de prudencia en dividendos ha dejado al país con un sector empresarial más sólido para enfrentar los desafíos futuros.

Los afectados

Obviamente no todas registraron buenos resultados. Avianca, Celsia, Acerías Paz del Río, UNE EPM, y, de manera destacada, Ecopetrol, registraron pérdidas el año pasado.

Según Jairo Agudelo, gerente de investigaciones económicas en Acciones de Grupo Bancolombia, para darles una mirada global a los balances empresariales es necesario tener en cuenta tres factores: primero, los precios del crudo; segundo, el Fenómeno del Niño y la crisis energética y, tercero, la devaluación del peso. “Esos tres factores tuvieron impactos negativos en varios sectores”, señala el experto.

En lo que se refiere a la tasa de cambio, la coyuntura pasa por los casos de algunas compañías que reportan sus resultados en dólares, pero que tienen ingresos en pesos; así, la operación en Colombia sufrió un choque importante, solo por conversión en el tipo de cambio. Eso mismo ocurrió con las empresas que tenían un nivel de endeudamiento importante en dólares, como el caso de Cemex Latam, que tiene 65% de la operación en Colombia en pesos, pero 98% de la deuda en dólares, explica Agudelo.

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La devaluación también juega a favor para compañías que tengan sus ingresos en dólares.

Cementos Argos cuenta con una operación grande en dólares y eso le permite hacer prácticamente un match natural con sus deudas en dicha moneda.

Las petroleras son las que han enfrentado enormes dificultades por cuenta de la caída del crudo. Allí obviamente se destacan los casos de Ecopetrol y Pacific, que están en drásticos procesos de ajuste.

Los balances empresariales de 2015 dejan un sabor agridulce: mientras que algunos sectores sufrieron por cuenta de la devaluación, el precio del crudo y la crisis energética, se evidenció que en la mayoría de los casos hubo utilidades.

Lo positivo es que los accionistas apostaron por el fortalecimiento de sus empresas, dejando enormes reservas para cubrir eventualidades futuras o para invertir en nuevas expansiones. Si las empresas logran sobreaguar este 2016, saldrán fortalecidas y con mayor músculo para seguir creciendo. Esa es la apuesta que hay que ganar.

Lo que viene

En términos generales, la economía registró el año pasado un dinamismo aceptable. Sin embargo, 2016 parece generar mayores desafíos. En primer lugar, un aumento en los tipos de interés ha puesto a muchos a redefinir sus planes de expansión e inversiones. Los costos de capital podrían elevarse este año. Así que, en ese contexto, los recursos de caja podrían ser definitivos y empresas más capitalizadas podrían enfrentar mejor este obstáculo.

Falta por ver la recuperación de los sectores más golpeados, como el petrolero y el industrial. Si logran consolidarse precios por encima de US$40, habrá un respiro para la industria petrolera y, si se mantiene un nivel de tipo de cambio por encima de los US$3.000, la industria y el agro podrán reaccionar. Habrá que hacerles seguimiento a los balances empresariales para ver cómo reaccionan a todas las variables de la economía.

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