| 6/24/2015 12:00:00 AM

La emprendedora bogotana que llegó a la Casa Blanca

Jimena Flórez - Fundadora de Crispy Fruits

La bogotana Jimena Flórez es la primera emprendedora colombiana en ser incluida en un programa de transferencia de conocimiento de la Casa Blanca. Comida saludable, su negocio.

Tuvo que irse a vivir a Australia para saber con exactitud cuál era la empresa que quería montar. Aunque desde los 9 años –cuando vendía gelatina en polvo empacada en pitillos a sus compañeros de colegio– tenía claro que no sería empleada, sino empresaria, Jimena Flórez supo que su negocio estaría en los productos orgánicos y el comercio justo mientras era estudiante de finanzas y relaciones internacionales en ese país.

Allá se convenció de que la producción de alimentos orgánicos es una gran oportunidad para Colombia, pues muchos cultivadores no usan químicos, más por un tema de costos de estos insumos, que por creencia ecológica, pero también que se podría convertir rápido en una ventaja competitiva para poder exportar a mercados dispuestos a pagar por la agricultura limpia, como Japón, Europa y Estados Unidos.

Al regresar a Colombia en 2011, y con apenas 25 años, se asoció con una amiga y creó Crispy Fruits, una empresa ideada inicialmente para producir y comercializar snacks con frutas liofilizadas y deshidratadas. Aclara que ese tipo de snacks aunque no son una innovación, pues ya existen, su aporte está en que agrupó las frutas de acuerdo a su funcionalidad: una mezcla fitness, que contiene menos azúcar y antioxidantes; otra energética (power mix), que son frutas con más calorías, y una mezcla exótica de frutas colombianas con funcionalidad, como ayudar al sistema digestivo, tales como la pitahaya.

Como empresaria principiante cometió muchos errores y perdió plata, pero una de las claves de su éxito es que desde un principio se unió a redes de emprendimiento locales e internacionales y, gracias a mentores como los presidentes de Bimbo, Dupont o Monsanto, se dio cuenta que podía arrancar a financiar su negocio con los mismos proveedores y encontrar nuevas alternativas de comercialización.

Tras dos años de pruebas y luego de conseguir clientes en tiendas naturistas colombianas y en los supermercados La 14, logró hacer su primera exportación a Bolivia, un país en donde el tema orgánico apenas comienza, lo que hace que haya menos competencia y sea más fácil entrar.

Justo por la época de la primera venta externa, Jimena entró a participar en la Andi del Futuro, un programa de emprendimiento del gremio más grande del país. Allí no solo ha recibido transferencia de conocimiento y asesorías, sino que entró a formar parte de su comité asesor, que es una especie de junta directiva que da línea de trabajo.

De hecho, para la Andi este segmento es clave en el desarrollo hacia el futuro, a tal punto que en la junta nacional del gremio se están presentando casos de emprendimiento, por eso en la segunda semana de junio, el de Jimena y otros tres emprendedores fueron llevados a la junta en Bogotá.

Con las mujeres

Además de la Andi del Futuro, Jimena hace parte de dos redes internacionales de mujeres emprendedoras que, sin querer queriendo, le abrieron el camino hacia la Casa Blanca. Una se llama We Connect International y la otra We Americas. A la primera fue postulada por el Ministerio de Comercio, junto con otras siete emprendedoras colombianas. Allí resultó ganadora de un programa piloto con la cadena de hoteles Carlson para venderle sus productos.

A la segunda red, We Americas, llegó por una postulación de la Embajada de Estados Unidos en Colombia, pues es una iniciativa del gobierno de ese país para apoyar a las mujeres emprendedoras de las economías emergentes, cuya idea de negocios tenga un impacto en la lucha contra la pobreza. De un grupo de 50 finalistas, Jimena quedó entre las cinco ganadoras, que incluían a dos estadounidenses con negocios en mercados emergentes, al igual que a una libanesa y a una keniana.

El premio, además de tener asesoría de primer nivel, fue reunirse con el presidente Barack Obama en Washington. Primero, las cinco ganadoras tuvieron un almuerzo largo con el vicepresidente John Biden y luego un corto pero sustancioso encuentro con Obama, quien destacó el trabajo de cada una. Con tan solo 29 años, Jimena es la primera colombiana que logra este reconocimiento, que además incluye la posibilidad de entrar como proveedor del programa Let’s move! (¡Movámonos!) de la primera dama Michelle Obama, el cual fomenta la alimentación sana en las escuelas estadounidenses.

En Tumaco

El reconocimiento de Jimena, sin embargo, no fue por la compra de fruta para hacer los snacks, sino por otro desarrollo de su empresa, que consiste en productos de pastelería saludable; es decir, sin harina ni azúcar. Se trata de un brownie que tiene un ingrediente que ayuda a bajar el colesterol. Como el principal ingrediente es el cacao, se alió con una asociación de productores de Tumaco que reúne a 6.000 familias.

La idea no es solo buscar quién les compre su producción completa, pues ella con su empresa aún no alcanza, sino que ellos produzcan la cocoa para que su producto tenga valor agregado. “Ellos tienen una mina de oro, pero deben aprender a manejarla y lo que yo busco es ayudarlos a que su negocio sea sostenible”, explica.

Su siguiente paso es buscar financiación para crecer más a Crispy Fruits, pues ya no está con su socia. En julio se reencontrará con Obama en el Global Entrepreneurship Summit, evento que se realizará en Nairobi (Kenia) y donde el presidente de Estados Unidos será uno de los oradores principales. Allí también estarán inversionistas interesados en este tipo de empresas y son ellos a los que apuntará Jimena.

Su rápido éxito, no obstante, no ha estado exento de polémica, pues su papá, Oscar Raúl Flórez Chávez está envuelto en un escándalo tras su destitución como gobernador de Casanare en 2011. Algunos de sus críticos consideran que los logros de su empresa son resultado de los supuestos malos manejos de su padre cuando estuvo en la gobernación, pero ella aclara que el problema de su papá estuvo en unos dineros que usó de una partida que no era de educación para cancelar pagos atrasados en ese frente y que no habían sido girados por el Ministerio de Educación.

“En ese momento eso no se podía hacer, pero luego salió una norma que se los permitió a los entes regionales”, aclara y agrega que otra prueba de que su papá no ha tenido que ver con su empresa, es que ella fue llamada a participar en la Andi del Futuro por su propios méritos y no, como se dio al principio del programa, cuando varios llegaron por ser hijos de empresarios. “Ingresó porque tenía una propuesta diferenciada, porque pensaba en mercados globales y contaba con un modelo de negocio que permitía que la comunidad también creciera, un negocio inclusivo”, dice uno de los voceros de la Andi.

Sea como sea, es innegable que su idea de negocio tiene potencial y que si se logra que más personas le apuesten a la agroindustria, el país puede darle un giro a su clase empresarial.
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