| 8/21/2014 12:00:00 PM

El balón de oro

Los mismos creadores de la famosa “pelota de letras” son los que más balones venden en el país. Esta es la historia de la firma Escobar y Martínez, dedicada además a obras de infraestructura y pegantes.

Con frecuencia el presidente de la Fifa, Joseph Blatter, suele repetir una frase tan pasional como atrevida: “un balón de fútbol es el objeto más importante del mundo”. Tesis que bien podría encajar, en sus justas proporciones, con la empresa Escobar y Martínez S.A., en donde su producto estrella es precisamente un balón. Sí, el clásico balón Golty que desde hace más de medio siglo fabrica aquella compañía y que aún hoy sigue siendo referente del deporte nacional.

Tras el fugaz paso del mundial de Brasil, en donde las multitudes se agolparon durante un mes en torno a un balón, qué mejor momento que este para hacer un recorrido por las entrañas de la firma que más pelotas hace rodar en Colombia. Si bien es cierto que los legendarios balones Golty son para Escobar y Martínez una suerte de hijo pródigo, curiosamente no son su única fuente de ingresos.

En palabras de Eduardo Martínez, presidente de la organización, tres líneas de negocio conforman su industria. La primera: por supuesto Golty que, además de pelotas de fútbol y de otras disciplinas, confecciona accesorios deportivos. La segunda, denominada línea de pegantes Boxer, enfila sus baterías en la elaboración de pegamentos para maderas, pisos, piezas de vehículos o zapatos, entre otras cosas. Finalmente, aparece la línea industrial, dedicada a fabricar elementos clave para obras de ingeniería como puentes o carreteras.

Pero, ¿cómo una compañía puede cohabitar con negocios, a primera vista, tan disimiles? La respuesta, en opinión de Martínez, obedece al hecho de que en todas sus líneas aparece un común denominador: el caucho. Precisamente, el componente alrededor del cual nació Escobar y Martínez en 1950, cuando Eduardo Martínez (padre), su esposa Margot Romero de Martínez y su amigo Manuel Escobar unieron capitales y, por supuesto, esfuerzos para crear las célebres pelotas de letras y números. Siempre presentes en la memoria de los hogares colombianos.

Hoy, seis décadas después de aquella aventura, la plana mayor de la organización dice orgullosa que en 2013 sus activos rondaron los $34.000 millones, que sus ventas alcanzaron $38.979 millones –equivalente a 7% de crecimiento frente a 2012– y que sus utilidades llegaron a los $1.581 millones, lo cual significó una disparada de 26% con relación a 2012.

Claro está que esas atractivas cifras, tal y como le dijo a Dinero Eduardo Martínez, difícilmente habrían podido alcanzarse sin el compromiso, la responsabilidad y el trabajo en equipo de sus colaboradores; hoy por hoy, conformado por cerca de 400 personas que para este año se han trazado una meta clara: remar en la misma dirección para crecer 25%.

Por lo pronto, mientras se cumplen sus objetivos, no está de más darles un vistazo a los números que rondan las tres divisiones de Escobar y Martínez.

Trío dinámico

Para empezar, es casi obligado hablar de la línea Golty, la más importante y reconocida de la organización. No en vano sus ventas de balones, guantes para arqueros, canilleras y zapatillas –por mencionar tan solo algunos de sus productos deportivos–alcanzaron los US$10 millones durante 2013. Cifra que para el total de ingresos de Escobar y Martínez representó alrededor de 50%. Tal es el potencial de Golty que, como señala su presidente, para este año el aumento de sus ventas está presupuestado en 35%.

¿Cómo cristalizar entonces tan desafiante apuesta? Manteniendo e incrementando sus clientes, al menos eso responde Martínez, quien recuerda que dentro de los más importantes aparecen, por una parte, países como Pakistán, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia –representan 15% de las ventas–. Y, por otro lado, resalta a sus consumidores internos como la Federación Colombiana de Fútbol que, desde 1992, ‘entronizó’ a los balones Golty como oficiales para todas las selecciones de fútbol del país y para la Liga Postobón.

Además, dentro de los planes cercanos de Golty, descuella uno realmente interesante: “queremos –recalca Martínez– consolidarnos como una marca deportiva en la que los balones sean tan solo parte de un amplio portafolio”. Por ahora, lo cierto es que en la actualidad Golty cuenta con unos 150 almacenes en todo el país y otros 150 distribuidores.

La segunda división de negocios –mucho más pequeña que Golty– está en los pegantes Boxer. Acá las ventas representan 15% del gran total de Escobar y Martínez. “Este es un mercado netamente interno en el que tenemos clientes como Croydon y las microempresas que trabajan para Arturo Calle o Cueros Vélez S.A.S. Vemos que, en el mediano plazo, el crecimiento acá será pequeño: alrededor de 4%, similar al de la industria”, concluye Martínez.

Finalmente, el tercer ‘hijo’ de Escobar y Martínez es su llamada línea de productos industriales. Se trata de un brazo dedicado a producir y proveer apoyos para el sector de infraestructura. Por ejemplo, para la construcción del Túnel de la Línea la compañía elaboró las bandas transportadoras que aún hoy se usan para sacar el material de extracción. Lo mismo hizo para el puerto de carga de sal de las Salinas de Manaure.

“De hecho, 60% de los puentes que están en etapa de construcción o de diseño en el país tiene algún producto nuestro como puntas de dilatación”, señala Martínez, quien agrega: “las ventas de esta línea representan 30% del total de la compañía, pero eso está en crecimiento si se tiene en cuenta que ahora sí arrancan las grandes obras del sector en el país con inversiones superiores a los $40 billones”.

Así pues, para muchos aún resulta sorprendente ver cómo una pequeña empresa que inició en 1950 con la elaboración de pelotas de caucho, hoy se haya convertido en un variopinto y compacto núcleo empresarial.
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